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Las Murallas De Marbella Francisco
Javier Galbeño
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Zona Norte de la Alcazaba
Rampla en calle Carmen, que en la antigüedad
daba acceso a la puerta principal de la Alcazaba de Marbella
Las murallas y torres de la antigua
fortaleza de Marbella, son los vestigios arquitectónicos
más importantes procedentes de la época musulmana
que aún perduran en la ciudad.
Esta fortificación fué construida en la Edad Media, posiblemente en el siglo IX y fue ampliada más tarde en el siglo XIV durante la dinastía Nazarí, siendo su emplazamiento en este período de un gran valor estratégico. Francis Carter, dibujó
en 1772 una vista de Marbella en la que se puede observar como aún
se conservaban parte de las murallas que formaban el cerco que rodeaba
a la ciudad. ("Joerney from Gibraltar to Málaga",
Londres 1777)
La Alcazaba, de forma casi rectangular
y más conocida por los marbelleros como el Castillo, se construyó
en la parte más alta y en el ángulo nororiental dentro
del recinto formado por las murallas y torreones que cercaban la
ciudad y que cubrían en todo su perímetro una superficie
aproximada de 80.000 m2.
La Alcazaba se dividía a su vez en dos secciones en las que se ejercían las funciones administrativas en una de ellas y militar en la otra, ubicándose la puerta principal que daba acceso a la misma justo al final de la rampa que hoy día podemos encontrar en la calle Carmen, donde existía además, un gran arco de entrada que desgraciadamente fue demolido a mediados del siglo XIX.
Calle Trinidad
Torre Blanca
La Alcazaba, lindaba al Este con el Arroyo de
la Represa, donde se encontraba la barbacana, un muro defensivo
exterior construido sobre el río que servía de doble
defensa en los momentos de asedio.
Intramuros, Marbella era una ciudad
totalmente fortificada e inexpugnable, constituida por pequeñas
edificaciones que disponían de grandes patios y calles muy
estrechas, siendo la Alcazaba y la Mezquita sus edificios más
importantes.
Aunque no existen datos fehacientes sobre la existencia de una Mezquita en Marbella, se supone que debió haberla, estando ubicada en tal caso y muy posiblemente al sur de la Medina, muy cerca de la Puerta del Mar y próxima a la vía de la ciudadela que comunicaba el acceso de ultramar con la entrada principal de la Alcazaba. Posiblemente, la Mezquita debió de estar enclavada en el mismo lugar que en la actualidad ocupa la Parroquia de Nuestra de la
Encarnación, donde en unas
excavaciones realizadas en 1980 se hallaron restos de antiguas cimentaciones
las cuales podrían corresponder a los cimientos de la primitiva
Mezquita, encontrándose también durante estos trabajos
arqueológicos una abertura de ventilación que tal
vez perteneciera a algunos de los pasadizos subterráneos
que se suponen existen bajo el suelo de la ciudad.
En la construcción de la fortaleza los musulmanes reutilizaron elementos procedentes de edificaciones desmanteladas o arruinadas de Vía de la ciudadela, que comunicaba la
Puerta del Mar con la Puerta Principal de la Alcazaba
Recreación de la situación de torres
y murallas sobre un plano del siglo XVIII
origen romano como se puede observar
en el muro que recorre la calle Trinidad, los grandes bloques prismáticos
de la parte baja y los capiteles jónicos empotrados entre
los sillares del testero meridional de la fortaleza dan prueba de
ello.
Situación de cerco de murallas sobre un
plano actual
Torre del Cubo, de forma cilíndrica
La cerca de murallas discurría
por las siguientes calles:
Portada, Solano, Plaza Puente de Ronda y Peral al Norte; Huerta chica al Oeste; Fortaleza, Plaza de África, Gloria, Plaza de José Palomo, Enrique del Castillo, Tetuán, Muro y Egido al Sur, teniendo al Este la frontera del río de la Represa. La zona norte del Castillo, pertenecía a la época nazarí y en ella se situaban tres torres de gran altura, las del Cubo, Chorrón y la torre de la Puente Levadiza, conservándose en la actualidad algunos restos de las mismas.
El acceso al interior del recinto
era posible a través de sus tres puertas, Puerta de Ronda
(Plaza del Puente de Ronda); Puerta de Málaga (Antiguo Puente
de Málaga); y Puerta del Mar (Plaza José Palomo),
siendo más de una veintena de torres las que se alzaban en
torno a la ciudad, protegiéndola durante siglos a causa de
su situación fronteriza y sobre todo por los peligros derivados
de la cercanía de la Medina a la costa.
A partir de1814, El patio de armas del Castillo
se convirtio en cementerio municipal
Marbella al fondo durante una confrontación
bélica entre árabes y cristianos. Pedro de Medina,
siglo XVI
Capiteles jónicos, empotrados entre los
sillares del testero meridional de la fortaleza en la calle Trinidad,
procedentes de edificaciones desmanteladas o arruinadas quizás
de origen romano.
Torre del Cubo y adarve, pasillo estrecho situado
interiormente sobre la muralla que permitía la vigilancia
de los centinelas
Tras la toma de la ciudad por
parte de Fernando V en el año 1485, una de las máximas
prioridades que el monarca católico impuso a todos los moradores
de Marbella y a los cristianos que quedaron a cargo de ella, fue
el refuerzo de todas las defensas de la ciudad por lo que se aplicó
un fuerte impuesto a los musulmanes y moriscos que tras la guerra
seguían en la comarca, destinándose parte del mismo
a reparaciones y arreglos en las murallas.
El deterioro y decadencia de la
fortaleza después de la reconquista de la ciudad debió
de comenzar posiblemente en el siglo XVI, hasta tal punto que en
el año 1735 se estudió la forma de reconstruir y reforzar
las murallas y la Alcazaba, elaborándose un proyecto para
tal fin.
A pesar de ello, el proceso de
ruina y deterioro de las murallas continuó con el paso del
tiempo y mientras algunas torres se desmoronaban por la erosión
y el envejecimiento de sus materiales, otras eran demolidas por
intereses particulares, utilizándose en muchos casos parte
de las murallas para acoger infinidad de viviendas que se fueron
adosando a ellas.
Lienzo Sur de la Alcazaba en calle Trinidad, donde
durante mucho tiempo estubieron adosadas algunas viviendas las cuales
fueron expropiadas y demolidas por el Ayuntamiento de Marbella en
la decada de los 90 del siglo pasado
En 1814, el Ayuntamiento dispuso
instalar en el Patio de Armas del Castillo el nuevo cementerio,
estando en funcionamiento hasta el año 1885 en que fue clausurado,
construyéndose en el mismo lugar a mediados del siglo XX
unas escuelas publicas que aun perduran, aunque hoy día esta
proyectado su traslado a otro lugar y la recuperación del
recinto para otros usos.
Vista general del patio de armas de la Alcazaba
En 1955, los muros del Castillo
que lindan con la barbacana fueron coronados con unas impropias
almenas carentes de ningún rigor histórico, consiguiéndose
tan solo dar una imagen errónea de la verdadera fisonomía
que estas murallas tuvieron en su época original. Aunque
afortunadamente, durante la década de los noventa del pasado
siglo se inicio por parte del Consistorio Municipal la restauración
del Castillo con la demolición de las viviendas adosadas
a sus murallas en las zonas norte y sur de la fortaleza y restaurando
posteriormente todo el conjunto de torres y murallas que recorren
la calle Trinidad. Iniciativa, que debería continuarse por
las Corporaciones tanto actual como venideras para recuperar y restaurar
lo poco que nos queda de lo que antaño fue una ciudad fronteriza
rodeada por un cinturón de torres y murallas, que logró
resistir a los ataques y asedios de las guerras pero que no pudo
con la dejadez y las malas decisiones de quienes la gobernaron.
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