Lohengrin
La idea de componer Lohengrin surgió en Richard Wagner (1813 - 1883), autor de la música y del libreto, de la lectura en 1842, de un número de las "Memorias de la sociedad alemana de Königsberg" en el que aparecía el relato de esta antigua leyenda germánica. El estreno tuvo lugar el 28 de agosto de 1850 en el Hoftheater de Weimar, bajo la dirección de Franz Liszt.
Personajes
| LOHENGRIN REY ENRIQUE FEDERICO DE TELRAMUND ORTRUD ELSA HERALDO |
Caballero del Grial Rey de Alemania Conde de Brabante Esposa de Federico Princesa de Brabante Heraldo Real |
Tenor Bajo Barítono Soprano Soprano Bajo |
La acción tiene lugar en Alemania durante el reinado del rey Enrique "El Pajarero" (919 - 936)
ACTO I.- Por las riberas del Scheldt, cerca de
Amberes, un heraldo convoca a las armas al pueblo de Brabante,
que responde alegremente. El rey Enrique explica que antes de
marchar a la lucha en defensa del reino contra los bárbaros húngaros,
quiere resolver la desunión existente en el seno del ducado de
Brabante. Y manda a Telramund, que está presente con su esposa,
que relate la razón de la disputa.
Telramund dice al Rey que fue encargado de la custodia de los
hijos del último duque cuando éste murió. Un día, el hijo varón,
Gottfried, desapareció cuando se encontraba solo con su hermana
Elsa. Y Telramund acusa ahora a Elsa de haber dado muerte a su
hermano para heredar el ducado. En consecuencia, renunció a la
mano de Elsa, casándose en su lugar con Ortrud, por cuya noble
ascendencia él pretende ser ahora gobernador de Brabante. Los
nobles y el propio Rey se horrorizan ante aquella acusación. El
Rey manda traer a su presencia a Elsa, determinado a averiguar la
verdad y a juzgar a quien sea culpable.
Llega Elsa. No puede dar respuesta clara a lo que el Rey le
pregunta pero relata un ensueño, ante la confusión de los
presentes, en el que se le apareció un caballero vestido con
resplandeciente armadura, como su campeón: "Oft in trüben
Tagen" ("Una vez, en los sombríos días").
Telramund insiste en su versión y el Rey y las gentes de
Brabante están inclinados a creerle. El Rey, entonces, decide
que el caso sea resuelto por un combate entre Telramund y la
persona a quien Elsa designe como defensor.
Obedeciendo el mandato del Rey, el heraldo, con notas adornadas
de trompetas, convoca a quien quiera defender a Elsa. La llamada
se repite por dos veces, pero nadie acude en defensa de la dama.
Entonces, mientras Elsa y las damas asistentes ruegan al Cielo,
puestas de rodillas, la multitud queda atónita al ver aparecer
por el río a un cisne ("Ein Schwann!") remolcando una
barca en la que viene un caballero vestido con armadura de plata.
Todos le dan la bienvenida, excepto Telramund y Ortrud; él se
despide del cisne y pone el pie en la orilla. Pide permiso a Elsa
para actuar como su caballero, pero impone la condición de que
nunca debe preguntarle su nombre ni su origen. Llena de confianza,
Elsa accede y ambos se juran amor mutuo.
El caballero es Lohengrin; avanza y reta a Telramund, cuyos
amigos le aconsejan que se retire. El heraldo anuncia el combate
y pide a Dios que la justicia prevalezca. Los dos hombres luchan;
Lohengrin derrota a Telramund, pero le perdona la vida. Todos
aplauden la victoria y Elsa expresa su alegría; las únicas
voces disidentes son las de Telramund y Ortrud.
ACTO II.- Por la noche, y en las escalinatas
de la catedral, Ortrud y Telramund rumían su derrota. Desde el
palacio llegan las notas de la fiesta. Telramund se queja de su
desgraciada suerte a causa de las maquinaciones de su esposa, que
es una hechicera. Ella en cambio dice a su esposo que el poder
del victorioso caballero podrá ser doblegado solamente en el
caso de que Elsa se vea obligada a preguntarle su nombre y su
origen, o si fuese herido. Ambos determinan vengarse.
Aparece Elsa en el balcón, cantando su alegría. Ortrud hace que
Telramund se marche y se dirige a Elsa, lamentándose de su
desgracia, pero mientras Elsa desaparece para bajar a la calle,
Ortrud exulta ante la posibilidad de vengarse. Entra en escena
Elsa y dice a Ortrud que la perdona, y promete tratar de que ella
y su esposo recuperen el favor real; en su dúo, Ortrud
ladinamente deja caer en la mente de Elsa las semillas de la duda
acerca de su caballero.
Salen las dos mujeres y aparece Telramund, que se oculta cuando,
al romper el día, los trompeteros llaman al pueblo a una reunión.
Llegan los nobles y ciudadanos. El heraldo anuncia que Telramund
es desterrado y que el misterioso caballero, esto es, Lohengrin,
se unirá en matrimonio a Elsa, es nombrado Guardián de Brabante
y conducirá a los brabantinos a la guerra. La multitud aclama
los reales decretos. Sin embargo, cuatro nobles, amigos de
Telramund no se muestran propicios a ser mandados por Lohengrin,
y Telramund, desafiando el decreto, se presenta ante ellos, que,
a su vez, lo ocultan.
Cuatro pajes anuncian la llegada de Elsa y su cortejo de damas.
Cuando están a punto de entrar en la catedral, aparece Ortrud,
diciendo amargamente que Elsa ha usurpado el lugar que le
correspondía a ella, y se mofa de Elsa por no conocer el nombre
de su caballero, con el que va a casarse. Elsa, atónita, replica
que tiene entera confianza en él, pero Ortrud continúa y lo
califica de traidor. Llega entonces Lohengrin con el Rey y
consuela a Elsa, pero ahora es Telramund el que, osadamente, se
hace presente. Al principio todos rehúsan escucharle, pero él
insiste en que Lohengrin descubra su personalidad, pues de otro
modo, sospecha que su origen puede ser diabólico.
Despreciativamente, Lohengrin rehúsa dar una respuesta. Sólo
Elsa puede obligarle a hablar, dice; y se da cuenta de que está
profundamente turbada. En un concertante, Ortrud y Telramund se
felicitan por haber puesto dudas en Elsa: ésta manifiesta su
deseo de saber quién es Lohengrin y por su parte, el Rey y el
pueblo reafirman su confianza. Por un momento, Telramund logra
hablar con Elsa contra Lohengrin, pero éste la toma del brazo y
todos entran en la catedral.
ACTO III.- La escena se desarrolla en la cámara
nupcial. A IOS sones de una marcha, entra Elsa entre un grupo de
damas y Lohengrin, acompañado de otro de nobles y del propio Rey.
La pareja pronto queda a solas. Cantan tiernamente su amor, pero
cuando Lohengrin pregunta su nombre a Elsa, ella se entristece al
no poder saber el nombre de él. Lohengrin dice que no le
pregunte, pero insiste cada vez más impetuosamente diciendo que
presiente el día en que el cisne regrese y se lleve a Lohengrin
con él.
En el momento más álgido se abre repentinamente la puerta de la
cámara y entra Telramund con sus cuatro amigos. Con un solo
golpe, Lohengrin da muerte a Telramund, y los cuatro acompañantes
se postran de rodillas ante él. Este dice a Elsa que la
felicidad de ambos se ha acabado y llama a las damas para que
lleven a Elsa a presencia del Rey, ante el cual él va a decir
quién es.
La escena tiene lugar ahora en la orillas del Scheldt, donde están
reunidos el Rey y los nobles. Es por la mañana temprano y todos
se preparan para marchar a la guerra. Entran los cuatro nobles
portando el cadáver del Telramund, seguidos de Elsa, consternada,
y de su séquito de damas. Finalmente, aparece Lohengrin, quien
dice al Rey, para consternación de todos, que no puede ponerse
al frente de los soldados, y que Elsa ha quebrantado el voto que
había hecho y le ha preguntado su nombre y su origen.
Y descubre su secreto: es un caballero del Santo Grial, de nombre
Lohengrin, hijo de Parsifal, y ahora que su secreto ha sido
revelado ha perdido su poder y debe regresar. Y reprocha a Elsa,
que está anonadada al darse cuenta de que todo se ha roto entre
ellos. Desesperada, le pide que no la abandone, y el Rey y el
pueblo se unen a su petición. Pero Lohengrin no puede quedarse.
Predice una gloriosa victoria para las armas alemanas; entonces
aparece el cisne, arrastrando una barca vacía. Lohengrin le
saluda: "Mein lieber Schwann" ("Mi querido cisne"),
abraza a Elsa en una tierna despedida, entregándole la espada,
el cuerno de caza y el anillo, para que se lo dé a su hermano
Gottfried si alguna vez vuelve.
De repente aparece Ortrud con aire de triunfo. Dice a Elsa que
ella transformó a Gottfried en un cisne, el cisne que ahora
sirve a Lohengrin; si Lohengrin hubiera podido quedarse también
habría podido devolver a Gottfried a su estado natural, pero
ahora la oportunidad se ha perdido. Lohengrin cae de rodillas y
reza. En respuesta a su plegaria, aparece una paloma sobre su
embarcación, el cisne se sumerge en las aguas del río y aparece
Gottfried, mientras Ortrud ruge de rabia. Los ciudadanos de
Brabante vitorean a Gottfried, quien desde ahora les gobernará.
La paloma conduce ahora la embarcación, en la que va Lohengrin.
Mientras, Elsa, que lo ve marchar, cae sin vida en los brazos de
su hermano.
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