Los `chuques´ del Castaño

Los `chuques´ del Castaño

Ricardo García Moya

¿Importa que los franceses del Pas de Calais saboreen aromáticas golosinas llama­das "chuques"? No, en abso­luto; y tampoco el castellano "chuque" medieval: "Salsabuque, / i çanca de cuque, / carne, azer i tava i chuque" , alusivo al juego del carni­col: "llamar chuque a un lado de la taba" (Caro, R.: Días geniales, 1626) Igual desinterés provoca la voz amerindia: "levantaban pe­dazos de oro diciendo chu­que, chuque" (Herrera: Hist. General, 1601); pero sí intriga la frase: "chuques nou convertits" del año 1601, contenida en censales del archivo de la Basílica de Sta. María de Elche. Es fácil asociarla  al  mallorquín "xuetes", judíos conversos; pero en 1601 apenas existí­an más criptojudíos en el Reino que los huidos de Por­tugal. Los "chuques", por tanto, serían judaizantes o moriscos del campo ilicita­no. Mayor enigma supone que ninguna de las lenguas usadas en los documentos, según el archivero Joan Castaño, sea la valenciana: "Son tres las lenguas emple­adas: catalán, castellano y latín" (Castaño: Archivo de la Basílica de Elche, p. 19). Llevo dos años detrás de la voz "chuques". Quiero ver el original, pero quien tiene las llaves del armario es Castaño. El pasado martes, como siempre, el sacristán de la Basílica me dice que no está y que sólo él conoce la ubicación del legajo. Al fi­nal, tras circular por todas las calles de Elche asustan­do conductores, lo cazo en la biblioteca de la plaza de Barcelona donde trabaja de auxiliar. Me recibe parco en palabras, serio, muy serio. A primera vista diríamos que está amargado (sin llegar a mi extremo, claro), sentado tras la mesa esperando que alguien solicite un libro. Hosco, huidizo, no me mira. Trato de explicar que me interesa ver la documenta­ción, pero Castaño se esca­bulle entre monosílabos y malas caras. Intuye que soy blavero, pero insisto: "Volia, eh, yo... eeejem, volia dirte..., ¿has trobat alusions a que la llengua dels documents siga la catalana?". El rostro del Castaño se en­sombrece, queda petrifica­do. Tras varios segundos, fingiendo serenidad, dice:

"No, per supost; en cap documentació de la Basílica es troba res de la llengua catalana". Está incómodo, no sabe qué hacer con el pelma que tiene delante; pero in­sisto: "Eixe Carles de 1672 que apareíx en ton llibre ¿du la mateixa grafía en l'original, o diu Carlos?". Con as­pecto de hallarse ante un ser de pesadilla, agobiado, responde: "Uuuee, iiiee, no..., yo crec que dirá Car­los, pense...". Queda otra pregunta precedida de ca­rraspeos rituales: "Ejeem, aaah, ee... no, no, ¿no es arriscat que digues en les teues publicacions que la documentació  valenciana está en catalá, no en valen­ciá ?".

Castaño rejuvenece y ya no parece amargado. La pre­gunta le redime de su monó­tona condición de telonero catalanista. Sonriendo, res­ponde con el argumento co­modín: "¿Yo, arriscat? No, ¡ja, ja!, mentres m'ampare la Universitat y l´Academia de la Llengua". Exultante, sintiéndose el Saussure del Vinalopó, corta la conversa­ción con la consabida frase catalanera: "Yo no discutixc ni m'interesa eixe tema". Bajo la calva de Castaño se ha encendido la lucecita de la esperanza, pues quizá la madre Universidad le abrace algún día por su fidelidad a la causa catalanera, redimiéndole de su condición de malhumorado auxiliar de biblioteca. Todo hay que decirlo: Castaño ya no cum­ple los 40 y, creo, los 50; es un licenciado en Química que no analiza, supongo, ni los mocos que le pegan en las sillas de la biblioteca; pero el catalanero ilicitano Pedrito Ruiz, rector de la Universidad de Valencia, le concedió hace tres años el doctorado "cum laude" en Historia por una "tesi en català" ¡Ay, mare, lo que mos toca vorer hui en dia! ¡A quin extrem ham aplegat mosatros, renunciant al va­lenciá!

Iluminado por el cum lau­de de Pedrito, Castaño so­breentiende que donde dice valenciano quiere decir ca­talán. Invidente intelectual, a todo escrito en valenciano le mete el rabo de "cat", abreviatura de "català". Menos mal que hasta los investigadores judíos, fuera del alcance de doctorados cum laude, mantienen el nombre del idioma: "docu­mentos de 1480 sugieren que los libros de oraciones en castellano y valenciano eran de uso habitual entre los conversos y judíos... Johana Desfar (Valencia 1487) fue acusada de tener un libro de horas judío, en valenciano y en hebreo, del que leía a menudo" (Gitlitz, David: La religión de los criptojudíos, 2003, p.380) El pueblo judío, igual que Antoni Canals y la familia real en 1395, diferenciaba entre valenciano y catalán, practicando "en valenciá el ritual del Yom Kippur" (Bramon: Contra moros, p. 139). Otro erudito hebreo, antes de la escabechina na­zi, recordaba la existencia de un "manuscrit hebraic-valenciá" del año 1362 (Baer, Fritz: Die judeu im christlichen spanien. Ber­lín, 1929, p. 1050).

Castaño dice que el censal de los "chuques" de 1601 está en catalán. Sin embar­go, los documentos coetáne­os que yo he tenido en mano siempre aluden al idioma valenciano, como en las ac­tas inquisitoriales donde la acusada declara que habla "en valenciano" (Arch. Hist. Nacional. Inquisición. Leg, 528. Proceso Alonso Berlanga. 26 de abril de 1600). Y cuando el sefardita Jacobi, en 1602, imprime en Amsterdam una Biblia castellana, en el prólogo se cita otra "Biblia en lengua valencia­na". Incluso la autoridad eclesiástica ordena en 1604 que se "viertan los libros en escriptura castellana o va­lenciana y se castigue al que escribiesse en arábigo" (Bib. Nac. Memorial del Obispo de Segorbe a Felipe III, 1604). Por cierto, en el documento de los "chuques" se nombra a un Esclapes, ilus­tre apellido ilicitano (¿lo es Castaño?), antepasado del erudito Pasqual Esclapes, que también reconocía la "llengua valenciana" en su carta a Carlos Ros en 1734. Pero Castaño y Pedrito Ruiz se miccionan en el idioma valenciano de los sefarditas del Reino, en Antoni Canals, en Lorenço Jacobi, en el Obispo de Segorbe, en Pas­qual Esclapes y en la mare que els va parir a tots.

Los cum laude de Pedrito catalanízan como el matari­fe degüella corderos. Ellos colocan rótulos en las biblio­tecas de Camps con el barbarismo "prestatgeria", ine­xistente en valenciano: "es­te vocable es enterament inusitat en el R. de Valencia, ahon només diuen estant" (DECLLC). La corrupción catalana "prestatgeria", procedente del arcaísmo francés "palestrage", equi­vale a los valencianos "es­tant, estanteries". Y es que ahora tenemos "arxivers" como el Castaño, que repu­dian hasta la morfología "archivers", presente en el Archiu de la Basílica (Sig. 90); en la prosa cancilleres­ca: "claus del archiu" (Ar­chiu Cor. Aragó, reg. 1.140, 16 octubre 1399), o en la epístola del ilicitano Escla­pes, "ab son archiu" (any 1734) Huí, pera desgracia de mosatros, els Pedrito Ruiz y els seus companyers catalanisen dasta el paper del servici (ells, més cults, diuen "servei", com ordena Ca­talunya) Y atre detall pera el Castaño: entre els manuscrits estudiats per Villanueva en el Monasteri de San Miquel dels Reixos en 1807, apareix la resposta de "Rabí Isaac a Rabí Samuel, y por hallarse manuscrito en valenciano se puede creer que escribió desde Marrue­cos a Valencia..."- Espere, Castaño "cum laude", que m'agraixques la informació. Un abraç, mante, y a vore si la Universitat t´acollís d'una vegá. Y gracies per 1' ajuda en el asunt dels chuques.

Diario de Valencia 29 de febrero de 2004

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