Por Ángel Pérez Avellaneda
A mediados del mes de junio de 1999 me planteé el realizar el Camino de Santiago en el mes de agosto y en bicicleta de montaña, cosa que finalmente llevé a cabo. En estas páginas intentaré describir mi experiencia deportivo-turística, ya que la conocida como "Camino interior" queda en lo íntimo.
Y con el objetivo de que estas letras puedan servir al mismo tiempo de guía para aquellos de nuestros convecinos que en el futuro quieran llevar a cabo esta aventura, describiré también los preparativos y el equipaje adecuado para su realización. Antes de nada diré que para realizar el camino hay que plantearse los objetivos de cada uno, en lo referente al plazo en días que se pretende llevar a cabo, kilómetros de cada jornada, un estricto horario de salida y una ruta más o menos predeterminada, si se va a realizar por carretera o por el auténtico camino. Si se va a hacer por carretera es igualmente aconsejable la bicicleta de montaña por la comodidad de sus desarrollos y de la propia postura sobre la máquina. Si se es un ciclista consumado entonces quizá sea más aconsejable hacerlo con una de carretera, pues estará más acostumbrado a ella y podrá mover sus altos desarrollos.
Centrándonos en la bicicleta de montaña, y siempre para ir por caminos, es mejor disponer de una bicicleta al menos de gama media, pues nos garantizan una fiabilidad y resistencia considerables para el castigo a que va a ser sometida. Si dispone de amortiguadores mejor, ya que las manos es una de las partes del cuerpo que más va a sufrir. El precio para estas bicicletas suele estar por encima de las 50.000 pesetas. Indispensable que el manillar disponga de los conocidos "cuernos", que además de permitir cambiar de postura nos facilitará el ejercer una mayor fuerza en las tremendas subidas que habrá que realizar. El elemento más característico de los ciclistas que vemos haciendo el "Camino" son sin duda las alforjas. Cuanto más amplias mejor, ya que podremos meter lo que queramos, son caras, en torno a las 10.000 pesetas. Importante tener un plástico a la medida que nos las cubra bien en caso de lluvia. Algunos llevan una cesta en el manillar; para ir por camino es desaconsejable porque dificulta el control y añade peso, y en poco tiempo nos vamos a dar cuenta de lo importante que es reducir cada gramo de más que hayamos cargado.
Saco de dormir y esterilla son fundamentales. Como el viaje se realizará normalmente en los meses de verano, cuanto más ligero y fresco mejor. Un cuentakilómetros es un buen elemento para orientarnos en las distancias. Es importante llevar herramienta básica y revisar a diario la bicicleta al llegar al punto de destino. Para ello debemos contar con una pequeña llave inglesa, un destornillador reversible plano-estrella, un troncha cadenas, una llave de radios, dos o tres llaves tipo allen adecuadas a los tornillos más comunes de la bici y un botecito de aceite lubricante para la cadena y los cambios. Por supuesto parches, pasta para pegar, desmontadores y al menos un neumático interior de recambio y una bomba, las hay de reducido tamaños y buenas prestaciones.
En cuanto al equipaje y otros utensilios sirva esto de referencia, aunque eso ya depende de cada cual: Dos trajes completos, compuestos de maillot, culotte, guantes cortos, calcetines finos y zapatillas. Uno de los mallots puede ser de manga larga. También un chubasquero, quizá una o dos gorras, unas rodilleras de acrílico, aconsejable el casco. Algo de dinero, no mucho, mejor llevar tarjetas de crédito ya que no faltarán cajeros a lo largo de todo el camino. Identificación y una lista de aquellos teléfonos que nos pueden ser útiles. Una moda un tanto vilipendiada, pero muy útil, es la del teléfono móvil. Dos o tres mudas completas, un chándal, una funda de almohada, que cuando durmamos en albergue nos dará higiene y cuando lo hagamos en el suelo podremos rellenar con nuestra ropa y nos dará comodidad. Tapones para los oídos nos permitirán mitigar bastante los molestos ronquidos de nuestros "compañeros". Bolsa de aseo completa y toalla mediana. Cubiertos, sobre todo una buena navaja. Un rollo de papel higiénico para las emergencias. Y botiquín básico, muy básico; alcohol, yodo, aspirinas, esparadrapo y alguna venda o gasas será suficiente. Mechero y una linterna. Cámara de fotos. Una libreta para anotar nuestras impresiones. Una buena guía del camino: me permito aconsejar la de El País Aguilar, que es para hacer el camino a pie, pero es tan detallada y exacta que sin duda es la mejor del mercado. Por último, el entrenamiento previo. Es importante hacer recorridos largos y con asiduidad desde al menos dos meses antes de partir, ya que es imprescindible una preparación física mínima y una costumbre para con el sillín que sin duda luego agradeceremos. Y sobre todo, mucho ánimo y capacidad de sufrimiento para la dureza que nos espera.