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Tampoco
podía faltarle a nuestra Ciudad, que hereda muchos usos y costumbres
del Reino de España, esta devoción catalana, la Virgen morena se
estableció a las afueras de la Ciudad y cuyo culto llega hasta
nuestros días.
La
Devoción a la Virgen Santísima de Montserrat se remonta a los
primeros años de la Ciudad de los Reyes, y a fines del siglo XVI
vinieron justamente los frailes Benedictinos del célebre Monasterio
catalán para establecer en Lima dicha orden; más ello no se logró
debido a que la autorización real solo expresaba que debían
recolectar limosnas.
Se
construyó una ermita a las afueras de la Ciudad y para 1600 ya se
hallaba muy conocida entre los habitantes de Lima, en pocos años se
construyó una iglesia mejor que la anterior, gracias a la generosa
ayuda de D. Alfonso Gonzales de la Canal, que fué enterrado en el
interior del templo.
Las
fiestas de la Virgen de Montserrat eran lucidas, dado su
establecimiento a la entrada de la Ciudad, muchos de los que
ingresaban a Lima debieron orar ante esta imagen y en ella recibir las
investiduras. No solo era homenajeada por los nobles, sino que era
símbolo de protección para el vecindario que iba creciendo alrededor
de la capilla, en poco tiempo las tropas de la Guarnición tomaron a esta
imagen como patrona de las Milicias de Lima, haciendo los respectivos
honores el día de su fiesta, en las afueras del templo.
El
culto en tiempos republicanos ha sufrido como otras tantas, pero en
poco tiempo logró recuperarse aunque no con el esplendor de tiempos
coloniales. Hacia los años 30 del siglo XX ha revivido su culto con
más fuerza y hoy, aunque ha perdido el esplendor de sus inicios, es
devota y sus fiestas aún son conocidas, quedando reducidas
a un triduo y la fiesta principal, junto a la salida procesional por
las calles de su Barrio.
Su Fiesta se celebra el
8 de Septiembre. (hoy suele celebrarse el 2° domingo de
Septiembre).
Fuente:
- VARGAS UGARTE, Rubén. Historia del Culto de María en Iberoamérica.
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