Josep V. Marqués, maltratador perplejo

Josep V. Marqués, maltratador perplejo

Ricardo García Moya

Podrías ser el Neronet de Peter Ustinov, pero se te nota demasiado que tratas de po­ner cara de inteligente bur­lón, y sabes que ni lo logras ni lo eres. La ley te impone nor­mas y tus represiones pánicas rebotan del frontal al parietal, provocándote esa expresión de "¡Hay, si te pillara...!" Esta­mos hablando, amigo Mar­qués, de cultura; pues se su­pone que eres un tío legal en las relaciones sociales, labora­les y sexuales; pero eres maltratador del idioma valencia­no. Tertuliano efímero en TV recuerdo que te encolerizabas con el oponente, adquiriendo el ajedrezado de poros y piel de tu rostro unas tonalidades que oscilaban del gris preinfarto al bermellón capullo de cánido. Hoy, en la foto del dia­rio del Muelas, esbozas mueca de perplejidad, al ser cons­ciente de que son pocos los que te considerarán rebelde por torturar el idioma. Las entrañables "tías marías" de­saparecieron ¡Qué tiempos aquellos, cuando era tan có­modo y rentable burlarse de ellas! Ahora, tus historietas monjiles salpicadas con algún sustantivo o adjetivo supues­tamente audaz (merda, imbécil…), equivalen a poemas de Pemán en el franquismo (¡Ojo, no te equivoques, cha­val!, hablamos de logística ideológica; no de valores lite­rarios e influencia social, au­sentes en tus nanas del Mue­las).

Intuyo que prefieres hipocorísticos. Así que, Pepet, ¿a quién pretendes asombrar con morfologías como "ordre", si hasta en los parvularios las impone Camps? Los textos aprobados por el PP engañan al alumno mejor que vosotros, al justificar la imposición del catalán y rechazo del valen­ciano por parámetros de pure­za etimológica y tradición lite­raria. Luego actuáis los comparsas, usando arcaísmos y catalanismos que ordena Bar­celona: "ordres, cop, dues, mentre, saviesa, cotxe, sota, seient…" (Levante. 12/01/04). Y otra vez interviene Camps distribuyendo la prensa del Muelas por los centros de en­señanza, donde el inmersor adereza el excremento; "¿Lo ves, Vanesa? Ordre es grafía culta valenciana. Lo demuestra este profundo artículo del progresista e inteligent Josep V. Marqués, comprometido in­telectual defensor de nuestra lengua". Son las llamadas "lecturas transversales" en las ikastolas de Camps.

Cometéis maltrato al idioma amparados por la similitud entre neolatinas peninsulares. Así, el latín "calere" generó el verbo "caler" (convenir, ser necesario), impersonal, defec­tivo y con uso negativo en valenciano; aunque no en catalán actual y castellano medieval: "era aquella que le calía cada año (Melosina, 1489, f 156)" los vestimentes et calia" (Gastos catedral de Pamplona, 1400, p, 157) Por el contrario, en lengua valencia­na decimos: "Convé que apleguen este dimats", y podemos responder: "No cal que vinguen dasta el disapte". Es decir, el verbo "caler" estaría limitado a la negación, siendo una característica del idioma valenciano actual; de igual modo que ha desaparecido del español y, en catalán, el IEC ha ampliado sus valores se­mánticos y sintácticos por motivación extralingüística (limitar el uso del verbo cata­lán "convenir", al ser también castellano) El "no cal" valen­ciano era habitual en Martorell y Sant Vicent Ferrer, mientras que "caldre" (con vibrante epentética y apócope) no aparece hasta el XIX en Cataluña. En el Reino, hasta la acometida de los mal-tratadores del idioma, "caler" apenas tuvo otro valor semán­tico que "es inútil", "no vale la pena" (no cal). Significativamente, cuando Bonllabi tra­duce el Blanquerna a la len­gua valenciana en 1521, sólo usa el verbo "caler" en contex­tos negativos. Hoy, las ikastolas  de Camps trituran al alumno con frases en catalán: "us calgués sortir amb rapidessa, calguessin trucar gaire...". Perplejo y sanguíneo Pepet: ese "ordre" que tanto aprecias es corrupción catala­na tardía. No sé si ya habrá adquirido pigmentación glan­de tu rostro, pero entérate de que el valenciano "orde" (sin vibrante epentética y bellote­ra), es cultismo derivado del latín "ordo, ordinis", y que la catalana "ordre" no es galicis­mo, sino vulgarismo; igual que "cartó" lo deforman en "cartró". Comprenderás que tengo que demostrar tu condición de maltratador lingüístico, así que aquí tienes testimonios li­terarios de la morfología va­lenciana que violas públicamente: "en diverses ordens" (Canals, A.: Scipió, h.1395); "pendre ordens ". (Ferrer, S.Vicent: Sermons, h.1408); "sense orde" (Esteve: Líber, 1472); "ordenador o componedor" (Esteve: Liber, 1472); "gran desorde" (Martorell: Tirant, 1490); "molt en orde" (Martorell; Tirant. 1490); "desordens continuats" (Villena, I.: Vita, 1495); "en orde" (Blan-querna, trad. al valenciá, 1521); "ordens" (Pou: Thesaurus, 1575); "per orde alfabetich" (Ginart, Nofre: Reportori de Furs. 1608); "creguí sería una orde general" (Descripció de les lluminaries, 1797). El listado podría am­pliarse varias páginas, amigo Pepet, pero el lector huiría rá­pidamente (lo mateix que faría yo, si te trobe per un carrer fosc y solitari).

Os merecéis todo el amor de los expansionistas catalanes. Nunca eleváis una tímida pro­testa sobre grafías ridículas impuestas por el IEC; acep­táis con recatada sonrisa y un abanicar de rabo la sintaxis que jamás oísteis a vuestros padres. Con coqueta bajada de párpados tragáis castellanis­mos como "tarda", e incluso el "jo penso" que la lengua im­perial introdujo en Barcelona por el 1550. Sé que lo hacéis por puro altruismo maltratador, pero dais la impresión de que todo vale por el sueño de un premio en Barcelona, una serie de conferencias por la Gran Catalunya o un congreso sobre Paisos Catalans en Miami, putas y putos incluir dos en gastos de material didáctico. A veces, en estos aquelarres saltan conejos. En el celebrado en la ciudad de Tampa (USA) en 1988, el ca­talán Veny apuntaba que en ciertos refranes valencianos ("dimats, faves a grapats; di­mats, a pasejar els gats; pera els desgraciáts, tots los dies son dimats; dimats, ni embar­cats ni casats"), se había alte­rado "dimarts" por exigencia fonética de la rima. Ni idea tenía el berzas. La morfología "dimats" es clásica por usarla Martorell, y se ha mantenido hasta el valenciano actual: "dimats, 15 de giner" (Bib. Nac. Ms.Guillem Ramón, h.1521); "dimats" (Porcar: Diari, 1621); "dimats e divendres" (Fábrica de murs y valls, 1675); "Pera els desgra­ciats, tots los dies son dimats" (Ros: Tratat, 1736); "dimats" (Bib. Nic. Primitiu. Ms. Escorigüela, 1794) ); "dimats" (Ovara; ¡Dimats 13! 1877); "tots los dies son dimats" (Gadea: Tipos d'espardenya, h.1890) El punto de inflexión lo vemos en Escrig, que reco­gía "dimats" y "dimaig" en su diccionario de 1871; pero los revisionistas de la 3a edición (a.1887), envilecidos por ten­taciones jocfloralescas intro­dujeron todo tipo de catalanis­mos, incluido "dimarts".

Companyer Pepet, comprenc la teua perplexitat al vorer que, dasta en  les biblioteques de la Generalitat de Camps (p,e., la del Postiguet) fíquen el cátala "sortir" y amaguen el "eixir". ¿Quín marge d'actuació catalanera vos deixen a vosatros?

Diario de Valencia 1 de febrero de 2004

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