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En 1576
D. Antonio Poblete, trajo la devoción a la Virgen Santísima del
Prado, luego de estar pocos años en Lima, se trasladó junto con la
pequeña imagen rumbo a Alto Perú en busca de un destino próspero.
Al enviudar se convirtió en presbítero y volvió a Lima tomando una
casa en las cercanías al Barrio de Santiago del Cercado. Para 1602 ya
era popular su devoción y los vecinos acudían al oratorio del
clérigo para rezar ante la imagen de María.
Posteriormente
y dado el aumento de los fieles, se construyó una pequeña capilla,
hacia mediados del siglo XVII el Conde de Chinchón, Virrey del Perú,
visitó la Capilla del Prado en busca de un milagro, el cual fué
felizmente concedido por la Virgen Santísima, en agradecimiento
decidió levantarle un templo digno de su veneración.
En
septiembre de 1640 se llegó a establecer el Monasterio de Clausura de
Agustinas Recoletas, quienes mantuvieron el culto de la santa imagen.
En el siglo XX ha decaido un tanto la devoción, ello unido a la
llegada de religiosas agustinas de vida activa, han ido relegando el
culto a la conmemoración de su fiesta, más no se hace nada por
difundir su devoción entre los limeños.
Su
Fiesta se celebra el 18 de Diciembre.
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Fuente:
- VARGAS UGARTE, Rubén. Historia del Culto de María en Iberoamérica.
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