Cómo llegaron a AMérica

Cómo llegaron

 

   La historia de cómo los primeros seres humanos llegaron a América está llena de enigmas, datos que se contradicen, teorías enfrentadas y misterios sin resolver. Lo que sí es seguro, es que nuestra especie se ha estado extendiendo por toda la tierra de forma rápida casi desde su existencia y han sido las condiciones climáticas las que han influido de forma determinante en este avance. América era un gran continente totalmente desconocido, apartado de todo por dos grandes océanos pero, durante la última glaciación, las aguas se retiraron para dejar al descubierto una lengua de tierra que lo unió con Asia. Fue la gran oportunidad para llegar hasta él.

Ilustración: www.texasbeyondhistory.net

El estrecho de Bering, que hoy día separa a Asia de América, es un lugar desapacible. Cuando el nivel de las aguas bajó, se convirtió en tierra firme denominado Beringia, y se piensa que fue por allí por donde se accedió en el continente americano.

Sin darse cuenta, los habitantes de Asia que seguían a las manadas de animales, pasaron al otro lado en varias oleadas. Cuando la glaciación cesó, el nivel del mar fue subiendo poco a poco inundando el puente de tierra, dejando incomunicados los dos continentes. Las culturas que en los años siguientes allí aparecieron fueron diversificándose de manera notable hasta que, algunas avanzadillas vikingas primero y españolas después, entraron en el continente para dar paso a otra colonización muy distinta, el choque cultural y tecnológico fue enorme.

 

Las tribus que habitaban Norteamérica a la llegada de los europeos tenían muy pocas características comunes. Sus diferencias se debían a las migraciones realizadas durante milenios y a la distinta adaptación a las condiciones climatológicas y geográficas de aquellos inmensos territorios. Existían 118 grupos étnicos, entre los cuales 9 pertenecían a tribus esquimales. Todos eran distintos lingüística y culturalmente, aunque por otro lado coincidían en su integración en la naturaleza, a la que no trataban de dominar sino que vivír armónicamente con ella. También tenían siempre presente el sentido de la comunidad y un profundo sentido religioso.
Se dice que los cazadores siberianos solo emigraron a Beringia cuando supieron que era más cálida que Siberia. Beringia era una región rica, con caza abundante, ríos llenos de peces, era un buen lugar donde vivir y nada se interponía ante a ellos. La pregunta más importante y por la que la polémica aún no ha cesado, es la fecha en que entraron. Se sabe que hace aproximadamente 10.000 años Beringia se inundó y los que pasaron al otro lado nunca volvieron, sino que siguieron avanzando hacia el cálido sur. Pero, que comenzara a inundarse hace 10.000 años no quiere decir que no pasaran muchos años antes. El puente de tierra estuvo mucho tiempo abierto. Los hielos cubrían gran parte de Norteamérica y para pasar de Asia a Alaska por Beringia no hubo problemas, pero de Alaska al resto del continente sí. La ruta del valle del río Mackenzie era el acceso entre Alaska y Norteamérica y quedó cerrado hace aproximadamente 20.000 años. Por lo tanto, la gente ya tenía que haber pasado por allí antes de que los hielos taponaran la ruta. Posteriormente, cuando el deshielo comenzó, la gente que vivía en Beringia pudo seguir pasando al otro lado antes de que ésta se inundara.

Animales gigantescos como el mamut, el mastodonte, el camello y el perezoso gigante vivían por entonces. El león americano, el leopardo, mucho más grandes que los africanos actuales, también vivían aún en aquella época, aunque estaban a punto de extinguirse. Los grandes bisontes prehistóricos, de mayor tamaño que los actuales, sobrevivirían aún unos 3.000 años. Los seres humanos procedentes de Asia conocieron a todos estos animales. Pero, el clima cambió, y las diferencias estacionales se hicieron mayores. Las temperaturas se fueron haciendo cada vez más cálidas.

Herramientas de Clovis

  En 1920 huesos de gran tamaño fueron encontrados en la orilla de un arroyo seco por un vaquero que conducía su ganado cerca de Folson (Nuevo México). Se encontraron junto a ellos restos de herramientas de piedra, por ejemplo una la punta de pedernal clavada en la vértebra de un bisonte. Los propietarios de aquellas armas habían matado a aquellos animales. Pocos años después, al norte de Colorado, la crecida del río North Platte dejó al descubierto huesos de mamuts, entre los cuales se encontraban dos puntas arrojadizas. Pero el descubrimiento más importante fue el del yacimiento de Blackwater Draw Locality, cerca de Clovis (Nuevo México). Dicha ciudad dio nombre a toda una cultura de humanos definida por sus herramientas de piedra muy sofisticadas y características: es la denominada cultura de Clovis.  
Esta zona estaba compuesta en la antigüedad por charcas estacionales de escasa profundidad, por lo que cuando había que beber, los grandes animales acudían a ellas. También se sabe que muchas presas heridas intentan calmar su dolor acudiendo al agua, allí eran rematadas y descuartizadas. Esta historia se repitió durante miles de años. Los sedimentos de dichas charcas guardaron todas estas pruebas. Las capas más antiguas de los mismos hablan de cazadores de mamuts y bistontes, las capas posteriores hablan de cazadores de bisontes, pero no de mamuts.

Como siempre, los intereses económicos priman en los Estados Unidos, por lo que el yacimiento se destruyó con montones de pruebas del pasado de los primeros habitantes del continente. Era primordial sacar grava para construir carreteras.

Los pueblos que constituían la cultura de Clovis seguramente vivían bastante bien. Se adentraban en un gran territorio lleno de buena caza que no tenían que defender ante nadie. Se movían en grupos pequeños buscando recursos cuando éstos escaseaban. Por ello se piensa que esta cultura se difundió tan rápido. Armas y útiles muy parecidos se encuentran en lugares alejados de Nuevo México más hacia el este.

Hay muchas controversias sobre todo esto. De vez en cuando surge un nuevo dato que pone todo patas arriba, por lo que el investigar sobre los orígenes del poblamiento de América se ha convertido en un rompecabezas casi sin sentido. Muchos investigadores apuntan a los 12.000 años y otros adelantan la fecha de la llegada de estas avanzadillas a muchos miles de años antes, pero las pruebas que tienen no son muy contundentes ni convencen a todo el mundo.

El yacimiento de Meadowcroft (Pennsylvania) se encuentra en el resguardo de una roca y contiene una de las pruebas de la antigüedad de la llegada a América. En sus estratos se encuentran 40 fechas de radiocarbono, y la más antigua es de hace 19.000 años y los objetos de piedra más antiguos tienen entre 15.000 y 14.000 años. Hogares, útiles de piedra, una asta de madera, un fragmento de cestería trenzada y dos de huesos humanos aparecieron allí. El yacimiento de Monte Verde (Chile) es también una prueba de la antigüedad de la llegada de los humanos a América. En él existen cuatro zonas diferenciadas de restos culturales enterrados consistentes en cimientos y armazones de vigas derrumbadas de casi una docena de cabañas, con fragmentos de piel de mastodonte adherido a dichas vigas. En los depósitos de este campamento prehistórico se han encontrado muchos restos de plantas y útiles de piedra de muchas formas. Los estratos superiores datan el yacimiento en 13.000 años de antigüedad, y los inferiores en unos 33.000.

¿Son los primeros americanos fabricantes de refinadas y sofisticadas puntas de lanza y cazadores de mamuts del norte, o son expertos en plantas silvestres y recolectores de crustáceos del sur?.

Hay incluso quien dice que los primeros pobladores de América podían haber llegado del norte de Francia y España por el Atlántico, porque las herramientas encontradas en el yacimiento de Cactus Hill (Virginia) son muy parecidas a las del sudoeste de Europa, y las de Siberia son mucho más gruesas. Encima, estas herramientas tienen una antigüedad de 10.000 a 18.000 años. Para mí personalmente esta idea no tiene mucha base. Formas de hacer y descubrimientos se han dado en distintas partes del mundo sin propagación cultural alguna.

También existe otra cuestión. ¿Pudieron pasar en embarcaciones bordeando la costa además de ir por tierra?. Se sabe que los primeros americanos usaban embarcaciones. En las Channel Islands (frente a la costa de California) se han encontrado pruebas de ello. Pero, que usaran embarcaciones no quiere decir que llegaran a bordo de ellas, aunque podría ser otra opción. Los posibles asentamientos costeros están hoy en día bajo las aguas, el fin de la glaciación trajo consigo la subida del nivel del mar.
Frente a las islas Carlota de Canadá unos científicos sacaron un objeto situado a 50 metros de profundidad que podría ser un cuchillo. Pero claro, también a alguien que va en un kayak se le puede caer un cuchillo al agua. Así pues, los datos no son concluyentes en ningún sentido.

En el extremo sur del continente, en Cabo de Hornos, se hallaron arpones, punzones de hueso de ave y abalorios con una antigüedad de 8.300 años. Según parece, cuando desembarcaron los primeros europeos en aquellas tierras, el territorios estaba habitado por cuatro pueblos independientes. Cada uno tenía una configuración distinta y hablaban dos lenguas totalmente diferentes.

En definitiva, no se puede concluir nada, aunque de momento lo más aceptado es que el paso de la humanidad por América fuera por Beringia, el puente de tierra que la unía con Asia y que hoy está bajo las aguas. Lo realmente interesante es la rapidez con la que estas personas se adaptaron a selvas, llanuras, hielos, desiertos, hielos y mares. Las culturas que florecieron posteriormente son la consecuencia de todo ello.

Foto: http://iheldt.net

Lo que dice la lingüística

Después de mucho debate, la comunidad arqueológica decidió a principios de 1997 que un yacimiento de 12.500 años de antigüedad, Monte Verde (Chile), contenía la evidencia más remota de la presencia humana en el Nuevo Mundo. Lingüísticamente parece ser que los cazadores prehistóricos llegaron a América hace mucho más de 20.000 años. Para establecer cuánto tardaron los descendientes de los cazadores siberianos en recorrer los 16.000 km. entre Alaska y Monte Verde, Johanna Nichols (Universidad de California) calculó el tiempo que llevó la expansión de una serie de lenguas.

Primero estudió diversas lenguas de las que se conoce la edad aproximada de su familia lingüística y de donde se iniciaron, como por ejemplo los dialectos esquimales de Alaska a Groenlandia, las lenguas celtas y el navajo. Así, calculó los ritmos de la expansión de estas lenguas en distintas condiciones ecológicas, es decir, no es lo mismo la propagación en regiones boscosas, desérticas y costeras. El resultado fue que se tardó unos 7.000 años en hacer todo el recorrido de norte a sur, hasta llegar a Monte Verde. Sabiendo esto, la llegada a Alaska de los primeros cazadores fue de al menos 19.500 años, justo en plena glaciación.

El paso hacia el sur en ese momento era imposible, pero antes de que los hielos cerraran la única vía de acceso pasaron hacia el sur. Hace 14.000 años, cuando se redujo la actividad glacial, estos pueblos se expandieron hacia el norte desde el Centro y Sudamérica. Las familias lingüísticas en las regiones interior y oriental de Norteamérica son sólo unas cuantas de las encontradas en América Central y del Sur. Parece como si las del norte fueran derivaciones de las del sur y no a la inversa. Los pobladores de Clovis pudieron ser los primeros en reingresar en Norteamérica desde el sur. Sin embargo, el análisis de las lenguas de los indios americanos realizado por Joseph Greenberg, indica que hubo tres oleadas de inmigración al continente desde Asia, y la primera hace 12.000 años, correspondería a las gentes de Clovis.