De Nadal als Inocents
Por Ricardo García Moya
Al ser festividades enlazadas, la frase se usaba irónicamente: "Que Deu mels guarde / de Nadal als Inocents" (Coloqui del Escolá y la Viuda, c.1780, v.12). Ahora ni siquiera estamos protegidos de la inmersión "de Nadal a Reisos"; y perdón por el neologismo "reisos" que se implantó hacia el 1900, no sólo en la capital (p,e., en Vilafranca de Castelló, web Festa dels Reisos, 1998). Este plural lo rechazaba Carlos Salvador, de igual modo que "Micalet" lo sustituía por el catalán "Miquelet" (Gramática, Barcelona, 1993, p.192). Hoy, la Generalitat catalaníza en cadena, industrialmente, igual que se fabrican condones o sacrifican pollos. El otro día, al visitar el Institut Lluis Vives para estudiar un villancico de Gracián Babán, vi un anuncio sobre el "Miquelet" (sic), en catalán. El joven que estaba en conserjería -triste y delicado cual romántico de Espronceda- me dijo que la biblioteca estaba "tancada". El chic era educat, pero eíxe parlar pareixía tret de "La venganza de Don Mendo", astracaná plena d'arcaismes (comuns al valenciá, castellá y catalá) pera fer riurer; ¿tornada, robada, arribada, vegada? ¡Che, per favor, no sigam títaros del fascisme catalaner!
Camps no oferix tregua de Nadal. Per la catalana Canal 9 veig a Rita Barberá fent festes a Felipet y Letizia, mentres la comentarista s'escagarrita una y atra vegá repetint la veu catalana "llotja", que Corominas diferenciava del valenciá llonja. Quito el sonido, pero el comisario de Canal 9 me clava el subtítulo "llotja" en catalán. ¿Dasta quan, Catalino Camps, t´aprofitarás de nostra pacencia? Respecto a los villancicos de Babán, (Catedral de Valencia, Navidad de 1673), estaban en castellano: "Zagalejos que vais a Belén... nieve, escarcha, cierço, / las gitanas... por ver al recién nacido / han venido hasta Belén". Sorprende esta preferencia cuando en Madrid, Sevilla o Lérida se oían en idioma valenciano: "En un pesebre gitat / está un Chiquet que ha vengut..." (Capilla Real de su Majestad, Madrid, 1688). Hoy, Rita reniega de nuestro idioma y hace creer a los Príncipes que el catalán "llotja" es valenciano. La lengua viva está siendo destruida por termitas que no tienen más ideal que el poder. La dulzura del valenciano -cualidad que Cervantes no percibió en el catalán-, fue resultado de cambios seculares: el hipérbaton poético consolidado en prosa, la acomodación morfológica de diptongación inicial, ensordecimientos consonánticos, etc. Así, la diptongación eufónica de "eixigir" ya figura en la prosa de Nofre Ginar: "nos pot eixigir" (Reportori de Furs, 1608), siendo analógica con las de eixemple, eixercit, eixecutar o eixercici; morfologías alejadas del catalán y, por ende, perseguidas a muerte por los peperos de Rita y Campspons.
Hoy, como relato navideño, tenemos la historia de la huerfanita "alamon", secuestrada por Corominas en su diccionario: "alamon, adv.pron, valencià" (DECLLC, t.5, p. 842). La documentación más antigua que aporta es la del suplemento del dicc. de Llombart (1887), obra donde surgen bricolages a la manera del "a 1'amont" inventado por Sanchis Guarner, que Corominas denunció como inexistente (p. 843). A partir del "alamont" de Llombart (hija del "umont" de Ros y del padre de la huérfana), dos o tres escritores la usaron en el XX. Por raro que parezca, la huerfanita "alamon" estaba hermanada con el neologismo "monquilí" usado, p, ej., para aludir al que viste pantalón que le viene corto o ridículo. La frase: "eixe va a la monquilí", era habitual en los barrios del Pilar o Carmen hacia 1940; siendo pariente de Alimónquili, mote del francés que cantaba por las calles de Valencia a mediados del XIX. Martí Gadea escribía: "Alimónquilí era un francés baixet, prim y prou lleig... feha unes pasaetes com si ballara, al compás d´una tonaeta... que ni él s'entenía" (Tipos, 1908). También recuerda que se escribió una comedia valenciana "del seu nom". Gadea ofrecía , "alimónquili" como nombre propio, pero no habla del origen que, sin duda, era idéntico al de la locución adverbial "a la monquílí". El verano pasado, gracias a la beca otorgada por mi bolsillo, encontré en la Biblioteca Nacional el manuscrito 14.108, con la pieza valenciana que cita Gadea. Titulada "Alemont ti li" (h.1860), se desarrollaba en los Salones de baile de Artesanos, donde el francés cantaría "el Alemont ti li" (f. 7), Este galicismo es el padre de la huerfanita "alamon" de Llombart; y abuelo del "a 1'amont" de Guarner, del "Alimónquili" de Gadea y del sarcástico "a la monquilí".
Si Gadea dice que el francés no entendía lo que cantaba, menos lo harían los valencianos de 1850. Los extranjerismos pueden originar en pocos años una familia léxica, olvidándose el étimo (p.e., en 1940 era habitual "estraperliste"; pero, ¿quién recordaba a los Straus y Perlo que diez años antes originaron la voz?). Las convulsiones morfosíntácticas comenzaron en vida del cantante callejero. Si en el manuscrito leemos "a cantar alemont tili escomense" (f.8) -con la soldadura "tili" que alterna con "tili"-, no es raro que tras décadas de uso oral tengamos el "alemont ti lí" convertido en "a la monquili", o "a l´amont"- Queda averiguar qué canción fue popular en Francia hacia 1845, y que comenzara con algo parecido a "alemont" (¿aller + mome, mon...?). También existía la danza "alemanda"; pero era anticuada en 1850, se bailaba a dúo y era muy femenina para los hombres: "la decente alemanda con sus muecas, / mujercilla será de las Batuecas" (Dueñas, 1786). Lo que está claro es que el idioma valenciano seguía potente en el XIX, generando léxico y construcciones sintácticas con procedimientos naturales: soldaduras por pronunciación rápida, alternancias vocálicas, disimilaciones, etc. Quién iba a decir al desafinado Alemont que sería el patriarca de una familia léxica numerosa (incluido el neonato "monquilí", nombre de ciertas alubias secas).
¡Que Deu guarde als valencians de Nadal a Reisos! ¡Pau, sidreta y cava del Reyne que no siga pixum catalaner!. La gente buscaba en Madrid cava valenciano, pero no lo encontraba, ¿por qué? En ciertos cavas de Requena -que se camuflan de catalanes-, no han querido que figurara el nombre de Valencia (ni siquiera como provincia). Por esa estrategia empresarial, el Cava Brut Torre Oria podría pasar como catalán ¡Qué oportunidad para promocionar definitivamente en Madrid, Sevilla o Zaragoza la denominación "Cava del Reyne de Valencia", que aporta un plus de solera, elegancia y arcaísmo nobiliario. Hoy, si las ventas se han incrementado ha sido precisamente por la condición que los catalaneros de Requena odian; la valencianía del producto.Diario de Valencia 26 de diciembre de 2004