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Devociones
marianas propias de la Ciudad, tenemos varias, pero tal vez ninguna
como la pequeña imagen de la Virgen de la Candelaria, quien durante
30 veces intentó comunicar a los Limeños de una catástrofe que
ocurriría meses más tarde.
El 2 de julio de 1687, en la casa de D. José Calvo de la Vanda, una
pequeña imagen de Nuestra Señora, en el misterio de su Purificación
y conocida popularmente como "de la Candelaria", mostró el
rostro bañado en lágrimas. Conociendose el prodigio la noticia
cundió por toda la Ciudad y muchos de sus habitantes acudieron hasta
la casa del Oidor de la Real Audiencia; el hecho se repitió más de
30 ocasiones y gran parte de Lima pudo verificar el hecho milagroso.
Pero
aquellas lágrimas fueron el aviso a esta Ciudad de los Reyes del
terrible terremoto que sacudió Lima el 20 de octubre del mismo año,
luego de este día luctuoso, la imagen fué conducida a las afueras de
Lima por la viuda del oidor, en un lugar despoblado, teniendo que ser
traida por que la voz de los limeños reclamaba su presencia, siendo
colocada ante la imagen Sacratísima de la Virgen y Señora del
Rosario de Lima, en uno de los cuatro altares que se levantaron en la
Plaza Mayor.
Aquí
nació la devoción a esta santa imagen de María, titulándola
"Nuestra Señora del Aviso", o tambien conocida como
"de las Lágrimas". Luego de 5 días de ocurrido el
movimiento telúrico, la Virgen fué conducida a la Iglesia de San
Pablo y se colocó solemnemente en la Capilla de la Contricción.
El P.
Messia se encargó de promover su culto, que ya era famoso y notable
en Lima, así mismo se fundó en su honor una Cofradía con la misma
finalidad. Cuando expulsaron a los Jesuitas del Virreinato del Perú,
se continuó la arraigada devoción y para 1777 se hallaba junto a
otros objetos sagrados en el nuevo Monasterio de las Nazarenas, por
disposición del Virrey D. Manuel Amat y Juniet.
Cuando
el Oratorio de San Felipe Neri, a quienes se les encargó el templo de
San Pedro, se dió cuenta que la imagen de la Virgen no se hallaba en
su camarín, ellos reclamaron la imagen y les fué entregada y volvió
a recibir culto.
A fines
del siglo XIX se retomó el menguado culto de la Virgen, debido a los
años de independencia en que lamentablemente se perdió la imagen
auténtica y a pesar de ello, el culto que se conservaba, no recuperó
el esplendor de antaño. Por aquellos años la réplica con la que se
reavivó el culto se veneraba en la Iglesia de Santa Rosa de Viterbo,
y luego se trasladó a la Iglesia de San Pedro, donde hoy permanece.
Su Fiesta se celebra el
20 de Octubre.
Fuente:
- VARGAS UGARTE, Rubén. Historia del Culto de María en Iberoamérica.
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