madama butterfly
"Intermezzo". Se está escuchando el "Intermedio entre Acto II y III"; de Madama Butterfly (Puccini)


Madama Butterfly

 

Drama en tres actos, compuesta por Giacomo Puccini (1858-1924), sobre un libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra teatral del mismo nombre de David Belasco, que a su vez se basó en un relato de John L. Long. Su estreno fue en Milán el 17 de febrero de 1904

 

Personajes

BUTTERFLY (Cio-Cio-San)

SUZUKI

B.F. PINKERTON

KATE

SHARPLESS

GORO

YAMADORI

BONZO

COMISIONADO

YAKUSIDÉ

MADRE

Joven Gheisa Japonesa

Criada de Batterfly

Teniente de la Marina de los EE.UU.

Esposa de Pinkerton

Cónsul de los EE.UU. en Nagasaki

Casamentero

Pretendiente de Butterfly

Tío de Butterfly

Delegado Imperial

Tío de Butterfly

Madre de Butterfly

Soprano

Mezzosoprano

Tenor

Mezzosoprano

Barítono

Tenor

Barítono

Bajo

Barítono

Bajo

Mezzosoprano

 

La acción se desarrolla en Nagasaki, Japón, a finales del siglo XIX

 

ACTO I.- Al alzarse el telón vemos una casita japonesa adquirida por PinKerton, un teniente de la marina norteamericana, para pasar una breve temporada de placer Al fondo se divisa la bahía de Nagasaki, donde se hallan fondeados varios buques entre los que se halla la nave americana a la que pertenece Pinkerton.

Éste ha sabido que en el Japón es cosa corriente organizar matrimonios temporales para extranjeros, y ha contratado los servicios de un agente matrimonial (con sus ribetes de alcahuete). El obsequioso casamentero Goro está mostrando a Pinkerton la casa que ha comprado para residir en ella después de su matrimonio en Japón. Este agente le ha proporcionado una geisha de calidad, aunque en situación económica penosa: Cio-Cio San, conocida también como Madama Butterfly, hija de un noble guerrero que tuvo que hacerse el hara kiri por orden del Mikado, dejando a la familia en precaria situación.

Goro presenta a Pinkerton los tres criados japneses de la casa, entre los que se halla Suzuki, la camarera personal de Madama Butterfly. Suzuki, que saludan al marino. Se marchan y Goro espera la llegada de Butterfly, la prometida de Pinkerton, la de su familia y la de otros invitados a la boda.

El primero que llega es el cónsul norteamericano, Sharpless, quien es recibido por Pinherton con whisky y con una serie de explicaciones sobre el porqué se casa y de qué modo, manifiestando su abierta actitud ante la vida y termina con un "America forever!" en tanto que la orquesta interpreta una frase musical del himno nacional americano "Barra y estrellas"; Sharpless no comparte el entusiasmo de Pinkerton por su propia habilidad. Sin embargo, ambos coinciden en la exaltación de su lejana patria al entonar un brindis. Envía a Goro a buscar a Butterfly y alaba sus encantos, pero Sharpless se siente preocupado cuando Pinkerton pone de manifiesto su irresponsabilidad, especialmente cuando brinda por una futura esposa verdaderamente americana.

Entra corriendo Goro, anunciando la llegada de la novia, que se produce en una escena llena de gracia e ingenio musicales, con los invitados cantando a coro mientras llega la novia, sonriente, precedida de parientes y amigos que charlan por los codos y critican en gran parte la boda que va a celebrarse. Al introducirlos en la sala, ella canta la llamada del amor y, siguiendo sus instrucciones, todos se arrodillan ceremoniosamente ante "B. F. Pinkerton", como ella llama a su futuro esposo. En conversación con Sharpless, Butterfly dice que procede de una buena familia, que tiene quince años y que su padre ha muerto. Ahora Goro anuncia la entrada de los parientes de Butterfly, entre los que se encuentran su madre, un primo, un tío (Yakuside) y una tía. La conversación entre ellos es muy animada y no está exenta de recelos y ligera malicia, en tanto que los criados sirven a los asistentes. El cónsul queda conmovido ante la sencillez de la muchacha. Sharpless pide a Pinkerton que no se burle de Butterfly. Pronto Butterfly pide a todos que se inclinen ante los dos americanos.

En ese momento llega el comisario imperial, asi como el oficial del registro civil Pinkerton se rie al ver el carácter pintoresco de la escena y de los funcionarios y se burla de sus inminentes "parientes" japoneses, pero Sharpless le recuerda otra vez que lo que está haciendo no está bien y que ha visto que Butterfly croe firmemente que el matrimonio que se va a celebrar es verdadero.

Pinkerton se dirige a su esposa y ésta le pide permiso para entrar en la casa sus objetos personales. Entre estos hay una caja alargada sobre cuyo contenido la muchacha adopta una actitud reservada; en un aparte, Goro le explica a Pinkerton que contiene el puñal que el Mikado regaló a su padre con un mensaje. Butterfly sigue escogiendo sus chucherias y le cuenta a Pinkerton que por su amor se ha hecho cristiana en secreto, a pesar de tener un tio bonzo, pues considera que debe rezar junto con su esposo. Sin embargo, sigue aferrada en realidad a sus costumbres ancestrales.

Se celebra por fin la ceromonia de la boda, el comisario imperial que ha permanecido en el fondo, se adelanta, lee el contrato de matrimonio y se lo entrega a Goro, que lo hacer firmar por Pinkerton, Butterfly y sus parientes. Butterfly, entusiasmada, tras la firma del documento, hacen notar a sus parientes y amigas que ahora ya no deben llamarla Madama Butterfly sino Madama B.F Pinkerton. Todos brindan con un brindis japonés por la pareja ("O Kami, O Kami!") y comentan las incidencias cuando de pronto se oye llegar a un bonzo que se precipita contra Madama Burtterfly con grandes gritos, pregunta qué ha ido a hacer Butterfly a la misión cristiana, increpándola y acusándola ante sus familiares de haber renegado y abandonado la religión de sus antepasados. Los parientes se escandalizan. Después de maldecirla, insta a los parientes a que abandonen a la renegada, cosa que éstos hacen inmediatamente y sin querer saber nada de ella. Pinkerton, por su parte, se encara con el bonzo y le ordena que deje en paz a su esposa y se marche al instante.

Pronto quedan solos Pinkerton y su nueva esposa; mientras Suzuti ruega a los dioses por la felicidad de su señora, el esposo, transfigurado por la noche estrellada, se deja llevar por un sentimiento amoroso que, aunque momentáneamente sincero, no dejará de ser, a posar de todo, superficial.



ACTO II.-
La acción se sitúa en el interior de la vivienda. Han pasado más de tres años. Suzuky está rezando, pide a los dioses que hagan cesar el sufrimiento de Butterfly Pinkerton residió unos meses con Butterfly, pero luego se marchó y Butterfly vive sin noticia alguna del que sigue considerando su marido. Éste la dejó con las necesidades económicas aseguradas, convencido de que ella encontraria otro esposo o amante, pero después de más de tres años los recursos económicos son exiguos, como Suzuki advierte, preocupada, a su ama: si Pinkerton no regresa pronto el fantasma de la miseria se abatirá sobre las mujeres, aunque el cónsul americano tiene órdenes de pagar los gastos de la vivienda. Butterfly aduce este hecho y el que Pinkerton ordenó colocar cerraduras en toda la casa para convencer a la escéptica Suzuki de que volveria un día u otro. Butterfly se deja llevar por su imaginación y evoca la folicidad que sentirá el día en que la nave de Pinkerton fondee, de nuevo, en la bahia de Nagasaki: "Un bel di vedremo" ("Un bello día, veremos").

Llegan el cónsul americano. Sharpless, y el alcatuete Goro. Butterfly recibe al cónsul con la caracteristica cortesía oriental, pero trata de que Goro se marche, pues éste está rondándola para tratar de hacerle aceptar un matrimonio con un príncipe japonés, Yamadori, un hombre riquísimo.

Sharpless, que trae una carta de Pinkerton, intenta explicarle la situación a Butterfly, pero ésta le interrumpe constantemente y le pregunta cuándo hacen su nido los petirrojos, porque Pinkerton le había prometido volver en la estación en que los construyen. Sharpless contesta que no ha estubiado ornitología, pero Butterfly no entiende la respuesta.

En este momento llega el pnncipe Yamadori, que viene a of recer sus respetos a Butterfly; ella lo recibe con cortesia pero rechaza de plano sus of ertas matrimoniales, con gran irritación de Goro, que trata de explicarle a Butterflyque su matrimonio americano carece devalidez. Butterfly responde que en América no se puede uno divorciar como en el Japón, simplemente echando a la esposa, y Sharpless tiene que reconocer que eso es cierto, aunque sus objeciones posteriores ya no las quiere escuchar Butterfly, que ordena a Suzuki que sirva el té.

Yamadori no acepta tomarlo y se va, y entonces Sharpless consigue que Butterfly escuche la carta de Pinkerton, aunque no logra leer más que frases sueltas, ya que la ingenua japonesa no para de interrumpir la lectura, sobre todo cuando oye que Pinkerton piensa que ella podria haberlo olvidado. Finalmente Sharpless pierde la paciencia y le espeta directamente que debe pensar que hará si Pinkerton no regresa. Butterfly acoge con tensa calma la pregunta y responde que puede dedicarse a cantar por las calles para sostenerse o, mejor, puede recurrir al suicidio. Sharpless le aconseja que se case con Yamadori, cosa que ofende tanto a Butterfly que por un momento olvida su cortesía e intenta expulsar al cónsul de la casa. Luego, respondiéndole, le pregunta amargamente si es posible que Pinkerton la haya olvidado, y yendo a buscar al hijo que tuvo de él, le pregunta al cónsul si también podrá olvidar al niño, cuyo nacimiento ignora. El cónsul le promete que Pinkerton sabrá lo del niño (que es obviamente rubio y de ojos azules, es decir, hijo del ausente) y se marcha.

Un momento después Suzuki entra persiguiendo a Goro, que merodea por el jardin, y que ha ido diciendo que no se sabe quién es el padre del hijo de Butterfly. Ésta lo amenaza con un puñal, después lo arroja de allí y se va corriendo. En ese momento se oye un cañonazo desde el puerto: ambas mujeres ven con excitación la entrada de un buque en la bahía. Con un anteojo, Butterfly logra leer el nombre del buque: es el Abraham Lincoln, la nave de Pinkerton. Hasta Suzuki se convence ahora de que el marido de Butterfly va a volver a la casa y las dos mujeres recogen flores y se arreglan para recibir a Pinkerton.

Butterfly practica tres orificios en la mampara de la casa para ver el camino por el que debe llegar Pinkerton y los tres (Suzuki, ella y el niño) se instalan alli esperando. Anochece y se oye a lo lejos el canto de los pescadores. A la luz de la luna puede verse que Suzuki y el niño han sido vencidos por el sueño, en tanto que Butterfly, despierta, aguarda pacientemente. Cae el telón mientras Butterfly sigue aguardando.



ACTO III.-
Al levantarse el telón, está empezando a amanecer, se escuchan las lejanas voces de los marineros desde el puerto. Suzuki se despierta de golpe y ve a Butterfly, todavia de pie, esperando. Ha salido el sol. Suzuki logra que Butterfly se retire a descansar con el niño. En ese momento entran Pinkerton y Sharpless; han venido para encontrarse a solas con Suzuki y rogarle que intervenga para suavizar el golpe que supondrá para Butterflysaberse abandonada, y para convencerla de que entregue al niño. Suzuki se desespera, y más cuando divisa en el jardin a una mujer americana. Es Kate, la esposa de Pinkerton. Suzuki se va y Sharpless le recuerda insistentemente a Pinkerton que él ya se lo habia advertido, que Butterfly se habla tomado su matrimonio en serio. Pinkerton se desespera de remordimientos y no se atreve a enfrentarse con su ex-esposa. Confundido y apenado, se va. Suzuki habla con Kate y le promete intervenir para que Butterfly sufra lo menos posible y entregue al niño.

Entra Butterfly viendo a todo el mundo taciturno imagina alguna desgracia. Al ver a Kate intuye lo ocurrido y ruega a Suzuki que se lo explique. Cuando ésta se lo dice, Kate se presenta y Butterfly le promete que si Pinkerton viene a buscar al niño, ella se lo entregará. Kate y el cónsul se van y Butterfly ordena a Suzuki que vaya a cuidar al niño. Suzuki obedece llorando, porque comprende las intenciones de su ama. Ésta toma el puñal con el que su padre se hizo el hara-kiri, lee la inscripción de la hoja, que recomienda morir con honor cuando no se puede vivir con él y está a punto de suicidarse cuando Suzuki hace entrar al niño por la puerta. Butterfly detiene su impulso, coge al niño, lo acaricia y le ruega que la mire por última vez; luego le venda los ojos y ocultándose tras un biombo se practica el hara-kiri. Cae Butterfly al suelo y se arrastra, agonizando, hasta el niño, que, inconsciente del drama, espera pacientemente. Desde fuera se oyen los gritos de Pinkerton, que entra precigitadamente en la casa y se arrodilla junto a la moribunda Butterfly. Sharpless, entre tanto, se hace cargo del niño cuya madre expira en brazos de su esposo.


 

 

 

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