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Quien
eres ¿Oh mujer!, que aunque
rendida al parecer, al parecer postrada,
no estás sino en los cielos ensalzada,
no estás sino en la tierra preferida?
Pero,
¿qué mucho, si del sol vestida,
qué mucho, si de estrellas coronada,
vienes de tantas luces ilustradas,
vienes de tantos rayos guarecida?
Cielo
y tierra parece que, a primores
se compitieron con igual desvelo,
mezcladas sus estrellas y sus flores;
para que en Ti tuviesen tierra y cielo,
con no sé qué lejanos resplandores
de flor de sol plantada en el Carmelo.
Pedro
Calderón de la Barca |