utopos - Dios literatura metaestuctura
                        Utopos
       Utopos es una fuga en el tiempo y en el espacio. Utopos es la negación del tiempo y del espacio. Utopos es todo lo que no ha llegado a ser y pudiera ser, lo que los hombres niegan y el Diablo aspira. Utopos es el jardín del Diablo y mucho más, mucho más que el zarzal de Dios, la presencia extrañada del Mundruk, o la rabia blanda del hijo del Animal. Todos bebemos de esta agua turbia, pues nuestro día está marcado y la Bestia vive en la axila del lupanar. Inspirad vuestro sexo agrio, la mano de Dios ya no acogota al insecto.


         Una puta llamada Alsea cuida del niño. Él vendrá a cambiar el Mundo, creará el Utopos, la pura manifestación de la incertidumbre. Entonces los hombres serán y no serán. Mostrará el rabo Zacarías Belcebú. Entonces los síes serán noes, y los noes serán síes, la rabia calma, la calma rabia, la fe un derrelicto del alma. Mostrad ahora vuestras garras. Utopos es un espacio para los hambrientos, pues Satanás da de comer a los lobos con las vísceras de los vivos. Ojalá estuviéramos muertos. Quizás lo estemos todos. Utopos: el jardín de los muertos, el infierno de los vivos.



         En Utopos se niega toda ciencia que no sea hermética, zacarina, el hombre es negado y renegado, la bestia y la Bestia son ensalzadas, la palabra sólo existe en el ámbito de Satán, el verso es el espejo de Dios, sólo santo en su lengua. En Utopos tan sólo hay extrañeza y rabia, pánico y dentera. Quizás un rayo de luz de cuando en cuando, para hacernos recordar que vivimos en las entrañas del Diablo. Utopos es el mundo sin esperanza, que es nuestra única esperanza.



         Utopos es aquí y ahora...

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ADVERTENCIA: Esta web no es apta para menores de edad, en ella hay estampas que pueden dañar fácilmente la sensibilidad del lector. Se trata de un elogio a la maldad en la manera de El elogio a la locura de Erasmo de Rotterdam, todo se maximiza por mor de llegar al absurdo de la crueldad. No hay nada que no haya escrito la gran triada Sade, Lautreamont y Apollinaire, yo sigo sus pasos humildemente. En los textos existen todo tipo de perversiones, pero no hago apología de ninguna de ellas, el hombre sabio debe conocer los extremos para seguir la vía recta.


Pedro Yleanir fecit


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