A ti pueblo querido,
a ti pueblo amado,
a ti Marbella que has nacido
bajo un sol privilegiado.
A ti que eres bella,
a ti que te llaman Costa del Sol
y Costa del Sol eres, Marbella.
Tu que tienes todos los encantos
de un paraíso soleado que quiero.
Tu sol se vuelve llanto
cuando abandona Marbella el viajero.
Cuando se tiene que ir, llora como
un niño.
No quisiera irse, pero se tiene que marchar.
Cuando llega el momento sonríe con cariño
porque quisiera este sol llevar.
Tu que tienes los encantos
de un soleado paraíso.
A ti que Dios te dio tanto,
a ti Marbella que Dios te hizo,
a ti que te dio un sol soleado
en las nubes y en las altas esferas.
A ti que tu nombre ha sonado,
a ti que Dios te ha llamado
la soleada Marbella.
Tu, que protegida por la montaña
y que el mundo entero te nombra.
Tu, que tu nombre sale de España
y el forastero al verte se asombra.
Asombra ver este paraíso
soleado,
asombra ver que eres guapa y bella,
asombra ver que el mundo, nombre te ha dado
y orgullosamente, Marbella, te han llamado.
Miro el mar y veo el cielo azul,
miro el prado y lo veo verdeado.
Entre el cielo y el prado,
Marbella eres tú.
Tus campos verde azulado,
como las aguas del mar que te baña.
Sol y cielo te acompañan
a ti Marbella que por ti vivo.
Contemplo y miro la montaña
como un marbellí enamorado,
ya que Dios nombre te ha dado.
Y del azul cielo, verde estrella.
Eres de verde escarlata,
eres de verde Marbella.
Marbella, eres la pesquera marinera.
Marbella, eres la de los barcos veleros.
La que con tu sol al cielo empaña,
donde los barcos, izan sus velas.
Y la que ondea su nombre fuera de España.
La hermosura que Dios te ha dado
con este rojo de azul centella,
acompañado de verde azul violeteado,
haces más hermoso tu nombre, Marbella.
Ya me falta el aliento
y me falta y me sobra el llanto.
Yo que clamo tu nombre a los vientos.
¿Por qué, Dios mío te quieren tanto?
Yo que por ti sufrí,
yo que por ti me muero.
Me muero como un marbellí,
mirando tu verde azul terciopelo.
Terciopelo azul, verde alelí.
Quisiera ser cantor para cantarte
cantares,
quisiera ser escultor para tallar tus mares,
quisiera ser poeta para decirte poesías,
quisiera ser escritor para escribir tus marbellerias.
Pero me falta de todo, no soy cantor,
no soy escultor ni escritor ni poeta.
Solo soy un marbellí enamorado
de este cielo azul aterciopelado.
Y digan lo que quieran en el mundo.
Que no hay nombre más fecundo
que el nombre que Dios te ha dado.
Juan Zamora.