Pensaba que con lo adelantada que estaba la tecnología, era muy raro que nadie se hubiera preocupado por el problema del tabaco.
Lo ideal hubiera sido que la solución al problema la hubieran dado los creadores del mismo, los fabricantes o multinacionales del tabaco, que además con los beneficios astronómicos que obtienen, andan sobrados de medios para haberla conseguido, pero por otra parte era lógico que no lo hicieran, pues matarían "La gallina de los huevos de oro", pero bueno había que hacer algo y me puse a hacerlo.
La base del problema era la adicción, que crea la nicotina, pues cualquiera que haya intentado quitarse de fumar, ha experimentado esa sensación agobiante del "mono", que es tan fuerte para algunos que aún llevando seis meses sin fumar y pensando que ya se ha pasado lo peor, unas veces por una cosa otras por otra, al final se cae otra vez; pero el problema más gordo era el alquitrán que produce la combustión del papel, y los componentes cancerigenos del tabaco, luego había que conseguir algo que aún fumando, no fuera perjudicial para la salud y además permitiera paulatinamente dejar de fumar sin traumas.
Desde aquí quiero hacer una llamada a algún laboratorio farmacéutico o algún inversor, si quieren colaborar conmigo en que este proyecto sea realidad lo antes posible, estoy dispuesto a cualquier acuerdo que agilice su puesta en el mercado.

