Aula 2004 Enero 27. CACHÉ en este sitio. Ricardo Fdez.
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27 DE ENERO DE 2004

RAMIRO DE MAEZTU

La verdadera pasión por el baloncesto

PulsaDesde que se fundara en tiempos de la II República y bajo las directrices de la Institución Libre de Enseñanza, siempre se ha dicho que el Ramiro de Maeztu es un instituto distinto. Allí no sólo se han formado decenas de generaciones de estudiantes. También se ha cultivado como el mejor de los tesoros el amor por el baloncesto. Uno de sus directores, Antonio Magariños, fue quien escribió junto a un grupo de alumnos la primera página de una historia que hoy sigue más que viva, la del Ramiro junto al Estudiantes

CÉSAR PIERNAVIEJA

No hay más que acercarse al Ramiro un viernes por la tarde, cuando ya han finalizado las clases y cada uno puede hacer lo que quiera, para comprobar que la relación de este colegio e instituto con el baloncesto va más allá de lo normal.

Es así desde hace más de 50 años, cuando el entonces director del instituto, Antonio Magariños, decidió crear el primer Estudiantes con unos pocos alumnos. Hoy ese club es el que tiene más socios de toda Europa, se mantiene en la élite de la mejor liga de baloncesto del mundo después de la NBA y sigue nutriendo los equipos de su cantera con jugadores del Ramiro.

El matrimonio formado entre el club de baloncesto y el instituto vive hoy feliz después de haber cumplido sus bodas de oro. Todavía sigue viva la vieja máxima que todo miembro del Estudiantes exterioriza con orgullo: “Somos un equipo de patio de colegio”. Y todavía los chavales del Ramiro se confiesan, en su gran mayoría, fieles seguidores del equipo de la ACB.

Allí se respira baloncesto por los cuatro costados. En el patio del colegio apenas hay porterías de fútbol y sí muchas canastas. Lo mismo ocurre en las instaciones del instituto, donde cada mañana en la hora del recreo no hay espacio para todos ni aros para tantos balones.

Pero el baloncesto no es más que el vehículo al que se suben las dos instituciones para lograr un objetivo final: la formación de los chavales, el aprendizaje de valores como el compañerismo, la superación, el esfuerzo recompensado...

Los entrenadores de los equipos más pequeños, compuestos en su totalidad por alumnos del colegio, siempre insisten a sus jugadores en la necesidad de que aprovechen sus estudios y llegan, en algunas ocasiones, a castigar a los más rehacios a hincar los codos a no jugar hasta que no aprueben sus asignaturas.

“Estamos muy ligados tanto en el aspecto deportivo como en el de formación”, asegura Juan Antonio Cabrerizo, coordinador de cantera del Estudiantes. “Ellos son el instituto, el centro académico. Uno de nuestros objetivos en la formación de jugadores es la formación de personas, y ahí es donde tenemos mucha vinculación”, añade Cabrerizo.

“No se concibe un futuro por separado. Llevamos 54 años de historia y las relaciones son perfectas”, concluye.

Más cosas

EL INTERNADO. Todo el mundo en el Ramiro ha pasado por las canchas del Internado. Así se denominan por su proximidad al antiguo internado en el que vivían muchos estudiantes de fuera de Madrid que recibían su docencia en el Ramiro de Maeztu. Allí han aprendido a jugar decenas de jugadores del Estudiantes, como Nacho Azofra, quien llegó a confesar a La Nevera, la revista oficial del Estudiantes, lo siguiente:“En el Internado he disfrutado más que jugando la Final Four”.

CIUDAD DEPORTIVA. Ya está aprobado el proyecto que llevará al primer equipo delEstudiantes a la Ciudad Deportiva que se construirá en el PAUde Sanchinarro, al norte de Madrid. Según Juan Antonio Cabrerizo, coordinador de la cantera del club colegial, “cuando el Estudiantes se vaya a la ciudad deportiva no se irá la cantera”.

WWW. Si quieres saber más sobre la cantera del Estudiantes, sus equipos y jugadores y multitud de detalles para entrenadores, puedes teclear www.clubestudiantes.com. En esta web, además de toda la actualidad del equipo ACB y del sénior femenino, tienes una sección dedicada exclusivamente a los más pequeños del club.

Sergio Soria, un ejemplo de estudiante y jugador

El sueño de todo niño que en 3º de Primaria hace las pruebas para entrar en el Estudiantes es llegar a lo más alto dentro del club. Sergio Soria es un buen ejemplo de ello. Llegó al Ramiro con siete años y desde entonces es también jugador del Estudiantes. Ahora, con 18, es el base del júnior A y el único jugador del citado equipo que estudia en el Ramiro.

“En los equipos de los más pequeños todos son del colegio. A partir de 6º empiezan a llegar jugadores de fuera”, explica. Es la lógica del baloncesto: si se quiere que una cantera dé buenos jugadores, hay que buscarlos donde estén. Y no todos están en el Ramiro.

De todas formas, eso no quita que allí se viva el baloncesto “muy intensamente”, según Soria. “Este colegio es distinto al resto. Todo el mundo se involucra mucho y es muy bonito todo”.

La mítica ‘nevera’

Es, quizá, la cancha de baloncesto que ha visto más jugadores de base de toda España. Desde su inauguración, en 1957, se le puso el sobrenombre de ‘La nevera’ por el frío que siempre ha hecho allí. Ha sufrido varias reformas pero todavía hoy encierra el encanto de lo antiguo y su parqué sigue siendo pisado por las ilusiones de cientos de jugadores.

Nacho Azofra, el estandarte

Si hay un jugador en el que se personalice esa vieja relación entre Ramiro y Estudiantes, ése es Nacho Azofra. El base y capitán del Estudiantes estudió en el Ramiro y lleva toda la vida en el club colegial (salvo dos temporadas que jugó en el Caja San Fernando). No hay alumno que no le haya visto horas y más horas en las canchas del Internado.