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Entre
las principales devociones que llegaron desde el Reino de España,
figura la de Nuestra Señora en su advocación de Guadalupe, devoción
extremeña que no podía faltar en este Virreinato.
Hacia el siglo XVII
llega esta devoción a la Ciudad de los Reyes. Fray Diego de Ocaña
llegó a Lima para pedir limosnas para el culto de la Virgen
Extremeña, realizando dichas recolecciones se encontró con un
acaudalado habitante que tenía la intención de establecer el culto a
la Virgen de Guadalupe.Para ello, el Fraile Jeronimo realizó un
trasunto de la venerada en Cáceres.
A
mediados de 1600 se realizó la ermita de Guadalupe a las afueras de
la Ciudad, en el camino que conducía a Pachacamác. En poco tiempo se
ganó el cariño de los limeños y lo comprueba el hecho que, en solo
un día se le celebraban en su capilla 12 misas a más.
Hacia
1611 los Mayordomos cedieron la ermita a los padres Franciscanos,
cuyos religiosos establecieron a su costado el Colegio de San
Buenaventura; a mediados del mismo siglo se efectuó una segunda
fábrica del templo y es el que perduró hasta el siglo XX. La imagen
titular debió cambiarse por otra de mayores dimensiones y en el
advenimiento de la república vino a decaer su devoción como otras en
Lima.
Algunos
vecinos intentaron reavivar la devoción, pero a pesar de ello, esta
vino a menos cuando las religiosas de San José de Cluny se hicieron
cargo del Santuario, y en 1867 anexaron la iglesia al Hospital
frances, las primeras no hicieron nada por recuperar la enfriada
devoción a la Virgen Santísima de Guadalupe y en 1910, los
Canónigos regulares se hicieron cargo del templo.
Desgraciadamente
en 1928 se comenzó la triste demolición del Santuario de Guadalupe,
para efectuar la construcción del Palacio de Justicia. Extinto el
culto, hoy la imagen primitva se salvó de este triste momento de la
historia, los Canónigos trasladaron la efigie a la Parroquia de Santa
Teresita del Niño Jesús, donde hasta hoy permanece.
Su
fieta se celebra el 8 de Septiembre.
Fuente:
- VARGAS UGARTE, Rubén. Historia del Culto de María en
Iberoamérica.
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