A principios de año, hojeando “Diario de Burgos”, encontré una noticia en la que un grupo de jóvenes (siete) de la localidad Burgalesa de Modúbar de la Emparedada iban a realizar, en bicicleta de montaña, la “Ruta del Destierro del Cid”, desde el lugar de nacimiento de Rodrigo Díaz de Vivar (Vivar del Cid) hasta Valencia (realmente, Valencia del Cid).
Aquello me llamó mucho la atención, pues aunque conocía los movimientos de las Diputaciones de las provincias por las que pasa este “Camino”, no lo había relacionado nunca con una ruta en bicicleta, y tras haber hecho el año anterior el “Camino de Santiago”, comencé a interesarme por el tema y a sopesar la idea de llevarlo a cabo. Unos días después, una vez que estos jóvenes regresaron de su viaje, volvía a encontrar la noticia en el periódico (nuevamente Diario de Burgos) y un breve relato de sus peripecias; aquello ya hizo que me decidiera completamente a preparar la aventura. En otro periódico encontré de nuevo la noticia, esta vez un poco más amplia (Siglo XXI). Y como suele ocurrir con las cosas nuevas que llegan a nuestro conocimiento, después no dejas de recibir más noticias; así unos pocos días más tarde, una nueva página en la prensa me puso al tanto de que 17 policías municipales de Burgos, tenía todo preparado para salir inmediatamente hacia Valencia con sus bicicletas, eso sí, al igual que los de Modúbar, con vehículos de apoyo, en grupo (esta vez mucho más numeroso) y con el peso exclusivo de sus máquinas y su propios cuerpos.
Como ya digo, con la decisión tomada de imitar a estos deportistas, en el mes de julio, en solitario, sin apoyo y con el peso del equipaje y todo lo necesario, comencé a navegar en internet en busca de información. Hallé dos páginas "web", una de unos catalanes que habían realizado la ruta, bastante somera y deficiente, y otra de un grupo de canarios que ya contaban con un amplio currículum sobre rutas de este tipo. La de éstos era muy completa y bien documentada, con mapas, explicaciones y un libro de ruta detallado prácticamente metro a metro. Con esta información tracé mi viaje y coloqué la noticia en mi página de internet. Pensé que con esto valdría pero que tampoco me iría mal información extra, por lo que localicé a uno de los chicos de Modúbar mediante comunicación telefónica. Me ilustró sobre cosas de su viaje y quedamos para un posible encuentro que nunca se produjo. Me desplacé hasta Vivar del Cid, ya que allí está la “Legua 0” del camino y me informaron de que un señor llamado Ignacio Ibáñez estaba en ese momento haciendo la Ruta, y me dieron su teléfono. Unos días después hablé con este hombre y sus explicaciones fueron también muy valiosas. Hizo el viaje con un familiar y estos si iban cargados con su equipaje, aunque no hacían exactamente el mismo recorrido porque entraban en la provincia de Zaragoza y más por el norte de Castellón hasta Peñíscola, amén de ir siempre por asfalto.
Finalmente tuve un encuentro con Carlos Pérez, miembro del grupo de la Policía Local de Burgos que me facilitó la mayor y mejor información sobre la ruta y a quien desde aquí quiero agradecer su ayuda, ya que incluso me facilitó el número de su móvil para que ya en la ruta, y si lo necesitaba, acudiese a él.
Así pues, ya con todos los preparativos hechos para salir el viernes día 30 de junio debí realizar un aplazamiento debido a un inoportuno problema de espalda, pero que no me impidió emprender camino el lunes día 3 de julio. Debido a este imprevisto debí hacer un pequeño cambio de planes, ya que tenía previsto salir desde Vivar del Cid (Legua 0) y al no tener medio para trasladar todo el equipo, decidí salir desde Cerezo, dejando Vivar a un lado.