A pesar del calor nocturno en la habitación, la mañana es fresca y hay que abrigarse. La salida de Teruel es en subida continua por un buen camino que discurre casi siempre paralelo a la carretera (aquí los “municipales” seguían la antigua caja de un tren minero llamado “Ojos negros”, pero la piedra era tan incómoda que a los 100 metros salí de ella y busqué mejor camino).
El puerto del Escandón es largo pero no muy duro y se hace llevadero. A partir de la Puebla de Valverde sigo igualmente por una pista de concentración parcelaria, pasando indistintamente a un lado o al otro de la carretera N-234 (Burgos-sagunto) que es la que traigo desde Teruel. A partir de aquí continúo por asfalto hasta llegar a Barracas, ya en la provincia de Castellón. Poco después iniciamos un vertiginoso descenso de diez kilómetros (Cuestas de Ragudo) hasta llegar a Viver y Jérica. Aquí ya el tráfico es intensísimo y asusta un poco por lo que salgo de la carretera nacional en dirección a Novaliches y Navajas, para terminar en Segorbe.
En un principio tenía previsto pasar la noche aquí, pero debido a lo temprano de la hora y de el poco cansancio decido ir hasta Sot de Ferrer, un pequeño pueblecito unos kmts. más allá, siempre por una vía de servicio. Quedan 45 Kilómetros para valencia y podría hacerlos esta tarde, pero mañana es domingo y no podré empaquetar la bici de vuelta a casa, así que hago noche allí en un Hostal de carretera y mañana temprano entraré en Valencia del Cid.