La engañifa de Harry Potter en `valenciano´
Por Ricardo García Moya
Los catalaneros se enriquecen con los montajes, siendo el último la supuesta edición “en valenciano” de Harry Potter. Bastaría conocer los nombres de la que han perpetrado esta engañifa para saber que es un texto en la lengua del Institut d’Estudis Catalans, con el “amb” de marras, las desinencias verbales barceloninas (eix), la morfología fabriana de sustantivos y pronombres (xic, joia, us, jo, donar-hi), la geminación ridícula (pel-lícula), y el léxico de arcaísmos y barbarismos que nos impone Cataluña (dues, veure, feia una estona, llençol...; no los valencianos dos, vore, fea un rato, llançol...) Lo dicho, es un engaño más.
Si les dijera que “yo” -no el “jo” del Harry Potter-, es la forma valenciana del pronombre de primera persona, ustedes podrían partirse de risa; incluso si me apoyara en un Menéndez Pidal que distinguía entre el “catalán jo, valenciano yo” (Gram. Hist. p.251), podrían alegar que es un castellano intrigante, así que ahí va nuestra artillería pesada: “yo he donat” (St. Vicent Ferrer, 1410); “yo dich” (Trobes en lahor de la Verge, 1474); “yo no creuria” (Esteve: Liber,1472); “lo que yo” (Vallmanya: Carcer d’amor, 1495); “yo he amat la bellea” (Corella: Salteri. 1490); “que yo” (Imit. Iesuchrist, dedic. Miquel Pereç, 1491); “com yo” (Biblia Pere Pasqual, 1492); “yo, miserable” (Primera del Cartoxá, 1496); “fent yo” (Gaçull: La brama, 1561); “yo li diré” (Milán: El Cortesano, 1561); “es veritat que yo” (Pou: Thesaurus, 1575); “en que yo vixch” (Guerau: Desc. dels Mestres de Valencia, 1586); “yo escoltant” (Salzedo: Vida Hier. Simón. 1614); “yo tampoch” (Mulet: Poesies a Maciana, 1645); “y haventlo partit yo” (Ortí, M.A: Can. S. Tomás. 1659); “faltant yo” (ACV.Ms. Melchor Fuster, h.,1680); “yo podré obtindre” (Alarcón: El tenorio de Alsabares, Elig 1891); “¿Yo? Ni vórela” (Peris, Joseph: La peixca de la ballena. 1926); “yo” (Dicc. RACV, 1997).
Hasta la miseria actual de Tarancón y sus bromeras, el idioma valenciano era uno más de los europeos, asimilando préstamos y cediendo léxico a las lenguas vecinas. El novelista Francisco Santos, en 1668, pone en boca de un hidalgo castellano muerto de hambre esta frase dirigida a un valenciano: “y assí id con Dios, con vuestras chulletas y vuestro arroz” (Santos. El no importa de España. Madrid, año 1668, p. 193). Santos no consideraba la valenciana “chulletes” como totalmente castellana y escribe “chulletas”, con abertura postónica y sin la disimilación palatal que daría “chuleta” hacia el 1700. El novelista, sin saberlo, proporciona testimonio del proceso integrador del sustantivo valenciano en la lengua de Góngora, ya que el “chulla” que recogía Covarrubias en 1611 se consideraba sólo “vocablo valenciano” (Tesoro, 1611). Del arabismo “arroz” podríamos suponer otra trayectoria similar al aparecer como “ris” en la Barcelona del XIII, mientras que en los productos valencianos que entraban por Tortosa se llamaba “ros” o “arrós”.
Al ser dogmas de fe los mandatos del Institut d’Estudis Catalans que gobierna en la Generalidad Valenciana, no cabe la discrepancia. Si el IEC dice que no existe la ch en valenciano es que no existe, y los que la utilizaron en el pasado fue por una fuerza demoniaca que les obligó a plasmar la “ch” africada sorda donde querían poner una x o tx. Así, entre la documentación robada por los franceses en Simancas (año1810); y que al ser devuelta a España (año 1852), chorizaron los catalanes para el mal llamado Archivo de la Corona de Aragón, hay estos escritos de la Cancillería Real: “Universitatum de Muchamel, Sancti Joannis et Benimagrell” (ACA. Canc. Real. Sig. L.384). Este documento del XVI contiene la traducción al valenciano, incluido el término “universitat” o población pequeña: “de les Universitats de Muchamel, Sant Joan y Benimagrell”. Los del IEC limpian el anus con los testimonios del topónimo “Muchamel” en valenciano (jamás escrito “Mutxamel”), y la borregada catalanera del PP y PSOE aplaude embelesada estas cacicadas morfológicas.
El dígrafo ch -ausente en Harry Potter-, estaba presente en el romance prejaimino, como reconocía un sorprendido Corominas al comentar que Marchalenes aparece con ch en las primeras documentaciones del XIII: “notem que apareix amb ch en les dades antigues” (Onom. Barcelona, 1996). De igual modo, entre lineas, el filólogo cerrajero Max Cahner describía el itinerano del arcaísmo valenciano “fachides” que, desde el Reino, se filtró por la ruta valenciana hacia Lérida. En concreto, Cahner analiza una frase del catalán Eiximenis, ciudadano da Valencia a fines del XIV: “por moltes fachides que li havia fetes” (Terçs,II); comentando que: “desde Valencia, subiendo por Cardona y Solsona se debió propagar hasta Cerdanya” (DECLLC, Barcelona, 1995). Efectivamente, Cahner describe la cuña valenciana hacia Lérida, ciudad pequeña donde la presencia de estudiantes, profesores, predicadores y comerciantes valencianos filtraba voces como “fachides”, catalanizada en “fatxidas”. El tridente Corominas, Gulsoy y Cahner reconoce que “fachida” poseía la “ch” extraña al catalán, siendo “señal casi infalible de que una forma o vocablo nos viene de un lenguaje afin pero distinto de nuestra lengua”; en concreto, “un manlleu del mossàrab” (DECLLC) Es decir un préstamo del mozárabe valenciano prejaimino.
En el falso valenciano de Harry Potter hay sustantivos catalanes como “joia”, cuando es “joya” en el idioma valenciano, según la blavería secesionista: “rica joya” (Pere el Ceremoniós: Elogi de l’Acrópolis. A.C. Aragó, setembre 1380); “Scipió los enjoyá” (Canals, Antoni: Scipió, h.1395); “dot a les filles, joyes” (Roig: Espill,1460); “una joya a tots los trobadors” (Trobes en lahors de la Verge, 1474); “moneda e joyes” (Martorell: Tirant,1490); “joyells spirituals” (Pereç, Miquel: Imit. Iesuchrist, 1491); “molta roba y joyes” (Breu relació de la Germania, 1519); “furtar les joyes” (Dietari de Jeroni Soria, 1548); “qui te tal joya” (Orti, M.A.: Cent. San Vicent, 1656); “joyes y premis” (Mas, Lluis Vicent: Sermó Cof S.Vicent, 1755); “¡Qué joyes!” (Coloqui de Tito y Sento, 1789); “joya, joyes” (Dicc.RACV. 1997). Por cierto, en la Hist. Lit. Catalana hay un entrecomillado de Martí de Riquer sobre la frase del rey de Valencia alusiva a la “rica joya” de la Acrópolis ateniense, en 1380. El sagaz filólogo catalán se equivoca (¿) y transcribe “joia” con i latina, donde el original dice “joya” con y griega.
Aviso público: realicen la prueba del “amb” cuando sus hijos hojeen libros “en valenciá” en librerías o grandes superficies; si aparece el “amb” en el texto, digan rápidamente: ¡Chiquet, solta eixa merda! Ya en el hogar, desinfécteles las manos.Diario de Valencia 3 de Marzo de 2002