Werther
Ópera en cuatro actos, con música de Jules Massenet (1842-1912), y con libreto de E. Blau, P. Milliet y G. Hartmann, basado a su vez en la novela "Die Leiden des jungen" de J. W. Goethe. Se estrenó en Viena el 16 de febrero de 1892 en alemán y en París el 16 de enero de 1893 en francés.
Personajes
| WERTHER MAGISTRADO CHARLOTTE SOFIA ALBERTO SCHMIDT JOHANN |
Joven Burgués Magistrado Hija del Magistrado Hija del Magistrado Esposo de Charlotte Amigo del Magistrado Amigo del Magistrado |
Tenor Bajo Mezzosoprano Soprano Barítono Tenor Bajo |
La acción se desarrolla en las cercanías de Frankfurt (Alemania) a finales del siglo XVIII
ACTO I.-
La casa del Magistrado.
Aunque estamos en el mes de julio, el Magistrado está enseñando
una canción de Navidad a su seis hijos pequeños, en el jardín
de su casa. Los niños lo hacen bastante mal, hasta que se les
advierte de que Charlotte, su amada hermana mayor, los está
escuchando desde dentro de la vivienda. Schmidt y Johann, amigos
del Magistrado, llegan y saludan a Sophie, segunda hija del
Magistrado, que sale ahora al jardín. Los tres hombres hablan de
Werther, un joven al servicio del Príncipe, y de Albert, novio
de Charlotte. Los dos compañeros se marchan entonando su
estribillo favorito: "Vivat Bacchus!" ("¡Viva
Baco!"), con lo que anticipan su diversión en la taberna a
la que se dirigen.
Todos se han marchado dentro cuando llega Werther, que ha sido
guiado hasta allí por un campesino, para hacer su primera visita
a la familia. E inmediatamente se siente profundamente atraído
por la paz y belleza que se respiran en el jardín y en la casa.
"Je ne sois si je veille ou si je rêve encore" ("No
sé si estoy despierto o soñando"). A través de la puerta
entreabierta, Werther ve a los niños en el interior, ensayando aún
la canción, y esto le atrae aún más. Los niños rodean a su
adorada Charlotte cuando entra y ella rápidamente les sirve la
merienda antes de presentar a Werther a su padre. El Magistrado
embroma a dos jóvenes enamorados, absortos en sí mismos, Brühlmann
y Käthchen, que también están allí de visita. Charlotte envía
a los niños a que den la bienvenida a Werther, así como a su «primo».
Werther, arrobado, vuelve a extasiarse ante aquel "espectáculo
ideal de amor y de inocencia". Él y Charlotte entran en la
casa y el Magistrado ("Vivat Bacchus!") se marcha a la
taberna.
Cuando cae la noche, Alberto, que estaba fuera, regresa
inesperadamente y es recibido con enorme alegría por Sophie, su
novia. Pero él no quiere entrar en la casa y decide unirse con
la familia al día siguiente por la mañana. Salen ahora de la
vivienda Werther y Charlotte; las palabras de Werther revelan una
naciente pasión por la muchacha. La referencia de ella a su
madre fallecida, y a la que reemplaza en el cuidado de sus
hermanos, aumenta los sentimientos de Werther de "reve,
extase, bonheur" ("ensueño, éxtasis, felicidad").
Charlotte se siente de repente atraída por el joven: "Nous
sommes fous" ("¡Estamos locos!"). En este momento,
el Magistrado, que ha vuelto y ha sido puesto al corriente de
todo por Sophie, dice a Charlotte que Albert ha regresado. Solos
en escena, Werther clama su desesperación: "Un autre... son
époux!" ("Otro, su esposo...").
ACTO II.- Los
Tilos, plaza frente a una iglesia. Un domingo por la mañana
en la taberna, mientras se escuchan los sones del órgano en la
iglesia vecina, Schmidt y Johann beben y alaban al Señor "en
exaltant ses dones" ("exaltando sus dones y dádivas"),
en referencia clara al vino. Charlotte y Albert, casados desde
hace tres meses, se dirigen a la iglesia. Llega ahora Werther,
ensimismado: ("Un autre est son époux") ("Casada
con otro"). Y da rienda suelta a su pensamiento, imaginando
lo que podría haber sido. Schmidt y Johann tratan, por su parte
de consolar a Brühlmann, a quien ha abandonado su prometida.
Sale Albert del templo, y lleno de sincero afecto, habla con
Werther, dándole a entender que sabe lo que le ocurre y lo
comprende, pero que él también debe aceptar los hechos. Werther,
en el mismo tono amistoso, promete a Albert que su sueño ya ha
pasado y está olvidado.
El tenso clima se rompe con la entrada de la sencilla Sophie, que
llega con un ramo de flores. Van a celebrarse las bodas de oro
del pastor con una fiesta, y Sophie compromete a Werther, con una
graciosa seriedad, al "primer minueto"; su estribillo
es "Tout le monde est joyeux" ("Todo el mundo está
alegre"), lo que a los oídos de Werther suena como una
tremenda ironía.
Otra vez solo Werther se confiesa a sí mismo que ha mentido a
Albert; su pasión por Charlotte sigue viva, y si quiere librarse
de sus consecuencias, debe marcharse lejos de allí. Cuando
llegue Charlotte, piensa también que es mejor que Werther marche,
pero que vuelva, como amigo, para Navidad De nuevo solo en escena,
Werther piensa en el suicidio (si sería bien recibido en otro
hogar); su pensamiento es interrumpí do por la aparición de
Sophie. Werther se marcha bruscamente y Sophie se queda llorando.
Mientras el cortejo para la celebra ción de la fiesta se acerca,
Albert tiene sombríos presentimientos sobre Werther.
ACTO III.- Interior
de la casa de Albert. Es la víspera de Navidad. En
su casa, Charlotte piensa en el ausente Werther; toma una de sus
cartas y empieza a leer en alta voz: "Je vous écris de ma
petite chambra" ("Os escribo desde mi pequeña habitación").
Cuando está pensando llena de temor, en la temida posibilidad
del suicidio de Werther, aparece Sophie, de improviso. Aunque la
casa de sus padres no está muy lejos de la suya, Charlotte lleva
mucho tiempo sin visitar a su familia, y allí la echan mucho de
menos. Sophie desearía que su hermana estuviese ahora tan alegre
como solía estar: "¡Ah, le rire est béni!" ("Ah,
bendita sea la risa").
Cuando se ha marchado Sophie, Charlotte desfallece, y pide ayuda
al Cielo. Silenciosamente, aparece Werther en la puerta de la
estancia. Lanza una mirada al familiar ambiente con el clavecín
que les acompañaba cuando cantaban juntos. Y recuerda un poema
de Ossian en la traducción que él mismo había compuesto:
"Pourquoi me rêveiller, o souffle du printemps"
("¿Por qué me despiertas, oh soplo de la primavera?")
Ella une su voz a la de él; Werther declara de nuevo su amor por
ella, pero, a punto de ceder, ella reacciona y abandona la
estancia. Werther, por su parte, se marcha también y abandona la
casa.
Entra Albert. La habitación vacía y la puerta de la calle
abierta le hacen concebir sospechas, incluso cuando Charlotte
regresa. Entra un criado con una nota de Werther, pidiendo a
Albert que le preste sus pistolas para que le acompañen en un
largo viaje ("un lointain voyage"). Albert obliga a
Charlotte a que entregue las pistolas al criado, en un frío
gesto lleno de sentido. Cuando Albert se marcha, Charlotte piensa
cómo podrá ver a Werther antes de que consiga su fatal propósito.
ACTO IV. - En
el salón de la casa deWerther, la noche de Navidad. Al
entrar Charlotte, se ofrece ante su vista el cuerpo tendido de
Werther, herido de muerte. A la angustiada voz de ella, Werther
responde débilmente, pidiéndole perdón. De nuevo el moribundo
declara a Charlotte su amor y ella, finalmente confiesa que también
le ama. A través de las ventanas se ven las luces de la morada
del Magistrado y desde allí llegan las voces de los niños
cantando villancicos. Werther toma estos cánticos como un símbolo
de su salvación y espera que su tumba sea bendecida por las lágrimas
de una mujer. El pacta muere y Charlotte se desvanece. Por las
ventanas sigue llegando el cántico ("Nöel! Nöel!") y
las risas felices de los reunidos.
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