Agricultura 


 
Guadalajara

Foto: www.telefonica.net/web/fap

El inicio de la agricultura nos lleva irremediablemente a Oriente Medio . Las primeras comunidades verdaderamente agrícolas formaron las primeras ciudades, como Çatal Hüyük (actual Turquía). Con la agricultura todo cambió, dejamos de ser nómadas para atarnos a la tierra. También nos hicimos ganaderos. No quedaba más remedio en un mundo en el que la población crecía y los recursos no eran suficientes, ya no había marcha atrás. El mundo desde entonces cambió radicalmente y nos empujó, junto con otros descubrimientos como los metales, a lo que somos hoy. En la actualidad hay muy pocos pueblos que vivan sin cultivar la tierra o críen ganado. Ahora había que ponerse a trabajar muy duro para no pasar hambre, los días del Edén se acabaron. 

Para hablar de la introducción de la agricultura en la vida de los seres humanos, nada mejor que uno de los primeros pasajes de la Biblia. Adán y Eva fueron expulsados del paraíso terrenal y a partir de ese momento todo fue distinto:

“Por tí será maldita la tierra; con trabajo comerás de ella todo el tiempo de tu vida” … “ con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra”.

Fuera de connotaciones religiosas, este pasaje es curioso porque plasma, de alguna forma, algo que sucedió en el mundo cuando dejamos de ser recolectores y cazadores y pasamos a depender directamente de las cosechas.

Uno de los mitos de la prehistoria que todos o hemos tenido en mente es que, cuando los eres humanos se hicieron agricultores y sedentarios se hicieron también más cultos, que todo prosperó y que así se sentaron las bases para la verdadera civilización.  Aún poseemos una idea poco clara del progreso y los avances en una cosa en muchas ocasiones no supone una mejora real, sino enmascarada.  La revolución industrial trajo muchos avances para la humanidad, pero en realidad solo para algunos. Las diferencias entre unas poblaciones y otras se han hecho más fuertes, y el medio ambiente también está pagando por nuestra idea de progreso. Bueno, dejando al lado esta idea, lo cierto es que no hubo más remedio que hacerse agricultor en muchas regiones en aquellos tiempos, porque las relaciones y el mundo cambiaban. Lo que comenzó como un experimento afortunado, acabó trayendo muchas desgracias a la humanidad como enfermedades, hambre, de igual forma  se vivía peor, a penas había tiempo libre y las distinciones entre clases se hicieron cada vez más patentes. Tuvimos que trabajar duramente para poder conseguir alimento. Comparada con la de nuestros antepasados del paleolítico, la vida se hizo más dura para la mayoría y más llevadera, incluso en exceso, para algunos privilegiados, la diferencia de clases se hizo más patente.

Seguramente, con todos estos cambios, las ideas y forma de ver las cosas también se modificaron como por ejemplo  el sistema social y incluso las creencias. Junto con la metalurgia, la agricultura cambió el mundo, y aún vivimos sus consecuencias. La espiral no pudo deternerse y hoy en día es imposible pensar en una economía de cazadores-recolectores para sostener a la población. Algunos pueblos aún subsisten, pero la presión del “mundo civilizado” es muy alta y ya quedan pocos que caen en la desesperación, el alcoholismo, la delicuencia y el suicidio, como los inuit, los bosquimanos o las tribus del Amazonas. Lo que en un principio fue  prosperidad y una aventura nueva, llevó a que en unas pocas generaciones se dependiera de la tierra. Se vivía para ella y el sentimeinto de territorialidad se hizo mucho más fuerte y agresivo.

Las amapolas continúan salpicando las tierras cultivadas.

Hace 12.000 años apenas había diferencias entre las respectivas culturas y economías de África y Eurasia. Ambos continentes continuaban siendo básicamente idénticos a como eran miles de años antes. La población seguía utilizando de forma generalizada las tecnologías del Paleolítico y vivían gracias a la caza y a la recolección de plantas silvestres. A partir de esta fecha, las condiciones climáticas cambiaron casi radicalmente y las plantas y animales tuvieron que redistribuirse, pues de vivir con más frío y sequedad en el ambiente, se pasó a vivir con más calor y humedad, como hoy en día, en lo que se llama Holoceno. Algunos grupos humanos que vivían en zonas más cálidas se hicieron más sedentarios, tenían comida de sobra, y otros siguieron las manadas de renos al norte.

El nacimiento de la agricultura coincide con el final de la última glaciación, cuando la tierra comenzaba a templarse, el mundo estaba lleno de recursos y la población humana aumentó.

Según las zonas más o menos alejadas de los glaciares la vida prosperó. Todo esto se delimita aproximadamente entre los años 10.000 y 4.000 a.C.  Fue tan importante este cambio, que los especialistas le pusieron nombre, Neolítico. El periodo comprendido entre el final de la época glacial y el comienzo de la agricultura, en lo que conocemos como Neolítico, se denomina Mesolítico. A partir de estas fechas surgieron culturas que se basaban en la producción de los alimentos en el suroeste de Asia, y de ahí estas nuevas formas de economía se expandieron por el resto del planeta.  


Cómo comenzó todo: El creciente fértil

Mapa en el que se puede apreciar en amarillo la franja del creciente fértil 

Se le llama "Creciente fértil" a una zona de oriente medio que forma un arco desde el Golfo Pérsico hasta la frontera de Egipto. Se divide en tres zonas principales:

  • Mediterránea: costas del sur y oeste de Turquía y próximo Oriente.

  • Desierto y estepa desértica: Siria, Jordania, Irak.

  • Montañas: rodea las otras zonas, montes del Líbano, montes del este de Turquía, montes Zagros hasta Irán y norte de Irak

   Pruebas arqueológicas parecen indicar que la agricultura nació en las colinas que flanqueban la árida estepa Siria y las llanuras de Mesopotamia. Aún hoy, estas laderas siguen albergando, exactamente igual que hace miles de años, a los antepasados silvestres de los cereales y a los animales que se convirtieron en a base de la economía de la región: la cebada silvestre, dos variedades de trigo silvestre, legumbres, vacas, ovejas, cabras y cerdos salvajes.

  El clima en Oriente Medio se volvió extremadamente seco. Cada vez era más difícil encontrar manantiales de agua y no se podía ir de un lugar a otro como se solía hacer, sino que surgió la necesidad de estar cerca de los ríos.  


 

Poco a poco el clima en la región supuso un descenso de las lluvias… se reunían en torno a los ríos… los recursos naturales escaseaban. Puede que descubrieran cómo alimentarse del grano y comenzaran a almacenarlo para abastecerse durante el invierno:  

Entonces, una primavera observaron que algunos granos que habían caído al suelo habían germinado. A modo de experimento derramaron más semillas en una tierra que habían limpiado al recoger el grano el año anterior. Tras varios intentos lograron cultivar sus propias plantas. Ahora, en cuanto llega la primavera, siembran el grano. Cuando éste está maduro lo cortan con unos cuchillos curvos de hojas de sílex, luego separan el grano de la cáscara y lo esparcen por el suelo para que se seque al sol antes de guardarlo en cestas”

Fiona McDonald "El periódico de la prehistoria"

 

    Sin duda fue un método revolucionario, un gran invento. Se adaptaron plantas y animales, aunque la caza y la recolección seguían siendo importantes. Así la cría de animales y el cultivo de plantas fue cogiendo fuerza. En algunos lugares, el crecimiento demográfico y los excedentes económicos de la ganadería y la agricultura hicieron que se desarrollaran los primeros núcleos urbanos con una arquitectura monumental, se especializaron los oficios, se estratificó la sociedad y las redes comerciales se hicieron cada vez mayores y más importantes. Comenzaba lo que se conoce como “civilización”. Las primeras ciudades como el Tell Abu Hureyra, Çatal Hüyuk y las míticas ciudades de Mesopotamia fueron las primeras en surgir a raíz de todos estos cambios.

Foto: www.fotoagencia.com/luisvilarinho

 

Zonas nucleares de la invención "Independiente" de la agricultura 

Próximo Oriente “Creciente fértil”

Trigo, cebada – 8000 a.C.

Bóvidos, cerdo – 6000 a.C.

Oasis del Sáhara Bóvidos, ovicápridos – 6000-3000 a.C.
Sahel africano Mijo, Sorgo, ñame – 1000 a.C.
Norte China Mijo, arroz, perro, cerdo – 7000 a.C.
Noroeste de Sudamérica Patata, mandioca, cacahuete, alpaca, llama – 5000 a.C.
Mesoamérica Maiz, calabaza, judías – 6000 a.C.
Sureste asiático Arroz, gallina, toro – 4000 a.C.