El `pleit´ de Gabriel Sansano
Ricardo García Moya
Desplazarse al Archiu Historie d’Elig tiene mérito. Mientras que en Alicante, con ayuda de la Generalidad, han excavado enormes aparcamientos lujosos y baratos, aquí en Elche es una locura. Desesperado, he aparcado en pendiente y a 30 centímetros de un Vinalopó sin pretil ¡Quina tremolor, mare! En el Archiu, encara aufeganme, escomençe a saborejar l´anónim manuscrit `Romans nou y curiós sobre un pleit de un pollastre”. Fechado en 1776, posee el valor lingüístico de mostrar el idioma valenciano de Elche en el siglo XVIII, sin toques lascivos de filólogos colaboracionistas del expansionismo catalán. Sus aproximadamente 1000 versos señalan autor culto, abogado o notario, que manejaba términos jurídicos en juegos semánticos ingeniosos, aunque buscara el aplauso popular en la estrofa final: “y com me diuen Juan Caga, / el meu estil es cagat”. Personajes del Elche dieciochesco viven cómicas situaciones por el robo de un pollo a Salvador Mas, “fill de Elig” (v.l8). La sospechosa es “una neboda seua, també natural de Elig”. Curiosamente, esta joya de la literatura valenciana sobre “pleit per furt” se custodia a 20 metros de los Juzgados de Elche, donde el programa SALT distribuido por la Generalidad del PP lo traduciría a “plet per robatori”, en la lengua del filólogo Carod Rovira.
Nos libramos de la pesadilla de sotana que nos liberaba del pecado y, al descarriado, tras torturas inquisitoriales lo lanzaba al brasero satánico ¡Quín alivi, gracies a Deu! También, aunque menos que en Francia, limitamos privilegios de la nobleza parásita ¡Quína tranquilitat, gracies a Robespierre! Después llegaron espadones a caballo; camisas negras de brillantina y polainas; azules pistóleros de Joan Fuster, Vicent Ventura y el Poeta de la Merda, Estellés; lejías de Millán Astray, caquis de Franco, etc. A esta fauna de salvadores de patrias celestes y terrenas seguiría la de los salvadores de la patria catalana, como Joseph Lacreu, preocupado por “el català modern i el sentiment nacionalista català... singularitzar-se de la nació dels veíns castellans ... sota els quals” (Lacreu: Altres mots de mal coure). Este catalanero mimado por la Generalitat trabaja para imponer, por ejemplo, voces catalanas como “plet” y “pledejar”, prohibiendo las valencianas “pleit” y “pleitejar”, presentes en el “Pleit del pollastre de Elig”. En su miserable tratado de Barbarismes (ed. Generalitat), el patriota Lacreu explica: “Barbarismo es aquella voz procedente de otras lenguas (que) desplaza a las del patrimonio lingüístico propio”. Como el libro pagado por nosotros se regala a los estudiantes, Lacreu asegura rigurosidad: “En este dicccionario nada más hemos querido anotar los casos más flagrantes e indiscutibles de barbarismos” (Lacreu, Josep: Barbarismes, Generalitat Valenciana) Y una de las voces bárbaras para este individuo es “pleit”, siendo “plet” la culta y genuina ¿Son parecidas? ¡Claro, por algo son voces hermanas el castellano pleito, el valenciano pleit, y el catalán plet!.
El salvador de patrias lingüísticas Lacreu, tras juicio sumarísimo y sin abogado defensor, condena a muerte a “pleit” por ser asqueroso barbarismo ¿Será ignorante el tío? El sustantivo “pleit”, derivado culto del latino “placitum”, ya lo usaba la Cancillería de Jaume I en las leyes escritas en romance valenciano. Hasta Corominas lo advirtió: “pleyt es la forma dels Furs de Valencia” (DECLLC, t.VI, p. 609) Para Lacreu, por el contrario, es un “caso flagrante e indiscutible de barbarismo”: por tanto, hay que extirparlo del idioma, suspender al alumno que lo utilice, expedientar al funcionario que lo escriba y expulsar al locutor que lo pronuncie, etc.
También cabe la posibilidad de que Lacreu no sea consciente de los disparates que impone, pues debiera conocer que su “barbarísme pleit”, aparte de en los emblemáticos Furs del siglo XIII, se mantuvo hasta la llegada de la mafia catalanera: “longuea dels pleyts” (Matheu: Tractatus, 1654); “posarien pleit a sa mare” (Ballester: Ramellet, 1667); “posar un pleit” (Orti, J. V: Quinta Centuria, 1740); “diu que vol pleitechar” (Archiu Mun. Elig. Romans del pleit.1776); “este pleyt es comunal” (Bib. Nac. Zarzuela de D. Jorge Palacios, any 1801); “pijor el pleitejar” (Fages: Afbrismes catalans traduits al valenciá, 1853); “pleit, pleitejá, pleite-jador, pleitejant, pleitejar” (Escrig: Dicc. 1871); “pleit” (Nebot: Gramática. 1894); “pleit al mateix dimoni” (Gadea. Tipos, modismes, 1908); “deixals estar que pleitechen” (Peris Celda: La sal de la figuera, 1917); “pleit, pleitejar” (Fullana: Voc.1921); “pleit, pleitejador, pleitejar” (Dicc. RACV 1997).
Las manipulaciones de Lacreu son modélicas para filólogos emprendedores. Así ocurre con Gabriel Sansano, profesor de catalán de la Universidad catalana de Alicante (aquí todo es catalán), que ofreció como trofeo el “Romans del Pleit “al “Onzé Col-loqui Internacional de Llengua i Literatura Catalanes”. Los filólogos que acuden allí son bien pagados, pero tienen que hacer el servicio completo: declarar que pertenecen a los Países Catalanes, que usan el catalán y demostrar que son capaces de llamar barbarismo a cualquier voz condenada por el IEC. Gabriel Sansano cumplió los requisitos al asumir que “el País Valencià” es parte de los “Països Catalans” (Sansano: Actes, 288) Que sepamos, en las guerras contra los condales en los siglos XV y XVII, jamás pasaron de Morella, siendo derrotados estrepitosamente; aunque es cierto que, ahora, el expansionismo filológico catalán ha conquistado el Canal 9 de Empar Recatalá (Empar es catalá del sigle XX), Universidad y Generalidad Valenciana. Prosigamos: Sansano también usa “plet” (p, 289), como Empar Recatalá, traicionando a sus antepasados que escribían “pleit”. En fin, que el menda promete ser un Lacreu o Figueres, pues su labor en la Universidad de Alicante es eficaz, enseñando catalán y que somos un país catalán ¿Algún inspector recriminará esta politización? ¡Todo lo contrario! Sólo recibirá felicitaciones y premios del colaboracionismo institucional (los comisarios de Inmersiomán Pons fomentan estas actividades) Lógicamente, Sansano recibió el apoyo económico de la Generalidad Valenciana (IVEI) para su panfleto enaltecedor de Cataluña y, por supuesto, los fascistas monjes de la Abadía de Montserrat se lo publicaron en la colección Biblioteca Abat Oliba.
Açó se fica lleig. Los filólogos catalaneros han establecido un gobierno paralelo que aplasta discrepancias idiomáticas, políticas y hasta vexilológicas con Cataluña. La filolocracia lava el cerebro, logrando que los alumnos de la Escuela de Idiomas recojan firmas para que el valenciano no se equipare al gallego, castellano, vasco y catalán. Es un caso similar a las islámicas que defienden la ablación y el burka; o al de aquel que asustó a Unamuno gritando “¡Muera la inteligencia y viva la muerte!”. De momento, los blandos estudiantes ya han comprado “un millón de libros de Bromera” para poder aprobar; y así aprenden que “plet” es culto; y “pleit”, barbarismo ¡La Generalitat del PP engaña hasta a la Guardia Civil, al enseñarles catalán y decirles que es valenciano! ¿Multarán a los que escriben “pleit”? .
Diario de Valencia 15 de febrero de 2004