manon lescaut
"Intermezzo". Se está escuchando el "Donna non vidi mai"; de Manon Lescaut (Puccini)



Manon Lescaut

 

Drama en cuatro actos, con música de Giacomo Puccini (1858-1924), con libreto de R. Leoncavallo, G. Illica, G. Giacosa, M. Praga, D. Oliva y G. Ricordi, inspirado en la novela "Histoire du Chevalier des Grieux et de Manon Lescaut" del abate Prévost. Su estreno tuvo lugar en el Teatro Regio de Turín el 1 de febrero de 1893.

 

Personajes

LESCAUT

MANON

DES GRIEUX

GERONTE

EDMONDO

POSADERO

MAESTRO DE BAILE

Sargento

Hermana de Lescaut

Estudiante

Tesorero Real

Estudiante

Posadero

Maestro de Baile

Barítono

Soprano

Tenor

Bajo

Tenor

Bajo

Tenor


La acción se desarrolla durante en Francia durante la segunda mitad del siglo XVIII

ACTO I.- En una posada de Amiens. En una posada en Amiens, la gente de la población está esperando la llegada de la diligencia que viene de Arras. Entre la multitud se hallan estudiantes y muchachas artesanas, modistillas, etc., Edmondo, un estudiante, espera que la caída de la tarde sea propicia a la galantería. Cuando entra el caballero Renato Des Grieux. Edmondo lo anima a participar del galanteo y el caballero, aunque se burla del amor, se dirige a las muchachas (arieta "Tra voi belle") en un tono irónico. Los estudiantes se ríen pero al punto suena la corneta que anuncia la entrada de la diligencia. Del carruaje, entre otros viajeros, descienden el joven Lescaut y su hermana Manon, además de un hombre maduro, Geronte de Ravoir, recaudador de impuestos del reino, que trata con suma galantería a Manon.

Geronte llama al hostelero y le da órdenes para pasar allí la noche. Manon se sienta, fatigada, y Des Grieux, fascinado por la belleza de la muchacha se le acerca y entabla conversación con ella. Ella le dice su nombre y que está destinada a un convento por imposición de su padre; Des Grieux, desde el primer momento, decide ayudar a la muchacha a escapar de este triste destino. Mientras Manon es llamada al interior del hostal, después de prometer que volverá a salir, Des Grieux se siente enamorado de ella (aria "Donna non v¡d¡ mai" ): Edmondo se da cuenta y se burla un poco.

Entre tanto Lescaut habla con Geronte y viéndolo interesado por su hermana sugiere algún tipo de arreglo económico; Geronte lo invita a cenar para discutirlo; después, Lescaut, acercándose a una mesa dónde están jugando a las cartas, se introduce en la partida. Geronte, que ya ha decidido quedarse a Manon, ordena al hostelero que le prepare un coche y caballos para después de la cena. Edmondo, que ha espiado al viejo, entiende sus propósitos y advierte a Des Grieux de lo que trama Geronte. Reaparece Manon y Des Grieux le advierte de los propósitos del viejo; Edmondo vuelve y sugiere a Des Grieux que huya con el mismo coche del viejo, que ya está a punto.

Manon se resiste unos momentos a huir con Des Grieux, pero finalmente accede y los dos jóvenes huyen hacia París. Aparece Geronte y Edmondo, riéndose de él, le comunica que Manon ha huido con un estudiante. Geronte arranca a Lescaut de la mesa de juego y quiere salir en persecución de los fugitivos; Lescaut lo tranquiliza: conoce a Manon y sabe que no durará mucho su relación con un estudiante pobre, a Manon no le gusta pasar privaciones. Será fácil encontrarla mañana. De momento, Geronte y Lescaut se van a cenar mientras los estudiantes se ríen del lance.


ACTO II.-
En París, en la lujosa casa de Geronte. Tal como predijo Lescaut, ha sido fácil reclutar a Manon para vivir rodeada de lujo en casa del viejo Geronte. Es por la mañana y Manon atiende a su peinado, servida por un peluquero y varios ayudantes de éste. Entra Lescaut, que vive a costa del viejo, y saluda a su hermana, pero la ve fastidiada y aburrida, y eso puede ser peligroso para sus intereses.

Manon se ha acabado de maquillar poniéndose lunares en la cara y Lescaut observa satisfecho su belleza. Lescaut le recuerda que con Geronte se vive mucho mejor que con Des Gr¡eux. Manon al oír su nombre lamenta haber abandonado al joven sin más, para llevar una vida fría y sin amor en manos del viejo (aria "In quelle trine morbide").

Lescaut confiesa que ha enseñado sus trucos de tahúr a Des Gr¡eux para que pueda hacer fortuna y recuperar a Manon. Llega un grupo de músicos que canta un madrigal; el dinero de su recompensa se lo queda Lescaut. Éste, a pesar de todo, se da cuenta de que su hermana se aburre y decide arreglarlo.

Entra ahora Geronte con unos amigos para asistir a la lección de danza de Manon, con músicos y un maestro de baile que le enseña los pasos. Los amigos de Geronte quedan admirados de su elegancia y belleza. Luego Geronte baila con Manon y al final se lleva a sus amigos a comer, recordándole a Manon que ha prometido ir con ellos y encarga que esté a punto una silla de mano para ella.

Mientras Manon se arregla ante el espejo, entra Des Grieux, conducido por Lescaut; él le recrimina su abandono pero pronto los dos amantes se reconcilian y se abrazan. En pleno idilio son sorprendidos por Geronte, que volvía a ver la causa de la tardanza de Manon; Manon se burla del viejo y le hace mirarse a un espejo para que comprenda que no puede sentir amor por él, decrépito y caduco. Geronte, con frases corteses pero mirada torva, se excusa y se va.

Des Grieux quiere marcharse con Manon, pero ella se resiste a abandonar el lujo que la rodea y trata de llevarse al menos la joyas. Llega Lescaut corriendo: el viejo ha llamado a la policía y están a punto de llegar. Pero Manon se entretiene vaciando los joyeros y cuando entra la policía las joyas caen al suelo. Geronte ordena que la detengan; Lescaut consigue contener a Des Gr¡eux, que quería atacar a los guardias, diciéndole que si lo detienen nadie podrá salvar a Manon.


ACTO III.-
En el puerto del Havre. Des Grieux y Lescaut rondan por el puerto, en el que se ve una nave grande, a punto de zarpar. Lescaut y Des Grieux están a la espera de una ocasión propicia para rescatar a Manon. Lescaut ha comprado a unos guardias que se supone que provocarán desórdenes para que puedan huir Manon y Des Gr¡eux.

Cuando ha entrado de guardia el centinela comprado, por una ventana del cuartel cercano Des Grieux puede hablar un rato con Manon. Un farolero que canta una canción interrumpe el coloquio; luego Des Grieux anuncia a Manon que la rescatarán. De pronto se oyen gritos y Lescaut entra corriendo: el golpe de mano ha fracasado y tienen que huir. El ruido hace entrar a varios curiosos; del cuartel sale un Sargento con tropas y se disponen en el muelle. El capitán del barco ordena que pasen lista de las mujeres deportadas que irán a Luisiana y el Sargento va llamándolas; una por una van pasando, algunas descaradas y riendo, otras, avergonzadas o llorando. La tercera es Manon; Lescaut difunde entre la gente que ha sido detenida por motivos oscuros, buscando la complicidad de los espectadores.

Manon consigue acercarse a Des Grieux, que la abraza mientras prosigue el desfile de mujeres, y el pueblo comenta sus distintos aspectos. Cuando termina, coge a Manon por un brazo, intentando separarla de Des Grieux para que suba al barco; el joven saca su espada y amenaza a los presentes, reteniendo a Manan: cuando el capitán del barco se acerca a Des Grieux éste rompe en sollozos y abandonando la resistencia implora piedad y ruega al capitán que lo admita en el barco (escena: "Ah! Non v'avvicinate!"). El capitán, conmovido, lo acepta y Des Grieux sube al barco con Manon.


ACTO IV. -
En un desierto de Luisiana. Después de muchas peripecias, Des Grieux y Manon lograron huir de su lugar de confinamiento, pero ahora se hallan en pleno desierto y sin agua. Manon avanza penosamente; luego cae y es incapaz de continuar. Des Grieux se desespera y trata de encontrar agua, dejando a Manon moribunda en el suelo. Ella, aunque se resiste a morir, se despide tristemente de la vida (aria "Sola, perduta abbandonata") Vuelve Des Grieux: no ha encontrado nada, y Manon muere poco después en sus brazos.

 

 

 

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