Pinturas rupestres

Pinturas rupestres


Representación de uno de los momentos en que se pintó Lascaux.
El arte rupestre es aquel que se realiza sobre las paredes de las cuevas, ya sea pintura, grabado o escultura (aunque en esta web se tratará únicamente la pintura). No apareció hasta hace más o menos 23.000 años y, por lo tanto, siempre ha estado asociado al Homo Sapiens. Las principales obras artísticas se encuentran entre el sur de Francia y el norte de España. Existen otras muchas pinturas  y grabados repartidos por todo el mundo, algunas muy actuales, como las de los aborígenes australianos, en las que figuran los barcos veleros de los primeros conquistadores.Gracias a las investigaciones sobre los pueblos actuales se ha descubierto el gran significado mágico-religioso que poseen estas representaciones.  De momento, en esta web trataré las pinturas del Paleolítico en primer lugar por su antigüedad, fuerza expresiva y perfecta ejecución. Aunque las características más importantes del Arte Levantino aparecen si pincháis en este enlace. 

En Europa se conocen más de doscientas cuevas  con pinturas y tallas. Ciento ochenta de ellas se encuentran en territorio francés y español, en la región denominada franco-cantábrica, es decir, el 80 por ciento de todas ellas. Muchos se han preguntado el porqué de esta gran concentración de pinturas en esta zona. ¿Por qué en todos los demás lugares se han encontrado restos de arte mobiliar, de vivienda, de enterramientos y no de pintura?.  Puede que muchas cuevas estén por descubrir. Quizás existan galerías hoy enterradas o de difícil acceso que en el pasado fueran más accesibles pero, de todas formas, tendrían que aparecer muchísimas para superar todo lo que hay en esta pequeña franja del continente europeo. 

Una de las hipótesis que se maneja es que el clima en esta zona era diferente, mucho más benigno y con mayor riqueza de alimentos, que no obligaba al nomadismo constante de los pueblos de las estepas del este.

Figura de la cueva de Tito Bustillo -Ribadesella (Cantabria).

Foto: www.ribadesella.com

 Por los restos encontrados en estas cuevas y en otras próximas, se ha calculado que la población que existía allí hace 20.000 años era, aproximadamente, de entre 2.000 y 3.000 personas. En cambio, en todo el resto de Europa era de unas 10.000, mucho menor en comparación. Una prueba de ello está en Les Eyziles (a orillas del río Vézère, en Francia) donde convivieron 600 personas al mismo tiempo protegidas por cinco resguardos de roca.  En Dolní Vestonice (República Checa), Sungir y Kostenki (Rusia) también había lugares de reunión, pero no ocupados durante tanto tiempo.

Tal y como dice Göran Burenhult: "Mientras que el arte mobiliar está asociado claramente a los cazadores nómadas de grandes animales de la extensa zona de tundra situada al sur del límite del hielo, el arte rupestre se concentra en una zona que ofrecía unas formas mucho más variadas de subsistencia y, por tanto, fomentaba una forma de vida más sedentaria. Es en el contexto de estos importantes cambios sociales donde debemos comprender el desarrollo del mundo ceremonial reflejado en las extraordinarias obras de arte creadas en la oscuridad de las cuevas". 

Manos del complejo arqueológico de La Garma (Omoño, Cantabria)

Por lo tanto, la tradición del arte rupestre se desarrolló durante un período prolongado que se relaciona con condiciones demográficas, económicas y climáticas. El 80% de las obras fueron creadas  hace entre 17.000 y 12.000 años.

Una de las principales características del arte rupestre era la costumbre del artista de utilizar las formas naturales de las rocas y las paredes de las cuevas como partes integrantes de la obra en sí. Ejemplo claro de ello son los bisontes de Altamira y muchas otras figuras.

 

   Los ojos de algunos animales son en realidad pequeños minerales de sílex que, estando incrustados en la roca de forma natural, hacen el efecto de brillo de los ojos, como por ejemplo las Leonas de Les Combarelles (www.culture.gouv.fr). Las pinturas han llegado a nosotros con una gran frescura, muchas de ellas se han conservado intactas desde el momento en que las hizo su autor. Con respecto a los grabados, éstos se habrían realizado utilizando piedras de sílex talladas formando buriles, que con sus filos cortantes y duros, eran una extraordinaria herramienta. 

Ciervo de la Cueva de Las Chimeneas - Puente Viesgo (Cantabria).
La pintura requería una técnica más elaborada y compleja que el simple trazo de una piedra. Aunque fuera un simple trazo, como los de este animal, suponía una preparación previa. Se utilizaban colorantes naturales de tonos amarillos, rojos, ocres y negros, con todas sus gamas y tonos. En el Neolítico se añadió el blanco. Los colorantes procedían de óxidos de hierro y manganeso, de tierras y carbones vegetales, almagra, hematíes, limonita, caolín, etc, diluidos en sangre, resinas de árboles, grasas animales y jugos vegetales. 
La pintura obtenida se aplicaba con pinceles, espátulas, con un pedazo de cuero (como en Altamira) o con los dedos de las manos y, como paleta para el artista, algunas conchas marinas.  Y no solo eso, en Lascaux existen agujeros en el suelo de andamios construídos para poder llegar al techo. Para ver en la oscuridad de la cueva se usaban lámparas que no emitían humo, pero sí una luz muy amplia que ilumina toda la cavidad. Se usaba como combustible un preparado de sebo animal y mechas de fibras vegetales, y podían estar encendidas durante un máximo de 5 a 6 horas.  Es mejor esta luz que la que focaliza en un punto una linterna moderna. Con este sistema de iluminación se pintó el techo de policromos de Altamira, descubrimiento que realizó Matilde Múzquiz mientras estudiaba la ejecución de estas pinturas. Probablemente dejaran en el suelo de la cueva varias de estas lámparas que hacían que el artista pudiera contemplar cómodamente toda la superficie de la misma. 

Caballos moteados y, sobre ellos, manos en negativo. Los puntos no solo rellenan las figuras sino que las rodean.(Pech-Merle, Francia).

Foto: www.humanities-interactive.org

Cueva de Chufín - Riclones (Cantabria).

Foto: www.veu.unican.es

La aplicación de la pintura dependía de lo que el artista quería hacer y expresar. El trazo contínuo es lo más frecuente, pero también se realizaba la tinta plana, la aplicación de un color uniforme en la figura. El tamponado es otro recurso utilizado; consiste en realizar puntos consecutivos como relleno en las figuras animales, pero también aparecen de manera aislada en forma de líneas. En la cueva de El Castillo (Cantabria) aparece un ejemplo de esto último muy espectacular. A través de un largo pasadizo aparecen estos puntos alineados invitándonos a que continuemos hacia el interior de la cueva. También aparecen sin causa aparente dispuestos como en la foto de la izquierda.

  Otra característica del arte rupestre es que las imágenes se encuentran en lugares inaccesibles, hay que gatear y meterse por recovecos para llegar hasta ellas, a veces cruzar a nado ríos o lagos subterráneos.

Uno puede quedarse atrapado en algún pasadizo o perderse al querer regresar. Realmente se arriesgaban mucho a la hora de introducirse en lo más profundo para pintar, esculpir o grabar; esto ha influído mucho a la hora de interpretar su significado. Realmente la mayoría de las personas no podían entrar hasta esos rincones para verlas como si se trataran de una exposición.

 Además, las pinturas y grabados no se encuentran fácilmente. Podemos tenerlas delante de nosotros y no enterarnos. Es difícil ver el ángulo desde el que el artista pretende que se vea su obra, hay que ponerse en situaciones incómodas para poder contemplarlas.  En estas circustancias creaban imágenes de tamaño natural, con la proporción correcta sin poder retroceder para contemplar la obra en su conjunto.  El caso de Altamira es en este sentido extraordinario. Para pintar la cierva a tamaño casi natural y con las proporciones correctas, el autor tuvo que estar de rodillas, porque el techo es muy bajo. 

La evolución del arte rupestre ha sido variada en temas, zonas  y estilos durante todos los miles de años durante los cuales existió. Por ejemplo, el techo de  polícromos de Altamira  contiene una cierva y casi todo lo demás son bisontes, en Rouffignac predominan los mamuts y los rinocerontes lanudos, en Niaux y Lascaux los caballos, uros y también bisontes. 

Se puede hablar de tres temas principales: animales, signos y representaciones humanas. La mayoría son animales y las figuras humanas son muy pocas. Después, en el Neolítico, la figura humana cobra mayor importancia. Pero, en realidad, las primeras representaciones encontradas corresponden a los órganos genitales femeninos; numerosas vulvas se han encontrado tanto grabadas como pintadas en la roca muchísimo antes de que aparecieran las primeras pinturas de animales. 

Visto todo esto, ahora cabe preguntarse el motivo por el cual los humanos del Paleolítico realizaron todas estas pinturas. ¿Cada imagen es independiente o forma parte de un conjunto?. ¿Por qué pintaban encima de algunas figuras?. ¿Qué buscaban o pretendían pintando todos estos animales?. ¿Por qué se arriesgaban hasta lo más profundo de las cuevas para realizar allí sus obras?. Pincha en la flecha para continuar.
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