Enrique de Vicente
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Enrique de Vicente

El esoterismo del Grial y la iglesia interior

Ofrecemos un extracto de la entrevista que el investigador y director de la prestigiosa publicación italiana Hera publicó hace dos años en la revista Graal, con motivo de la aparición del libro Claves ocultas del Códígo Da Vincí, con su autor y director de AÑO/CERO, Enrique de Vicente, quien defiende que el Grial como símbolo de lo Femenino y de la Búsqueda resulta esencial para entender el impacto inédito de esta novela sobre el inconsciente colectivo.

ADRIANO FORGIONE: ¿ Crees que El Código Da Vinci es un libro con fundamento?


Enrique de Vicente: Tras leerlo escribí que esta novela dejaría huella en la historia de las creencias populares, más allá de sus discutidos contenidos y virtudes literarias. Y los hechos me han dado la razón, con ventas imparables en todo el mundo y una polémica que continúa abierta en los más diversos frentes y que su versión cinematográfica va a reavivar...
Su éxito e impacto no tiene precedentes en la historia de la literatura, manteniéndose tres años después como uno de los libros más vendidos en todo el mundo y suscitando una sed incomprensible entre sus lectores. Esto se ha intentado explicar con diversos razonamientos, que son tan válidos como reduccionistas. Porque su impacto continuo y universal trasciende a toda lógica, aunque en buena parte se debe a que Brown ha escrito una moderna novela de caballería, centrada en una singular búsqueda del Grial y repleta de símbolos y motivos arquetípicos que resuenan intensamente en nuestro inconsciente.. . Creo que es la naturaleza profunda y no?racional del entusiasmo que El Código provoca lo que desconcierta a sus críticos, que se empeñan en encontrar las claves de su éxito en un plano lógico, cuando deberíamos buscarlas en el nivel de los mitos.

AF: ¿A qué mitos y arquetipos te refieres?

EV: Entre los mitos poderosos que evoca El Código, para mí el más importante es su reivindicación de la Diosa, Magdalena y el Grial, como símbolos de la represión de lo Femenino por parte de la cultura patriarcal. Pero también cuentan en su éxito algunas ideas heterodoxas que se prestan a toda clase de manipulaciones... Aunque pienso que la visión de muchas cosas que tiene Dan Brown resulta muy discutible y no creo que Jesús dejase descendencia, el análisis crítico de sus argumentos no resta mérito alguno a una obra que cuenta con aciertos muy necesarios, como la reivindicación de la Diosa y de lo Femenino. ..

AF: ¿Qué es para ti el Santo Grial? ¿Un objeto o un arquetipo?

EV: El estudio de los romances originales que introducen este mito en la cultura europea, deja claro que es ante todo un motivo arquetípico que se manifiesta en las fronteras de otro mundo. Así lo sugiere su primera aparición onírica, ante Parsifal, que es escrita por Chrétien de Troyes, a petición del esposo de María de Champagne. Ésta es hija de Leonor de Aquitania, promotora de las Cortes de Amor, y pertenece a una de las familias estrechamente relacionadas entre sí que promoverán esta leyenda como parte de un plan mucho más vasto y complejo, que parece tener objetivos políticos o ideológicos, pero ante todo promueve un cambio en la conciencia colectiva... Pero eso no significa que no haya más de un objeto talismánico que encarne algunos aspectos de este arquetipo.

AF: ¿A qué período histórico podíamos remontar el origen de la simbología del Grial?

EV: Podemos rastrear el simbolismo del vaso de la abundancia que contiene el elixir de la curación y de la inmortalidad en las culturas matriarcales del Neolítico, teniendo como arquetipo visible el seno materno que nos alimenta y consuela. Pero los precedentes de la leyenda griálica probablemente se encuentren en los calderos sagrados célticos y en El canto de Déborah, contenido en el libro bíblico de Jueces, donde aparece el tema de la copa relacionada con una tierra yerma que va a renacer y el nombre del héroe Galaad.

AF: ¿Por qué ha permanecido ignorada la existencia histórica del culto secreto a la divinidad femenina, relacionado con el Grial?

EV: Durante milenios de historia no escrita, al menos Europa contó con una civilización matriarcal, agraria, sedentaria, igualitaria, pacífica y creativa. Esta cultura y su sacerdocio femenino estaban regidos por la Gran Diosa, consorte de un dios cornudo que más tarde fue demonizado. Finalmente éstos fueron derrocados por los invasores patriarcales, guerreros y pastoriles procedentes del Este. Algunos expertos han estudiado este proceso protohistórico, desde Marija Gimbutas hasta Riane Eisler, cuya obra es una de las fuentes documentales de El Código.
Como han explicado los analistas junguianos Neumann y Whitmont, era un paso necesario en la evolución de la conciencia individual y colectiva esta traumática transición, donde surgen los conceptos de familia, propiedad privada, estado y las guerras. Distinguen en ella tres períodos: uno mágico-matriarcal; otro de transición mitológica, imaginal y dionisíaca, donde se adora a la Diosa conjuntamente con su hijo y consorte que muere y es resucitado; y una fase patriarcal, regida por la mente racional y el control de la naturaleza.
Pero desde hace tiempo se siente la necesidad de un nuevo salto evolutivo en la conciencia. Y creo que los seres más despiertos realizaron varias tentativas en esta dirección, en oportunidades cósmicas bien precisas. Hay dos intentos, de los que habla El Código. Uno, con el Renacimiento, con Leonardo como uno de sus muchos motores y resulta evidente. El otro es menos visible y se inicia en el siglo XII, cuando resurge con fuerza el culto al Principio Femenino de la divinidad, que se mantiene en secreto porque identifica al bando perdedor en una guerra civil de dimensiones planetarias; y lo hace a través de una operación cuidadosamente diseñada.


AF: Cuál sería la estrategia seguida en esta operación? ¿Consiguió sus objetivos?

EV: Los principales motores de la misma pertenecen a una serie de familias bien precisas, que entroncan a San Bernardo con los fundadores del Temple y los monjes calabreses que se convierten en fundadores de la Orden de Sión, pregoneros del advenimiento de una Era feminista del Espíritu Santo, preceptores de Godofredo de Bouillon y predicadores de la Primera Cruzada. Su finalidad oculta parece ser instaurar a este vástago de una secreta dinastía judaica como rey de Jerusalén, con la esperanza frustrada de construir en el momento adecuado un nuevo Templo e instaurar en él un emperador-mesiánico que rija desde allí una Cristiandad renovada. Para este ambicioso proyecto, cuya finalidad es una transmutación de la conciencia, se trabaja en muchos frentes. Entre ellos, el brusco crecimiento de un Císter antes agonizante, que es tomado al asalto y renovado por los seguidores del joven san Bernardo, gigante predestinado que lanza el culto mariano, teje toda una campaña publicitaria para convertir a los templarios en una inédita potencia militar y económica, consagrándolos a Nuestra Señora, como lo estarán las catedrales góticas, otra pieza fundamental en este proyecto, al igual que las vírgenes negras, desconcertantes figuras cuyo culto corre paralelo al de María Magdalena.
La caída de Jerusalén supone un duro golpe para este proyecto. Pero hay otras bazas, como el movimiento de los trovadores, iniciado por el abuelo de Leonor de Aquitania, mujer libre y poderosa que funda una verdadera universidad del amor cortés. Es ella quien estructura este movimiento y lo capacita para extender por Europa un nuevo arte que convierte en objeto de culto la imagen idealizada de la mujer, sienta las bases de la poesía europea y da lugar al concepto moderno del amor.
Pero, como cada intento de resurgimiento femenino se verá frustrado por una resurgimiento femenino se verá frustado por una reacción violenta de la conciencia machista. Al igual que sucederá con la Primera Guerra Mundial, que ensombrece los logros conseguidos por las sufragistas, surgirá la caza de brujas, epidemia psíquica durante la cual fueron ejecutadas unas 300.000 personas, mujeres en su mayoría, y cuyo origen tuvo que ver con la supervivencia y el resurgir de antiguos cultos matriarcales, reprimidos y maleficiados por los sacerdotes del celoso Yavé.

AF: ¿Cuál es la relación entre el Grial y la alquimia espiritual?

EV: Creo que ésta es la más importante interpretación del mito griálico: un recipiente sagrado donde se recogen y conjugan las energías capaces de producir las transmutaciones alquímicas e identificado con el vientre femenino. Aunque en realidad son diversos recipientes, a distintos niveles, entre ellos los "tres campos de cinabrio" ubicados en el cuerpo humano, donde se realiza la alquimia interior de la tradición taoísta china nei?tan.

AF: ¿Qué es para ti ese "secreto de los secretos" o "tesoro de los tesoros", relacionando con el Grial y que mencionas en tu libro?.

EV: La tradición griálica original sugiere que ese objeto es un recipiente que recoge la sangre transmutada de Jesús. Su cualidad transmisora de una información genética cuya importancia estamos comenzando a descubrir, confirma la interpretación tradicional de la sangre como vehículo de la vida, en múltiples sentidos. Recientemente, varias corrientes han pretendido identificar el Santo Grial con una dinastía que llevaría la Sangre Real mesiánica y que su perpetuación constituiría el secreto supremo. Este tema tan complejo como manipulable es el argumento central de El Código.

AF: ¿Qué relación hay entre la tradición de Juan y el Grial? ¿Crees que la iglesia del Grial es la verdadera iglesia que Jesús quería?

EV: No creo que Jesús quisiera instituir ninguna iglesia, en el sentido que hoy se da a esta palabra, que realmente significa comunidad. De hecho, es alguien que desafía las instituciones, dogmas, preceptos y costumbres de su época. Y no creo que haya querido sustituirlos por otros. Aunque me parece que no serán los razonamientos y las creencias, sino la gnosis lo que nos permitirá acercarnos a lo que significa la figura de Jesucristo, síntesis perfecta de toda la sabiduría mistérica y ajena a los embrollos de la mente racional y deductiva.
Algunos esoteristas cristianos aluden al episodio fundamental de la transfiguración sobre el monte Tabor, donde Jesús se manifiesta por primera vez como un ser luminoso, al tiempo que junto a él aparecen, con sus cuerpos radiantes, Elías y Moisés, de los que las tradiciones judías aseguran que ascendieron al cielo, como lo hará Jesús en su "cuerpo de resurrección", nombre que incluso los esoteristas menos cristianos dan al cuerpo inmortal que resulta de la Gran Obra de transmutación alquímica, A este acontecimiento asisten Pedro, Juan y Santiago el Mayor, a quienes Jesús ordena que no hablen a nadie de esta visión, "hasta que el Hijo del Hombre se eleve de entre los muertos".
Dichos esoteristas deducen que es durante ese episodio cuando Jesús habría encomendado la guía de tres comunidades a los tres apóstoles presentes. De hecho, Pedro es considerado fundador de la iglesia de Roma, que acabará convirtiéndose en un culto de masas que ha dado lugar a las instituciones eclesiásticas que hoy conocemos. Según ellos, paralelamente a ésta, existirían otras dos corrientes: la iglesia alquímica de Santiago, a cuya supuesta tumba en Compostela peregrinarán los iniciados y que competirá con Roma como centro de la cristiandad medieval, y la iglesia esotérica de Juan. La existencia histórica de esta última durante el primer siglo está demostrada por estudiosos como el gran experto vaticano Padre Raymond Brown, que la denomina "la comunidad del discípulo amado", concluyendo que una parte de sus integrantes acabó integrándose en la iglesia paulina, mientras que la mayoría de los mismos se perdieron en ciertas corrientes gnósticas.
Sería a esta tradición joanita disidente a la que se vincularían movimientos como el de los cátaros y toda una larga serie de organizaciones iniciáticas, como la masonería o los templaristas. Y creo que a ella está profundamente ligada la figura de Magdalena, a la que algunos incluso presentan como la madre, al menos espiritual, de Juan Evangelista, proponiendo que es a ella a quien dice Jesús en la cruz: "Madre, he aquí a tu hijo".

AF: ¿Tendrá algún fundamento esta visión de Magdalena como madre del joven Juan, con el que se confunde en La Última Cena de Leonardo?

EV: No podemos olvidar que ambas Marías, la Virgen-Madre y la Prostituta Sagrada, son dos rostros importantes de Nuestra Señora, la Gran Diosa, la Mujer Total, como asegura un texto gnóstico que cito en mi libro... Se ha discutido a cual de las dos Manas hacía referencia la advocación de "Nuesira Señora" a la que estaban dedicadas las catedrales góticas del corazón de Francia, así como las Vírgenes Negras, sin comprender que ambas son las dos caras de una misma Verdad trascendente. Y abundan las evidencias de que esta tradición herética que las vincula a ambas indisolublemente con la figura del Jesús crucificado, ha sobrevivido hasta nuestros días, como lo muestran varias representaciones artísticas muy vinculadas a una tradición francesa reivindicada como propia por el moderno Priorato de Sión.
Para mí, la verdadera comunidad constituida por quienes intentan seguir el mensaje crístico es la iglesia interior, en el sentido que la entiende Eckarthausen: una comunidad invisible, ajena a cualquier vínculo formal e institucional, integrada por todos aquellos hombres y mujeres que -en cualquier época y lugar- intentan realizar su mensaje y alcanzar lo que podríamos llamar el estado erístico, participando en la "comunión de los santos", unidos por vínculos espirituales y ajenos a cualquier formalismo institucional.

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