Con la experiencia del Camino de Santiago hecho el año anterior, sé que la madrugada es el mejor aliado para esta época del año, así a las 6,30 de la mañana me pongo en marcha, destino, "Valencia del Cid".
Hasta Burgos sigo el Camino de Santiago. Belorado, Villafranca, Montes de Oca y San Juan de Ortega. Allí salgo del Camino Jacobeo y por carretera (N-120) sigo hasta la capital. Me dirijo hasta la catedral, Arco de Santa María y solar del Cid. Salgo de Burgos por el barrio de Cortes y comienza la navegación a base de brújula, mapas e indicaciones de todos los anteriormente mencionados.
La salida de Cortes ya me plantea el primer problema al no encontrar el camino que ha de llevarme hacia San Pedro de Cardeña. Finalmente hablando con un lugareño, lo encuentro, hasta llegar al monasterio donde Doña Jimena quedó mientras Rodrigo Díaz emprendía el Camino del Destierro. El día es estupendo y montones de mariposas revolotean constantemente por todo el camino. Saliendo de Modúbar de San Cidrián vuelvo a perder la pista pero gracias a la brújula llego a Los Ausines donde como algo. A partir de aquí el camino, aunque sin marca alguna, es más fácil de seguir y ya iré siempre por las tierras de Lara con un asfixiante calor hasta llegar a Quinatanilla de Las Viñas, con una hermosa ermita visigótica del siglo XII. Paro a reponer fuerzas en el pilón del pueblo y cuando voy a reenprender la marcha llega una pareja con sus bicicletas y sus mochilas. Son de Guadalajara y han comenzado también la ruta desde Burgos. Mi sorpresa es mayúscula porque no pensaba encontrar a nadie que hiciese este viaje. Seguimos juntos hasta Hortigüela y ellos hacen alto para pasar la noche allí, yo prosigo hasta Covarrubias, pasando previamente por las ruinas de San Pedro de Arlanza.
En Covarrubias, una localidad que realmente merece la pena visitar, monto la tienda en el camping y me aseo. Al atardecer comienza a llover y durante la madrugada la tormenta es tal que me cala la tienda completamente.