Isaura, diputada de ruta y lengua
Por Ricardo García Moya
Camarada Isaura Navarro de EU, te has convertido en el plumero de Llamazares, limpiando el polvo a San Arafat, al honesto Hugo Chaves e, indirectamente, al filólogo Carod. Eres la diputada que exigió "de manera inmediata" que se retractara Moratinos, para que el valenciano no se considerara lengua oficial; y, sociolingüista dominguera, propones una ruta que ilumine sobre la realidad de la "unitat de la llengua" (Mercantil del Muelas, 7/10/04). No es por tocarte tu sobado ideario, pero apesta que titules `principat' al condado y 'país' al Reino. En fin, afirmas que un viajero que recorriera "el Principat de Catalunya i P.V." no advertiría cambio en la forma de hablar. ¡Ay, apéndice de Coseriu! Tú sabes, por ignorante que seas, que un territorio donde el corte idiomático no se delinea con la enseñanza oficial del idioma propio, ofrece zonas fronterizas de isoglosas permeables y de hibridísmo idiomátíco. Este difuminado dialectal fue realidad entre las fronteras aragonesa y francesa; portuguesa y española, valenciana, castellana y catalana, etc. De todas formas, ¿por qué piensas que se traducía el catalán al valenciano, antes de la irrupción del fascismo catalanero? En fin, vamos a recorrer la ruta, pero no en 2004, cuando la extrema derecha nos impone el catalán hasta Oriola.
Supongamos que, en el siglo XIX, unos viajeros románticos llamados Arzallus y Pujol llegan en diligencia a la capital del Reino de Valencia, invitados por un colaboracionista. Dado que una tal Navarrica les había dicho que el idioma era el mismo que en Cataluña, acuden al teatro el 7 de marzo de 1874 para ver el estreno de 'Les joyes de Roseta´. La misma comedia la habían saboreado en Barcelona el 6 de abril de 1866, por lo que esperaban constatar la unidad de las dos lenguas. El dúo de intelectuales, al leer el título, advierte que el 'joyas' (sic) catalán no concuerda morfológicamente con el 'joyes' valenciano y, sintácticamente, el artículo ante nombre propio de `la Roser' no aparece en el valenciano 'de Roseta'. Arzallus se rasca la quijada y Pujol tartamudea y traga saliva. Ya en los butacones, los rostros de la pareja adquieren tonalidades rojizas ante la sospecha de que la Navarrica les ha tomado el pelo. En la obra catalana se habla de 'solters' (p. 24), pero en valenciano escuchan 'fadrins'; y del galicismo sintáctico 'no he tingut pas la verola' (p. 27), desaparece el negativo 'pas' y el 'verola´ equivale al valenciano 'pigota'. Los peregrinos filológicos, esperando oír frases como 'avui altre cop' (p. 29), encuentran la valenciana 'hui atre colp´. ¿Morfologías similares? Claro, las neolatinas son dialectos del latín. Así, los indefinidos 'altre´ y 'altro' ya figuraban en el asturiano Fuero de Aviles cuando Jaime I correteaba por Montpellier, Pero en 1874 -sin mierda catalanera en el poder- se distinguía el 'atre' valenciano del 'altre' catalán y del 'otro' castellano.
Mientras que el `fa un pató' (sic) catalán de 1874 equivalía al valenciano 'dona un bes´ el sustantivo `fanc´ (25) mantenía la morfología clásica en las dos lenguas; pero los metaplasmos y cataplasmas de la lengua catalana no traspasaban la frontera del Cenia. El epentético 'sápigues' (p.51) no contaminaba al valenciano clásico 'sapies', y el corrupto adverbio 'avui´ sólo servía para alguna sonrisa misericordiosa de los que usaban el valenciano clásico 'huí'. Los arcaísmos 'nosaltres, vosaltres´ (p.12), presentes en la obra catalana, son traducidos a los pronombres modernos valencianos 'mosatros, vosatros' (p.7).
Los que asistieron a la representación en Barcelona de `Las joyas de la Roser' en 1866, o los que leyeron la edición catalana de 1872, entendían que el dramaturgo Serafí Pitarra escribiera 'nois voltant a…´ (p-32), pero el catalán 'voltant' no existía en valenciano. Del latín 'volvere' surgieron derivados comunes en las románicas hispánicas, incluido el envoltar del Libro de Apolonio (en castellano del 1238); de ahí que nos sean familiares los ponentinos voltear, volteando o volteo, que no son valencianos.
Hubo palabras que pudieron incorporarse al castellano, como el participio 'volvida', pero ya tenían la morfología 'vuelta'. El catalán `voltant' era y es inexistente en idioma valenciano, aunque el PP de Apocalipsis Camps nos ametralle con ellos, e incluso que valencianistas pata azul hayan caído en la trampa. Por cierto, diputada Navarro: en 1874 sólo existía el gentilicio `navarro´ y plural femenino 'navarros' en lengua valenciana (Escrig, 1887); distinto al topónimo valenciano 'Navarros'. No es casual que el Reino estaba repleto de los 'Navarro' desde el XIII, no de los 'Navarrés' (y en Alcoy, p.e., sólo existía `la Filá dels Navarros').
El catalán `nois voltant a…´ (p.32) sonaba a chino en 1874, por lo que Torromé lo tradujo a la lengua valenciana: `Chimet…y els demés chics al rededor de…´ (p-29). En la misma página, Pitarra vuelve a usar `voltant', traduciéndolo por 'al seu costat´. Actualmente, como el fascismo catalán ha difundido que toda concordancia con el castellano es cosecha de Felipe V, alguno creerá que `al rededor' es buñuelo sainetero; pero, si viajara al 1400, comprendería que 'alrededor´ tiene en el Reino raíces poderosas. Sant Vicent usaba 'derredor' como arraigado, y la lista de los que cincelaron variables es amplia: 'derredor' (Ferrer, St. Vicent: Sermons. c. 1408); `verga de ferro en mig y al rededor´ (Ginart: Reportori de Furs, 1608); 'als que tinch al rededor' (Bib. Univ. Valencia. Morlá: Ms. 666, c. 1650); 'ni per tot lo rededor' (Bib. Univ. Valencia. Ms, Coloqui de les campanes, 1729); `havent mirat al rededor' (Ms. Evangelis valencians d´Oxford, c. 1730); 'que Vicent va al rededor' (Serrano: Can. S. Vicent, 1762); 'alraedors (sic): alrededores' (Escrig: Dicc. 1871); `al meu derredor' (Lladró: La boba y el embobat, 1872); `els alrededors de eixa vila' (Gadea: Tipos, modismes. 1908); `estos alrededors' (Escalante: Les barraques, 1900); 'alrededor' (Fullana: Voc. 1921); 'derredor, n'hi ha dades medievals valencianes´ (DECLLC).
En 1874, los mosqueados Arzallus y Pujol -víctimas de la Agencia de Viajes Isaura Navarro- constatarían que los catalanes 'butxaca, truitas cruas, sota'l bras, no tardis gaire, lluny d´aquí, prompte torno, endarrera…´, presentes en la comedia de Pitarra, eran traducidos por Torromé a los valencianos 'bolchaca, tortilles crues, baix del bras, no tardes molt, llunt d'así, pronte torne, raeré…´. Y esa preposición 'amb' -estandarte del fascismo filológico- la desconocía hasta el catalán Pitarra, que usaba la arcaica 'ab´en 'ab tristesa' (p.26), siendo traducido por Torromé al valenciano 'en tristea' (p.23). Ahora no se traduce. Apocalipsis Camps y las chicas de Llamazares sólo admiten el catalán.
Diario de Valencia 24 de octubre de 2004