Cagandando hacia el Nobel
Ricardo García Moya
Cagandando hacia el Nobel de Literatura con sinceridad que le honra, aunque a los demás nos huela, Empar Caselles i Chesa descubre entrañables secretos en 'Confessions' (Mercantil del Muelas, 7/10/04), confesiones que tratan del terror a la soledad y, graciosamente, acaban con `un petonet ben fort´. No sé si a Ampar (traduit al valenciá) se le escapó por el miedo, o se lo dedicaba al Muelas. Algo huele mal en el Reino. En la puerta del teatro de Alicante, una garrapata subvencionada dice al coleguilla: `Mucha mierda y un petó´. El modismo castellano `mucha mierda´, equivalente a `mucha suerte´, unido al catalán 'petó' es clave lingüística que la retroprogresía emite cual guiño de audacia y madurez intelectual.
Abro ventanas, impactado por Amparigües, y observo cambios en el paquete de malta molida. En mi casa siempre comprábamos la que mostraba el Micalet y la Real Señera en el envoltorio. En un principio la franja era azul, luego fue grisácea y, ahora, la han sustituido por una banderola 'merda de lloca' que tapa el Micalet. ¿A qué se debe la mutación? Unos dicen que es fenómeno paranormal, tipo caras de Bélmez. Una matiná, el tío de la malta, tras vindrer del comú escomençá a bramar: (Che, chicons, vingau açí! Quines coses mes rares, ahir estava la Real Senyera dibuixá en lo paperot, y hui ha desaparegut. ¡La Mare dels Desamparats, mos ha eixit una teleplastia, quín milacre! Hay otra teoría: la malta el Miguelete se vende en los Mercadona de Cataluña y, quizá, la presencia de la Real Senyera podría afectar a la venta del producto. El nombre sirve, ya que Miguelete se aleja del valenciano Micalet y es casi homógrafo del catalán Miquelet. ¿Aparecerá pronto el sustantivo en el catalán de Camps? Aquí todo cambia, salvo la denominación de Levante que esgrimen castellaneros y catalaneros. ¡Y qué delirio muestran los colaboracionistas con banderas catalanas en los partidos del Levante! Por cierto, en el Canal 9 del PP al repetir jugadas, observen cómo el azul del escudo del Valencia lo han decolorado. Para eso les paga Campspons, para enseñar catalán y sembrar confusión directa y subliminalmente.
Hoy todo es mediterráneo o levantino, ¡qué bonito! Si usted visita Castellón o Alicante, cuidadito con llamar valenciano a nadie o pedir una paella valenciana, especialmente si son transgénicos de la inmersión pepera. En el Monóver de 1910, el hermano de Azorín estaba orgulloso de la gente 'que parla el valencia de Munóver' (Canyisaes, 1910, p. 143); y al territorio se le conocía por Valencia, Reino o Reino de Valencia, fuera en Castilla o Aragón; otra cosa era la 'ciutat de Valencia'. Azorín se sentía valenciano de Monóver y nadie discutía el gentilicio en poblaciones norteñas como Vinaroz, ahora recicladas en colonias del IEC. Tenemos el testimonio del patriarca de las letras condales, Josep Pía, que visitó el Reino antes del triunfo del fascismo expansionista catalán. En la primera ocasión fue navegando desde San Carlos de la Rápita a Vinaroz, cuyas calles le parecieron igual que las condales. Así lo expresó en catalán: 'El trobo igual. Jo em pensava que ja érem a Valencia' (Obra comp. t.2°, p. 605), a lo que le contesta el amigo: `Es clar que som a Valencia' (ib.). Vinaroz era Valencia, territorio geopolítico distinto a la ciudad homónima. El topónimo era usado por gentes de uno y otro lado de la frontera del Cenia de forma natural: '¿Heu anat a Valencia i no heu vist un tarongerar?... aquests pagesos no son pas tan bésties com sembla... persones tranquil-les que no sembla pas que tinguin gaire pressa' (p. 609). En Peñíscola observan a 'una noia' y un músico que ensaya, acorde con la sensibilidad musical del `poble valencia' (p. 613). Admirando a las valencianas de Peñíscola, espontáneamente surge el idioma: 'aquestes xiquetes, per dir-ho en valencia' (p. 618). Aunque catalaniza el valenciano 'estes chique-tes´, Pla dejó constancia del choque idiomático en el Cenia.
En su visita a Benicarló duda sobre qué restaurante cocinará mejor la 'paella valenciana´ (p. 614). La cocina del Reino era valenciana, no levantina o mediterránea. En el capítulo dedicado a Argelia, recuerda que en Alacant preparaban excelentes , 'paelles valencianos' (p. 673). Ahora, si usted pide una en el Postiguet, les saldrá al galope Julio de España con los Boinas Verdes de Rabasa. También fue esclarecedora la conversación de Pla con Blasco Ibáñez en el palacete de Mentón. Todo el libro de Pla está en catalán, pero la lengua usada con Blasco fue la española; es decir, no escenificaron la payasada de hablar Don Vicent en valenciano y Pla en catalán. El novelista de Palafrugell reproduce intacta la conversación, declarando que estaba absolutamente 'd´acord amb les seves idees' (VoL XXXVII, p. 261). Tratando sobre la novela 'Italia, país de arte\ dice Pla: 'Jamás hubiera creído que Vd., don Vicent, (sic), fuera tan aficionado al arte'; a lo que replicó nuestro escritor: 'Vd. olvida que yo soy valenciano, ¿me comprende? ¡Hombre, por Dios!' (p. 262).
Supongo que este encuentro aparecerá en la biografía de Blasco Ibáñez que ha perpetrado Joan F. Mira, arador de la sarna del expansionismo catalán, especializado en aterrizar por Barcelona diciendo que Valencia es tierra catalana (hace unos días lo repitió en el sermón inaugural del curso 2004-2005, en el bunker del IEC). Aunque lo disimule, debe odiar a Blasco Ibáñez; y seguro que intentará erosionarlo por algún resquicio; p.e., afirmando que Blasco era un prosista incorrecto que gracias a un secretario logró 'la mayor corrección de las últimas novelas'. Esto dice Mira desde el olimpo catalanero, pero su picadura a Blasco la cicatrizamos con el juicio de Joseph Pla, al que le gustaba usar 'chicot' cuando hablaba de nosotros; "tenia llavors, al seu costat, un xicot d'Alacant, Carles Esplá, que li feia de secretari i probablement li empitjorava l´estil literari'. ¿Se despidió Pla de Blasco Ibáñez con la fórmula castellano-catalana 'Mucha mierda y un petonet ben fort'? No, no era prudente. Blasco habría sacado el sable, la pistola o, lo más probable, habría llamado al manicomio de Niza para que trataran al demente que pronunciaba frases incoherentes. En 1925, tampoco existían catalaneros que bautizaran a sus hijas con el catalán Empar. ¿Alguien conoce un documento del 1100 al 1930 donde se cite a alguna valenciana bautizada con el nombre de Empar? En el valenciano del Carche si existía un gerundio con mensaje, 'cagandando', aplicado ´als que anaven correguent en el bou embolat... y per la poriga, iya se sap!´ Esta joya léxica podría cognomínar a alguna heroína virtual Rita Cagandando, doncella de Orleáns de la nación catalana que vencería al monstruo blavero en el mismo seno de la capital. En fin, mucha mierda para malta molida el Miguelete, Joan F. Mira y Ampar Caselles i Chesa.
Diario de Valencia 21 de noviembre de 2004