Se equivocó la Oronella, se equivocaba
Ricardo García Moya
Por fin, en buena prosa y mejor papel, una Historia de la Lliteratura Valenciana (Ed. Oronella, 2002) se edita en idioma valenciano; aunque en ella aparezca el raro “nosatres”, el arcaísmo “segle”, el guioncito fabriano, la condena de Ia “y” griega, etc. Este admirable esfuerzo editorial en defensa de un valencianismo digno e intelectualizado -sin la rémora de sobados cantos al Micalet o liturgias de ‘arros en fesols y naps’-, alberga la táctica bifronte de un académico con retranca conceptual. Como miembro de la RACV y cumpliendo la exigencia de Oronella, Ahuir usa el idioma valenciano; pero el otro Ahuir el de la AVL, introduce un subliminal mensaje que hará creer al lector en la unidad de la lengua. Pese al acoso del fascismo idiomático, trata con igual delicadeza a los escritores en idioma valenciano que a los colaboracionistas que usan el catalán (Fuster, Guarner, Beatriu Civera, Enric Valor, Joan Valls, etc); considerando literatura en idioma valenciano la que está en catalán, por lo que un alumno que lea la prosa de Civera -rellotge, sortida de les xiques, en petits, amb el seguici, seure, nuviatge, esdeveniments esportius...” (II, 304)-, repleta de arcaísmos recobrados a capricho del IEC y barbarismos, le parecerá perfecta la unidad de la lengua. En estas obras de divulgación suelen traducirse los textos extranjeros; no obstante, Ahuir inserta extensos párrafos en catalán de contenido insustancial; p.e., de Martí de Riquer (II, 116); además del patético barcelónés de Carles Salvador, “mentre un gos rondinaire...” (II, 254).
Filólogo entre filólogos, Ahuir era bou solt en la Oronella en la cuestión de seleccionar textos que estructuraran la Historia de la Lliteratura; pero en lugar de ir a ediciones Prlncipe, le dio por el refrito de autores catalanes y catalaneros como Fuster, Rubio, Batllori, Furió, Blasco, Guarner, Riquer, etc. ¿Resultado? Disparates léxicos y confusiones semánticas, casi siempre escoradas al catalanismo. Así, al caballero de Nules y secretario de la Generalitat , Marco Antoni Orti, la Oronella le cambia la ortografía ridículamente: Ortí no escribe “perque io” (Ahuir: II, 38), sino “perque yo” (Orti: 1640, f.3). En los versos de Joan Fernández de Heredia se altera el original: “que no so senyora” (Obras, 1562), y nos da otro verbo: “que no se senyora” (Ahuir, I, 280). No es igual “no so”, que “no se” (iQué raro que el doble académico olvide la flexión verbal arcaica!). También acepta y divulga fraudes choriceros al asegurar que: “Les Regles son, en realitat, obra de Pere Miquel Carbonell, (que) publicà a finals del segle XV” (I, 219). No es cierto. Las “Regles d’esquivar vocables” fueron publicadas y cocinadas por Massó hacia 1920; aunque si Ahuir o los filólogos de la Oronella han hallado pruebas de su existencia antes de los años del charlestón, que lo digan. No sé la razón, pero Ahuir altera la preposición “pera” y la conjunción copulativa “y” de muchos originales. En el de Heredia aparece “pera comportar” (Obras, 1562), y el académico lo pompeufabriza en: “per a comportar” (Ahuir: I, 280). Tanto la “i” como la “per a” son basurilla catalana de sumisos floralistes del 1900.
Las chapuzas destrozan significados. Si un poeta escribe “En lo Parais terrenal” (Cucarella: Luces, 1665, p.376) no es correcto que Ahuir ofrezca: “En lo pais terrenal” (II, 31). Sospecho que Ahuir usa el SALT de Tarancón, que no admite el valenciano “Paraís” e impone el catalán “paradís” (por lo que salió el engendro “país”). Siempre es lo mismo: en 1667 Miquel Serres escribe “dels ignocents he de escriure” (p.261), transformándolo Ahuir en el catalán “innocents”, más el apóstrofo de propina: “dels innocents he d’escriure” (II, 31). Si Mercader escribe “ya” (Vida de F. Pedro Esteve, 1677), en la versión ahuirtiana se transmuta en “ia” (II, 47). Para analizar la obra de Mulet se basa en Bellveser el Magnànim y, como postre, incluye versos destrozados por retoques de acomplejados poetas del XIX que, intentando dar pátina de antigüedad al idioma del díscolo fraile, lo convirtieron en pastiche de Jocs Florals de Manresa; así, la frase “conxes blanques” (Ahuir: II, 53), es en realidad “conches blanques” (BN. Mss. Mulet); y la “Xina” (II, 53), es “China” (BN, Mulet).
Además de destrozar morfología, Ahuir copia hasta lo que es evidente error, pues: ¿qué es “asfals” en idioma valenciano? Nada. Pese a ello, leemos: “en l’asfals la rosella... asfals novell” (Ahuir, II, 53). Menos mal que los dos manuscritos de la Nacional aclaran la chapuza al documentar que fue “alfals” lo escrito por Mulet: “en l´alfals la rosella... alfals novell”. El disparate sigue en este dadaísta verso: “que ni li es sota es queixa” (Ahuir: II, 53). ¡Ay, sota, ay! Otra vez los manuscritos esclarecen el enigma ahuirtiano: “que no la te tota, es queixa” (Ms. BN). Es raro que se equivoque tanto y nos meta: “pais; conxes, ia, sota, i, innocents, io, se, per a, Xina…”, donde dice “parais, conches, ya, tota, y, ignocents, yo, pera, China…” ¿Es casual? Parece que no
Hay párrafos donde Ahuir catalaniza voluntariamente el original. Así, cuando glosa el Dietari de Joan Porcar se encuentra con la duda de copiar de la edición de Castañeda (1934), o de la catalanera revisada por Verger (1983). El dilema surge al querer incluir unas frases del Dietari que no aparecen en la edición de Verger, aunque sí en las de Castañeda. El vaivén moral de Ahuir oscila entre usar la “ch” valenciana o la “tx” del IEC; al final, el poeta-filólogo se entrega a las normas catalanas de la AVL, que dan más pelas que la exhausta RACV. Así que, con turmas como sandias, introduce la falsedad morfológica en las frases: “batxillers dels notaris... que ia juristes i notaris” (Ahuir: II, 43). Sintiéndose agente secreto de normalització en la Oronella, si lee “desdichat” lo catalaniza en “desditxat” (II, 43). Como un Fuster cualquiera, el hamletiano ser fotografiado por Felip Bens desprecia el escrito en idioma valenciano que tiene ante los ojos, el de Castañeda; diluyendo el candor que yo admiraba en la triple AAA (Alicia y Artur Ahuir).
Por si alguien (el equpo de filólogos de la Oronella), quiere subsanar falsedades, aquí tienen el texto del manuscrito comenzado en 1598: “bachillers dels notaris.., que ya juristes y notaris” (RAH, Ms. Porcar any 1598). Y dejo más malabarismos idiomáticos de esta Historia de la Lliteratura que tanto dinero habrá costado a quien ponga las pelas. Creo que debieran rectiflcarse los gazapos en una ‘addenda’. La obra está en idioma valenciano, salvo las minas dejadas por el académico de la AVL. En fin, quien canta su mal espanta: “Se equivocó la Oronella, se equivocaba.. pensó que Ahuir era...
Diario de Valencia 1 de diciembre de 2002