.:: Nuestra Madre la Santísima Virgen del Carmen de Lima ::.

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El fin que persigue el arte en el vestir es la elegancia, y las religiosas carmelitas hacen gala de buen gusto cuando de ataviar a la Reina y Hermosura se trata, este es un efímero arte, que durará por breve lapso de tiempo, pero que contribuye de manera contundente a realzar y brindarle personalidad a la venerada imagen, aunandose y complementando la angelical belleza de la escultura devocional. Este arte que se ha perdido en gran parte, es conservado en este bastión monacal, y esta efigie de las pocas que conserva la elegancia y buen gusto de antaño.

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