migraciones
Migraciones

 

Playa de Las Canteras en Las Palmas de Gran Canaria.

   "Nuestra especie ha recorrido un largo camino en muy poco tiempo y lo que nos une en cuanto a nuestra fisiología y nuestra historia compartida es muy importante, no debemos olvidarlo. Y a pesar de las diferencias que existen hoy en el mundo, que se han desarrollado hace muy poco, creo que lo que tenemos en común es tan importante o más que lo que nos divide".

Christopher Stringer

 

Con el ir y venir de los hielos el paisaje cambiaba lentamente. Los animales se trasladaban y con ellos los que les daban caza. Los homínidos salieron de África y llegaron a Asia y Europa. Nosotros, los homo sapiens sapiens, también lo hicimos y así llegamos a todo el globo. 

 Encontramos muchos lugares diferentes a los que tuvimos que adaptarnos para sobrevivir. Comenzamos a adquirir diferencias locales, no ya la forma de vida, sino en los propios cuerpos, Había que aguantar el frío o el calor, la falta de luz solar o el exceso de la misma, la resistencia a  ciertas enfermedades... de ahí nuestra variedad de razas.

Según muchos expertos, entre ellos Christopher Stringer, hubo dos grandes rutas para salir de África, la primera a través de las costas, que nos llevó por el sudeste asiático hasta Australia. Una segunda oleada tomó como camino la rivera del quién sabe si ya mítico río Nilo hasta el Mediterráneo, oriente próximo y Europa y Asia.

Con estos viajes, los desafíos eran constantes y la inteligencia tuvo que abrirse paso, la cultura y la transmisión de la misma esencial. Con las migraciones de los distintos grupos y familias, nuestro interior y exterior cambió, pero la esencia de nuestra especie ha permanecido inalterable según el ADN. Pero, ¿por qué salimos de África? ¿qué nos movió a hacerlo? ¿fuimos conscientes del gran viaje que estábamos a punto de iniciar hace más de 100.000 años?.

La curiosidad por saber qué hay más allá del horizonte puede mover a muchos a viajar, y seguro que influyó en nuestra gran migración, pero lo que realmente nos sacó de África a nosotros y a otros homínidos anteriores fue la búsqueda de comida. Cuando un grupo de personas habita un lugar durante mucho tiempo y prospera, su número crecerá y al final agotará los recursos disponibles. Cuando el hambre comienza a provocar tensiones, probablemente una parte de ese grupo se marchará a seguir su propio camino con un líder decidido y buscará otro lugar donde vivir. De esta forma, lenta pero constantemente, nos fuimos desplazando. Los grandes cambios climáticos provocaron muchas de estas situaciones y los mayores cambios climáticos fueron provocados pos las glaciaciones. Las migraciones no fueron algo intencionado. Sin saberlo, los seres humanos se adentraron en nuevos territorios en busca de recursos siguiendo la pista de los animales.

 

Desierto de El Gobi (Mongolia)

Foto de su  galería personal en: www.fotonatura.org

El entorno de la era glacial era muy diferente al de ahora. Existían muchos animales exóticos que hoy ya no existen aunque algunos otros aún perduran. Grandes leones y tigres dientes de sable, mamuts, osos de las cavernas, hienas, alces y perezosos gigantes, lagartos increíbles... había que cazar y no ser cazado. En esta lucha diaria los seres humanos fueron abriéndose paso. Europa estaba cubierta en gran parte por los glaciares y en África la sequía era terrible, pues el agua se acumulaba en las grandes masas de hielo y no llovía. La gente que vivía en tierras limítrofes tuvo que moverse para no perecer de hambre y sed.

Además, por el camino nuestra especie encontró con otros homínidos que ya vivían en las tierras por las que pasaban, como los neanderthales en Oriente próximo y Europa y los homo erectus en Asia. Sin duda la historia de estos encuentros tuvo que ser increíble. Aunque estos otros homínidos se movieron por Europa y Asia recorriendo grandes distancias, los sapiens sapiens logramos imponernos y llegar más lejos gracias a nuestro cerebro, que nos permitió elaborar nuevas estrategias de supervivencia en lugares donde otros no pudieron hacerlo.

 Quince mil años antes de que llegáramos a Europa ya habíamos cruzado las aguas hacia la actual Australia y Nueva Guinea, atravesando 90 km. de mar abierto en algún tipo de embarcación. Algunos milenios después cruzábamos el actual estrecho de Bering que entonces era una lengua de tierra que unía los dos grandes continentes de Asia y América. El éxito de esta nueva especie se manifestaba por su rápida expansión por todo tipo de hábitats. Nuestros antepasados fueron andando o navegando de tres a cuatro kilómetros por generación o bien, si se avanza cada año 1,6 kilómetros tendremos en 10.000 años un avance de 16.000 kilómetros de recorrido.

 

Isla de Bacardi (República Dominicana).

Foto de su  galería personal en:  www.fotonatura.org

A Indonesia se desplazaron muchos que probablemente fueron los primeros marineros, no existían lenguas de tierra para llegar a pie a donde llegaron. No existen pruebas suficientes de estas embarcaciones, en parte porque se trataría de materiales perecederos y en parte porque todos los asentamientos de la costa han desaparecido bajo las aguas al elevarse el nivel del mar tras la glaciación. Sí se sabe que llegaron hasta Tasmania hace unos 30.000 años. 

Los primeros ocupantes de Nueva Guinea fueron pequeños grupos de individuos que desembarcaron en diferentes lugares de la enorme isla.  

Se piensa esto porque existen diferencias significativas entre los pobladores de Nueva Guinea y los aborígenes australianos. De esta forma la hipótesis vigente actualmente es que grupos diferentes desembarcaron en momentos y lugares distintos de Nueva Guinea y formaron poblaciones aisladas culturalmente que se adaptaron a condiciones diversas. Es una lástima que los primeros asentamientos no se encuentren jamás.

Pero en Europa oriental y Asia nororiental el panorama era muy distinto. Las extensas tundras de Siberia también fueron ocupadas por gentes que procedían de Europa, cazadores en busca de rutas migratorias de renos, mamuts, bisontes... Se fueron adentrando cada vez más hasta llegar a los confines del continente asiático. Fabricaban útiles de piedra diferentes a los de Europa en materias primas, ya que las condiciones con las que se encontraron fueron diferentes. Llegaron hasta los actuales países de  Mongolia, China, Corea y Japón.

En Asia central la población aumentó y obligó a ir hacia el norte y a mayor altitud en las montañas. Así, Siberia y Asia nororiental se habitaron por dos grupos distintos. El primero de ellos fue el de Mal’ta Afontora, que se establecieron alrededor del lago Baikal y que hace 22.000 años se desplazaron hacia el ártico. Vivían en refugios colectivos y cazaban grandes animales. Fabricaban útiles de piedra retocados como puntas de lanza, raspadores y buriles, utensilios de hueso, asta y marfil, y hasta figurillas de mujeres y aves. Tenían unos vínculos muy estrechos con los grupos del este de Europa.

Luces mágicas sobre los Bessiberris (Pirineo de Lleida).

Foto de su  galería personal en: www.fotonatura.org

El segundo grupo de esta zona era el de Dyukhatoi, habitantes del Asia más oriental hace 18.000 años. Sus útiles eran ya muy diferentes y consistían en microhojas de piedra parecidas a las halladas al norte de China y Japón. Los dyukhatoi fueron los primeros en emigrar hacia el este y entrar en América. Se adaptaron mejor a este clima que los habitantes de la tundra a las condiciones climáticas de la zona. La cultura jomon de Japón de 12.500 años de antigüedad, se basaba en la pesca y en los recursos marinos. Este pueblo se hizo sedentario en las costas y fabricó utensilios de barro de forma muy precoz para cocinar moluscos y plantas. 

Hubo dos momentos en el último periodo glacial en que se desecó el estrecho de Bering situado entre Asia y América hace entre 50.000 y 40.000 años y hace entre 25.000 y 14.000 años. Los grupos de humanos lo atravesaron en la segunda fase ya que los útiles más antiguos encontrados en Alaska poseen 15.000 años. Pero, sobre esto hay muchas dudas. Parece ser que existen pruebas mucho más antiguas del poblamiento de América. La técnica de estos útiles es muy similar a la de la cultura de dyukhatoi de Siberia oriental. A partir de Alaska, en poco tiempo, se fue poblando toda América de norte a sur, hasta llegar a los confines de la misma en la Tierra de Fuego. Ocuparon desiertos, amplias llanuras, selvas, altiplanos y surgieron también importantes civilizaciones de forma aislada al resto de la humanidad.

Playa de Valdoviño (La Coruña).

Foto de su  galería personal en: www.fotonatura.org

Hacía mucho tiempo que los neanderthales vivían en el continente europeo cuando nos topamos con ellos. Los neanderthales no se adentraron por la tundra de Europa oriental ni Siberia, o por lo menos no se han encontrado huellas de ellos. Convivimos durante 10.000 años, pero al final solo quedamos nosotros.

En el norte de Europa, cuando el hielo comenzó a fundirse hace entre 15.000 y 8.000 años, las tierras comenzaron a liberarse de su peso, los suelos fueron colonizados por líquenes, musgos, helechos y más tarde árboles, que lo prepararon para la llegada de otros animales, entre los que estábamos nosotros.

Los bosques supusieron otro reto a superar, pues la caza era diferente a la que se realizaba en las tundras. Algunos grupos fueron hacia el norte y otros se quedaron y adaptaron a las nuevas tierras. En las tundras del norte y el este se podía aún mantener una ancestral forma de vida que en el centro y sur del continente desaparecía rápidamente. Así, cuando Escandinavia se liberó del hielo realizamos breves estancias en ella. Los cazadores de reno del norte siguieron la línea de costa hacia el norte, llegaron hasta la península de Kola y Nordland, fundando la cultura komsa que perduró hasta el año 2.000 a.C. 

En el resto de Europa, cuando los bosques, animales y plantas invadieron las tierras europeas la población humana  aumentó y comenzó a asentarse de forma cada vez más permanente, sobre todo en las costas. Muchos de estos asentamientos han desaparecido bajo las aguas para nuestra desgracia. Más tarde en la mayor parte de Europa comenzó a adoptarse la ganadería y la agricultura necesarias para poder subsistir y alimentar a tanta gente.

El Ártico fue la última parte del globo poblada, hace 4.500 años.  

Los cambios climáticos siguen influyéndonos. Hace unos 10.000 años que no vivimos bajo una glaciación, pero sufrimos pequeñas glaciaciones cada cierto tiempo que han influído en la caída de grandes imperios históricos, guerras y desplazamientos. ¿Os imagináis que sucedería si hubiera otra glaciación ahora?. Desde luego que habría muchos desplazamientos hacia lugares más cálidos y seguros, pero supongo que al paso que vamos más bien ocurrirá lo contrario, que las temperaturas aumenten cada vez más por nuestra influencia en el equilibrio de la Tierra. Si esta situación se agrava también, al fin y al cabo, habrá movimientos migratorios y lucha por los recursos, como en el principio de nuestro éxodo pero a gran escala.

Lago de Enol (Asturias).

 

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