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El
fin que persigue el arte en el vestir es la elegancia, y las religiosas
carmelitas hacen gala de buen gusto cuando de ataviar a la Reina y
Hermosura se trata, este es un efímero arte, que durará por breve lapso
de tiempo, pero que contribuye de manera contundente a realzar y brindarle
personalidad a la venerada imagen, aunandose y complementando la angelical
belleza de la escultura devocional. Este arte que se ha perdido en gran
parte, es conservado en este bastión monacal, y esta efigie de las pocas
que conserva la elegancia y buen gusto de antaño.

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