Al `astralejador´ Jaime Campmany
Por Ricardo García Moya
Amigo Campmany: no sé si conoces la familia semántica valenciana derivada, según dicen, de ‘destral’ (estral, astral, etc.). Entre sus miembros (con perdón, que dirías tú),tenemos el verbo ‘estralejar’ o ‘astralejar’ -prohibido por los colaboracionistas-, y el adjetivo ‘astralejahor’, que el lingüista Escrig (Dicc. 1887) recogía con mutación de intervocálica por ‘h’ muda. Un ‘estralejaor’ sería el que habla o, en el caso tuyo, escribe y discute con fluidez sobre lo celestial y lo mundano; como hiciste con la palabreja ‘monflorita’ (Campmany: ABC, 15/11/02), que aprecias por ser habitual en Murcia. Como eres humano, barriste para casa la rareza léxica al remontarte a San Isidoro, el de las “Etimologías”, e izaste pendón perejiliano sobre la voz ‘monflorita’; pero tu ironía refleja, ¡ay!, el desconocimiento que existe sobre la lengua valenciana en Poniente y Sur; pues ‘monflorita’ -como expusimos en DDV-, se documenta antes en idioma valenciano que en los otros peninsulares. Nuestro Reino de Valencia no fue el páramo léxico que pintan los maestros de la ‘eskola borroka’.
Puestos a adjetivar podríamos llamarte ‘trolero’; no porque digas ‘trolas’, sino por ser parlanchín gracioso, pero sería usando una acepción inusual y no reconocida por la RAE. Todos, supongo que tú también, asociamos ‘trolero’ a ‘trola’, voz de tan brumoso origen como la ‘monflorita’ de tus amores. Aquí, en el indefenso Reino, los que enseñan Formación del Espíritu Catalán a nuestros hijos dirían que es voz catalana o castellana; argumentando que procedería del francés ‘drole’ (gracioso); y éste, posiblemente, del neerlandés medieval “drol”. Se limitarían, como haces tú, a repetir datos del picarón Corominae. Así, la primera documentación corresphndería a Fernández Duro en 1883, en castellano; posteriormente, hacia 1910, comenzaría a escucharse en catalán. Sin convicción, el sibilino Corominas aventura la existencia de variables catalanas como ‘trol.la’ o ‘tarola’; pero son simples ‘monyicots’ salidos de los departamentos de aeróbic de los filólogos de los primeros años de L’Avenç (cuando el negre de Banyolas), especialistas en eliminar impurezas homógrafas con el castellano.
Agudo Campmany: aunque Corominas te diga lo contrario, también el sustantivo ‘trola’ se documenta en idioma valenciano antes que en español o catalán; y aquí tienes la prueba: “no es estrany que dignen troles” (El Bou Solt. Valencia, 21 juliol 1877). El lector del “semanari El bou solt” era el ciudadano medio del Reino (tenía subscritores en Elig, Morella..), por lo que hay que admitir que el vocablo descendiente de aquel “drol” medieval y centroeuropeo, estaba integrado en la lengua valenciana. Ahora bien ¿hemos de fiarnos de etimólogos tendenciosos? No, no sin antes analizar con lupa lo procedente del IEC y su mascota la AVL; cuya misión es desfijar, ensuciar y escurecer la lengua valenciana,
Respecto a la génesis de “trola”, quizá no habría que viajar hasta los pantanos holandeses del XIII; sino a la Albufera del Barroco. Hacia 1740, el valenciano Ros escribía: “el meu mestre era molt docte... esgramaba en qualsevol, ya de llatí, ya de romans... era trólec y astrólec” (Ros, Carlos: Segona part de les penes, h. 1740). Hay que aclarar significados, al ser voces prohibidas o con acepciones distintas a las que reflejan los diccionarios catalanes que, con alevosía, la Generalitat camufla como valencianos. Así, el verbo castellano desgramar, según Corominas, equivaldría al catalán ‘(d)esgramar’, quitar el grano, documentado después del 1900. Por el contrario, desde hace siglos, el idioma valenciano posee el verbo ‘esgramar’ con acepciones de discutir acaloradamente, contestar con desprecio o desairar (Escrig, 1887). La burla o crítica del racionalista Ros hacia el ‘trólec’ que ‘esgrama’ o habla de todo tema, sea en latín o en romance, conlleva el sambenito de ser un bocazas que -en su airada e irracional respuesta-, necesariamente incluiría errores, fantasías o mentiras; es decir, las llamadas ‘troles’ en idioma valenciano del XIX. Las supuestas contorsiones morfológicas del holandés ‘drol’ hasta convertirse en ‘troles’, son más inverosímiles que la documentada aféresis de ‘astrólec’ a ‘trólec’, el embaucador charlatán que ‘esgrama’ argumentos con ‘troles’ o mentiras.
Como sospecho, Campmany, que te reirás de la filtración del idioma valenciano al castellano de Murcia, te daré un ejemplo de cómo tus antepasados conocían y usaban conscientemente voces valencianas. Así, en toda España eran conocidas las ‘gabias’ de Valencia como eufemismo para aludir al manicomio, y en la ‘Lid ingeniosa’ que organizaron los franciscanos de Mazarrón en 1696, leemos esta forzada metáfora: “la glossa de una redondilla, que le ha medido en las gabias de Valencia, hasta que Dios le vuelva el juició” (Coquela, Pedro: Lid ingeniosa para gIoria de la Inmaculada. Convento de Franciscanos de Mazarrón, 1696, p. 9). En otro párrafo tenemos: “ramos de baladre florido” (p. 11). La voz valenciana ‘baladre’ (Roig: Espill, 1460), se extendió por zonas castellanas y catalanas, en competencia con adelfa, baladra, biladre, baladro, etc. En el ‘vexamen’ se ironiza sobre la poesía de un fraile valenciano destinado en Mazarrón, pero el censor murciano no domina la lengua y comete errores morfológicos, escribiendo “la fontit del garrofet” (p. 52), por la “la font del garrofet”, diminutivo de garrofer; o “en alas del Rapenat” p. 52) por Rat Penat. Más acertado está en frases sobre: “el din din del Micalet” (p. 52), “macho de herrería, tan mulo parece” (p. 60), “manobres, al bon vin...”.
Esa hibridez fronteriza valenciano-castellana (vino, vi = vin) sería la causa de las variables de tu querida ‘monflorita’: monflorito, monfloritón, etc., voces sin huella literaria en el pasado.
No lo entenderás, amigo Campmany, pero los comisarios catalaneros no sólo prohíben ‘monflorita’.
También el clásico sustantivo Micalet -patrimonial del idioma valenciano y conocido de tus antepasados-, está perseguido por el IEC y su mascota, la academia de Ascensión, que ordena usar el catalán ‘Miquelet’. En los diccionarios catalanes que engañan a los estudiantes se da como culta y clásica ‘Miquelet’, como hace el patético Francesc Ferrer y su panegirista Antoni Ferrando, que aplaude el asesinato de voces clásicas valencianas como ‘sancer’, ‘rellonge’ o la citada ‘Micalet’ ¡Y este escorchador del idioma valenciano, miembro del IEC, es hoy académico de la AVL!. En fin, Campmany, en el Reino de Valencia agonizamos lentamente entre ‘trólecs’ y ‘astrólecs, ‘monfloritas’ y ‘troleros.Diario de Valencia 8 de diciembre de 2002