Tosca
Drama en tres actos,
música compuesta por Giacomo Puccini (1858-1924) y libreto de
Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en la obra "La Tosca"
de Victorien Sardou. Estreno en Roma el 14 de enero de 1900.
Personajes
| MARIO
CAVARADOSSI FLORA TOSCA EL BARÓN SCARPIA CÉSAR ANGELOTTI SPOLETTA SCIARRONE SACRISTÁN |
Pintor Cantante, Amante de Mario Jefe de Policía Cónsul Republicano Policía Policía Sacristán de San Andrea del Valle |
Tenor Soprano Barítono Bajo Tenor Bajo Barítono |
Coro de niños de coro, soldados, policías, señoras, nobles, ciudadanos, artesanos, etc.
La acción se desarrolla en Roma, a principios del siglo XIX
ACTO
I.- Iglesia de
Sant'Andrea della Valle, en Roma. Es un día de junio de
1800. La iglesia se halla desierta. Entra corriendo Angelotti,
antiguo cónsul de la república romana, quien ha logrado huir
del castillo de Sant'Angelo. Su hermana, la marquesa Attavanti,
logró enviarle un mensaje según el cual hallará en esta
iglesia, en la capilla privada que posee en ella la familia, un
disfraz de mujer para salir de la ciudad. Angelotti busca
nerviosamente la llave de la capilla a los pies de una imagen de
la Virgen. La encuentra, abre la verja y se cierra por dentro.
Poco después entra el sacristán, un hombrecillo nervioso y gruñón.
Ha creído oír pasos y ha supuesto que era el pintor, quien, en
un ángulo de la iglesia, está acabando un cuadro que representa
a la Magdalena. Pero no hay nadie. Para cerciorarse, el sacristán
examina el cesto de la comida del pintor, y ve con satisfacción
que está intacto: con un poco de suerte, podrá pronto
apropiarse de su contenido.
En este momento se oye el toque del Angelus y el sacristán, de
rodillas, inicia el rezo. Precisamente entonces llega el pintor,
Mario Cavaradossi, quien destapa el cuadro que está pintando
para proseguir su labor. El sacristán se sorprende al ver que la
Magdalena del cuadro se parece a una dama rubia y devota que el
otro día pasó un buen rato rezando en aquel lugar (y que no era
otra que la marquesa Attavanti, quien había venido a dejar el
disfraz y la llave para su hermano) y había sido pintada por
Cavaradossi, atraído por su belleza. El pintor coge los pinceles
y empieza a pintar, se detiene para contrastar lo que está
haciendo con una miniatura de Tosca que lleva consigo,
reflexionando sobre la curiosa armonía, ("Recóndita armonía"),
entre los ojos azules y los cabellos rubios de la Attavanti, y la
que existe entre el cabello oscuro y los ojos negros de Tosca, su
amante, una consumada actriz y cantante, ídolo de Roma. Mientras
tanto el sacristán gruñe ante el carácter mujeriego del pintor,
quien es, además, a su juicio, un volteriano enemigo del
gobierno papal. Finalmente el sacristán se va, no sin echar otra
ojeada a las provisiones.
Angelotti, creyendo desierta la iglesia, abre la verja de la
capilla. Cavaradossi se vuelve y lo ve; cuando lo reconoce, se
muestra dispuesto a prestarle ayuda. Pero en ese momento se oye
llegar a Floria Tosca, y Cavaradossi, temiendo que ella por su
religiosidad pudiera acabar delatando a Angelotti si algún
sacerdote se lo ordenara, ruega a Angelotti que se esconda de
nuevo dándole el cesto para que, mientras tanto, coma y reponga
sus fuerzas. Llega Tosca, convencida de haber oído a Cavaradossi
hablando con una mujer y cuando él ha logrado ya casi calmarla y
va a salir, repara en el retrato de la Magdalena, cosa que vuelve
a encender sus celos, pues reconoce por su cabellera rubia a la
Attavanti. De nuevo el pintor asegura a Tosca que no tiene
motivos para estar celosa, y otra vez los dos cantan su amor.
Finalmente admite que sus celos son un tormento para Cavaradossi
y se va, no sin antes quedar con él en pasar la noche en la casa
de campo que el pintor tiene en las afueras de Roma.
Cuando Tosca se ha ido reaparece Angelotti. Cavaradossi le
aconseja que se refugie en su casa de campo, desde donde podrá
tratar de abandonar los Estados Pontificios. De pronto se oye el
cañón del castillo de Sant'Angelo: la fuga de Angelotti ha sido
descubierta. Cavaradossi decide acompañar él mismo a Angelott¡
a la casa para prevenir cualquier percance.
Apenas han huido cuando entra corriendo el sacristán: venía a
molestar al pintor con la noticia de una derrota de Bonaparte por
parte de los aliados del papa, pero se entristece al ver que no
está ya allí. Entran los muchachos del coro, contentísimos
porque habrá "Te Deum" de acción de gracias y cobrarán
el doble. Pero su alegría es interrumpida brutalmente por la
inesperada llegada del jefe de policia, Scarpia, quien les
recrimina el poco respeto al lugar sagrado. Procede seguidamente,
con sus esbirros, entre los cuales se halla el agente Spoletta, a
registrar la capilla Attavanti, que encuentran inesperadamente
abierta, y a interrogar al sacristán. Éste descubre con dolor
que el cesto está vacío, y Scarpia no tarda en relacionar ésto
con la presencia del pintor, con la Attavanti retratada como
Magdalena y con el fugitivo, su hermano.
En este momento llega de nuevo Tosca, pues con motivo de la
victoria habrá fiesta en el Palacio Farnese, y ella deberá
cantar ante la ilustre huésped del palacio, la reina María
Carolina. Por eso venía a decir a Cavaradossi que terminaría
mas tarde de lo previsto. Scarpia, que conoce bien a Tosca, le
insinúa que el pintor se ha marchado con la dama del cuadro y
Tosca, furiosa, decide ir a sorprenderlos a la casa de campo. No
quería Scarpia otra cosa, y manda a Spoletta para que la siga y
detenga a Angelotti si lo encuentra allí.
Scarpia queda solo en la iglesia, a la que llegan fieles y niños
cantores para el "Te Deum". Un cardenal inicia la
ceromonia, pero Scarpia, quien planea no sólo capturar a
Angelotti sino hacer suya a Tosca, no se da cuenta hasta muy
tarde de que su pasión por ella le está haciendo olvidar a Dios.
Entonces se arrodilla y se une a los cánticos generales mientras
baja el telón.
ACTO II.- Piso
superior del palacio Farnese. Es de noche. Scarpia está
cenando y reflexionando sobre el amor. "Tosca e buen talco"
("Tosca es un buen señuelo") murmura Scarpia Se
reconoce incapaz de escribir versos o deshojar margaritas y
quiere poseer a Tosca por la fuerza. Ordena que ésta se presente
cuando termine su cantata ante la reina. Llega Spoletta con la
noticia de que Angelotti no ha sido hallado, lo cual casi le
cuesta la horca, pues Scarpia se enfurece. Para justificarse
afirma haber detenido a Cavaradossi, lo que calma un poco a
Scarpia. Éste trata de interrogar al pintor con el método clásico
de alternar dureza con aparente suavidad y modales educados. El
pintor no confiesa y Scarpia se dispone a hacerlo torturar cuando
llega Tosca. Esta no tarda en ceder al oír los gritos del pintor,
quien está siendo torturado por un verdugo y por el gendarme
Sciarrone.
Tosca, con su confesión, logra que permitan ver al pintor,
encontrándolo medio desmayado. Cuando el pintor vuelve en sí,
se indigna ante la confesión de Tosca. Llega Sciarrone con la
noticia de que Bonaparte ha vencido a los absolutistas en Marengo,
y Cavaradossi, no pudiéndose contener, prorrumpe en
exclamaciones de júbilo ante el próximo fin de la tiranía.
Scarpia ordena que el prisionero sea preparado inmediatamente
para la ejecución y se queda solo con Tosca. Usa entonces sus
dotes de amenaza y persuasión para que ésta se le entregue a
cambio de la vida de Cavaradossi. Tosca se resiste e invoca al Señor
en una amarga reflexión religiosa:" Vissi d'arte",
pero sus ruegos y lloros son inútiles y se ve obligada a ceder:
será suya, pero antes exige un salvoconducto para huir con
Cavaradossi de los Estados Pontificios. Scarpia da órdenes a
Spoletta para que la ejecución de Cavaradossi sea simulada, añadiendo
enigmáticamente " como hicimos con el conde Palmieri".
Spoletta se va y Scarpia, seguro de su triunfo, se pone a
escribir el salvoconducto.
Mientras escribe, Tosca, desesperada, se ha aproximado a la mesa
donde se hallan todavía los restos de la cena de Scarpia y se
apodera de un afilado cuchillo. Cuando Scarpia, ("Tosca,
finalmente mía"), seguro de su triunfo, se le aproxima ,
Tosca le clava el puñal en el pecho y asiste, entre horrorizada
y exultante, a la agonía del terrible policía ante el cual ha
temblado toda Roma. Después de colocar un candelabro a cada lado
del cadáver y un crucifijo sobre su pecho, Tosca se aleja
sigilosamente de los aposentos de Scarpia.
ACTO III.- Terraza
superior del castillo de Sant'Angelo. Son las tres de la
madrugada, pero se aproxima ya el día, pues estamos en junio. Se
oye el canto de un pastor y, cuando empieza a clarear se oyen
campanas de las iglesias de Roma. Cavaradossi, conducido por un
piquete de soldados, es entregado al carcelero quien le comunica
que le queda una hora de vida. El pintor, dándole un anillo como
recompensa, logra que el carcelero le deje escribir una carta a
Tosca; mientras lo hace, recuerda el pasado: "E lucevan le
stelle" ("Y lucían las estrellas"), le embarga la
emoción y enfoca un conmovido adiós a la vida.
Spoletta entra con Tosca y, según lo pactado, le permite asistir
a la ejecución simulada de Cavaradossi. Los dos amantes pueden
así reunirse y ver renacer su esperanza de vivir una vida
tranquila en el exilio. Tosca ruega a su amante que actúe con
naturalidad cuando finjan fusilarlo. Llega por fin el momento: un
oficial ordena a sus tropas que disparen contra Cavaradossi.
Spoletta impide que el oficial de el tiro de gracia al caído y
todos se alejan. Cuando se queda a solas con él, Tosca se
aproxima a Cavaradossi y le insta a que se levante, pero se
percata con horror de que la ejecución no ha sido simulada: el
pintor yace muerto en el suelo. Apenas tiene tiempo de reaccionar
cuando se oyen voces en la escalera: la muerte de Scarpia ha sido
descubierta y Spoletta regresa para detener a Tosca, con la ayuda
de Sciarrone. Pero Tosca no está dispuesta a caer en sus manos:
rápidamente se sube a la muralla del castillo y emplazando a
Scarpia a encontrarse con ella ante el tribunal de Dios, se lanza
al vacío ante la sorpresa y el disgusto de Spoletta. (Según la
tragedia original, Tosca se lanza al Tiber desde el castillo, lo
cual, atendida la distancia que media entre éste y el rio
resulta totalmente imposible. El libreto corrigió esta
inexactitud diciendo que Tosca se lanza al vacio).
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