IFrames - demonstración

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Google

------------------ CLAN MARBELLA - REVISTA DIGITAL DE MARBELLA - ARTE, CULTURA Y ACTUALIDAD - --------------

 

 

 

 

Pagina principal

Marbella

Historia
Marbella antigua
Callejero
El tiempo
Foro

Articulos

La cruz de Juaná
La Virgen de Juaná
El gentilicio perdido
Historia del Tostón
El Castaño Santo
La Virgen Submarina
Las murallas de Marbella

Personajes

Anita Delgado

Reportajes

Salvador de la Peña
Pregonero Feria 2007
Pregón Semana Santa
2007

Arte y cultura

Poesía
Alejandra Villalba
Fco. Sanchez Gil

Deportes

U. D. Marbella
C. D. At. Marbelli
Club Waterpolo M.
A. D. Mountain Bike
Club de Buceo COIS
Marbella Rugby Club
C. D. Cicloturista
"La Vereita"
Loterias

 

 

 

 

 

 

2006©CLANMARBELLA - Todos Los Derechos Reservados - redaccion@clanmarbella.com

 

Las Murallas De Marbella

Francisco Javier Galbeño

 

 

 

 

 

 

 

Zona Norte de la Alcazaba

 

 

Rampla en calle Carmen, que en la antigüedad daba acceso a la puerta principal de la Alcazaba de Marbella

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las murallas y torres de la antigua fortaleza de Marbella, son los vestigios arquitectónicos más importantes procedentes de la época musulmana que aún perduran en la ciudad.
Esta fortificación fué construida en la Edad Media, posiblemente en el siglo IX y fue ampliada más tarde en el siglo XIV durante la dinastía Nazarí, siendo su emplazamiento en este período de un gran valor estratégico.
Francis Carter, dibujó en 1772 una vista de Marbella en la que se puede observar como aún se conservaban parte de las murallas que formaban el cerco que rodeaba a la ciudad. ("Joerney from Gibraltar to Málaga", Londres 1777)

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

La Alcazaba, de forma casi rectangular y más conocida por los marbelleros como el Castillo, se construyó en la parte más alta y en el ángulo nororiental dentro del recinto formado por las murallas y torreones que cercaban la ciudad y que cubrían en todo su perímetro una superficie aproximada de 80.000 m2.
La Alcazaba se dividía a su vez en dos secciones en las que se ejercían las funciones administrativas en una de ellas y militar en la otra, ubicándose la puerta principal que daba acceso a la misma justo al final de la rampa que hoy día podemos encontrar en la calle Carmen, donde existía además, un gran arco de entrada que desgraciadamente fue demolido a mediados del siglo XIX.

 

 

Calle Trinidad

 

Torre Blanca

 

 

La Alcazaba, lindaba al Este con el Arroyo de la Represa, donde se encontraba la barbacana, un muro defensivo exterior construido sobre el río que servía de doble defensa en los momentos de asedio.

 

 

 

 

 


 

 

 

 


 

 

Intramuros, Marbella era una ciudad totalmente fortificada e inexpugnable, constituida por pequeñas edificaciones que disponían de grandes patios y calles muy estrechas, siendo la Alcazaba y la Mezquita sus edificios más importantes.
Aunque no existen datos fehacientes sobre la existencia de una Mezquita en Marbella, se supone que debió haberla, estando ubicada en tal caso y muy posiblemente al sur de la Medina, muy cerca de la Puerta del Mar y próxima a la vía de la ciudadela que comunicaba el acceso de ultramar con la entrada principal de la Alcazaba.
Posiblemente, la Mezquita debió de estar enclavada en el mismo lugar que en la actualidad ocupa la Parroquia de Nuestra de la

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Encarnación, donde en unas excavaciones realizadas en 1980 se hallaron restos de antiguas cimentaciones las cuales podrían corresponder a los cimientos de la primitiva Mezquita, encontrándose también durante estos trabajos arqueológicos una abertura de ventilación que tal vez perteneciera a algunos de los pasadizos subterráneos que se suponen existen bajo el suelo de la ciudad.
En la construcción de la fortaleza los musulmanes reutilizaron elementos procedentes de edificaciones desmanteladas o arruinadas de
Vía de la ciudadela, que comunicaba la Puerta del Mar con la Puerta Principal de la Alcazaba

 

 

Recreación de la situación de torres y murallas sobre un plano del siglo XVIII

 

 

 

 

origen romano como se puede observar en el muro que recorre la calle Trinidad, los grandes bloques prismáticos de la parte baja y los capiteles jónicos empotrados entre los sillares del testero meridional de la fortaleza dan prueba de ello.

 

 


 

 

 

 

 

 

Situación de cerco de murallas sobre un plano actual

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Torre del Cubo, de forma cilíndrica

 

 

La cerca de murallas discurría por las siguientes calles:
Portada, Solano, Plaza Puente de Ronda y Peral al Norte; Huerta chica al Oeste; Fortaleza, Plaza de África, Gloria, Plaza de José Palomo, Enrique del Castillo, Tetuán, Muro y Egido al Sur, teniendo al Este la frontera del río de la Represa.
La zona norte del Castillo, pertenecía a la época nazarí y en ella se situaban tres torres de gran altura, las del Cubo, Chorrón y la torre de la Puente Levadiza, conservándose en la actualidad algunos restos de las mismas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El acceso al interior del recinto era posible a través de sus tres puertas, Puerta de Ronda (Plaza del Puente de Ronda); Puerta de Málaga (Antiguo Puente de Málaga); y Puerta del Mar (Plaza José Palomo), siendo más de una veintena de torres las que se alzaban en torno a la ciudad, protegiéndola durante siglos a causa de su situación fronteriza y sobre todo por los peligros derivados de la cercanía de la Medina a la costa.

 

 

A partir de1814, El patio de armas del Castillo se convirtio en cementerio municipal

 

 

 

Marbella al fondo durante una confrontación bélica entre árabes y cristianos. Pedro de Medina, siglo XVI

 

 

Capiteles jónicos, empotrados entre los sillares del testero meridional de la fortaleza en la calle Trinidad, procedentes de edificaciones desmanteladas o arruinadas quizás de origen romano.
Torre del Cubo y adarve, pasillo estrecho situado interiormente sobre la muralla que permitía la vigilancia de los centinelas

 

 

 

 

Tras la toma de la ciudad por parte de Fernando V en el año 1485, una de las máximas prioridades que el monarca católico impuso a todos los moradores de Marbella y a los cristianos que quedaron a cargo de ella, fue el refuerzo de todas las defensas de la ciudad por lo que se aplicó un fuerte impuesto a los musulmanes y moriscos que tras la guerra seguían en la comarca, destinándose parte del mismo a reparaciones y arreglos en las murallas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El deterioro y decadencia de la fortaleza después de la reconquista de la ciudad debió de comenzar posiblemente en el siglo XVI, hasta tal punto que en el año 1735 se estudió la forma de reconstruir y reforzar las murallas y la Alcazaba, elaborándose un proyecto para tal fin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A pesar de ello, el proceso de ruina y deterioro de las murallas continuó con el paso del tiempo y mientras algunas torres se desmoronaban por la erosión y el envejecimiento de sus materiales, otras eran demolidas por intereses particulares, utilizándose en muchos casos parte de las murallas para acoger infinidad de viviendas que se fueron adosando a ellas.
Lienzo Sur de la Alcazaba en calle Trinidad, donde durante mucho tiempo estubieron adosadas algunas viviendas las cuales fueron expropiadas y demolidas por el Ayuntamiento de Marbella en la decada de los 90 del siglo pasado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1814, el Ayuntamiento dispuso instalar en el Patio de Armas del Castillo el nuevo cementerio, estando en funcionamiento hasta el año 1885 en que fue clausurado, construyéndose en el mismo lugar a mediados del siglo XX unas escuelas publicas que aun perduran, aunque hoy día esta proyectado su traslado a otro lugar y la recuperación del recinto para otros usos.

 

Vista general del patio de armas de la Alcazaba

 

 

 

 

 

 

 

En 1955, los muros del Castillo que lindan con la barbacana fueron coronados con unas impropias almenas carentes de ningún rigor histórico, consiguiéndose tan solo dar una imagen errónea de la verdadera fisonomía que estas murallas tuvieron en su época original. Aunque afortunadamente, durante la década de los noventa del pasado siglo se inicio por parte del Consistorio Municipal la restauración del Castillo con la demolición de las viviendas adosadas a sus murallas en las zonas norte y sur de la fortaleza y restaurando posteriormente todo el conjunto de torres y murallas que recorren la calle Trinidad. Iniciativa, que debería continuarse por las Corporaciones tanto actual como venideras para recuperar y restaurar lo poco que nos queda de lo que antaño fue una ciudad fronteriza rodeada por un cinturón de torres y murallas, que logró resistir a los ataques y asedios de las guerras pero que no pudo con la dejadez y las malas decisiones de quienes la gobernaron.