caza

La   caza

 

Parque Natural de Cabañeros en otoño (Castilla-La Mancha)

    Durante la última glaciación Europa y gran parte de Asia eran una basta extensión de tundra esteparia que ocupaba desde el Atlántico hasta el estrecho de Bering. Los límites de esta estepa variaban ya que el hielo no estaba siempre inmóvil sino que de un año a otro avanzaba y retrocedía.  La estepa tenía un clima frío y seco, con fuertes vientos y la temperatura máxima en verano era de 15º C. Pero este panorama tan desolador estaba salpicado de diferentes entornos, la composición del suelo, el agua, las montañas y valles hacían que a pesar de todo existieran "islas" con numerosa vegetación y especies animales. 

La estepa estaba recubierta de hierbas resistentes a esas condiciones climáticas. Los pocos árboles que existían se encontraban protegidos en los valles, donde podían formar bosques, sobre todo de pinos, piceas, enebros y abedules.

Al hablar de caza ( y pesca) no hay que olvidar que otra de las actividades importantes, y cómodas si se presentaba la ocasión, era el carroñeo. Siempre podía suceder que un gran león u otro animal dejara abandonados los restos de una presa, o que por observación de algún animal herido o moribundo se le siguiera hasta su muerte y entonces aprovechar su carne. Esto era algo muy común y sigue siéndolo en la vida salvaje, se trata de una especie de regalo que hay que aprovechar si la carne no está echada a perder. 

Según la arqueóloga Olga Soffer, matar a un mamut era tan raro y peligroso que probablemente, cuando esto sucedía, no se hablara de nada más durante 10 años. Esta investigadora piensa, a partir de sus estudios sobre el terreno, que más que caza los humanos esperaban encontrar a un mamut moribundo muy debilitado, o ya muerto, en lugares acostumbrados, como lamederos de sal. De hecho han sido encontrados muchos de estos restos. Se construían muchos refugios con huesos de mamut, pero es impensable que se cazaran sino más bien que se recogieran los que se encontraban. La caza era importante, pero también el carroñeo.

Homínido actual aprendiendo técnicas de carroñeo :) Tanto la caza como la pesca fueron adaptándose a los animales que existían alrededor allá donde nos mo´iéramos como especie. Las técnicas de caza fueron haciéndose cada vez más complejas y su eficacia cada vez mayor. Seguramente hacían trampas para los grandes mamíferos o se les acosaba con ruido y fuego hasta hacerles caer por un precipicio o pantano. Tras esto se les descuartizaba in situ con herramientas como bifaces y hendedores, y las partes más nutritivas eran transportadas al campamento

El cazador utilizaba varias tácticas para conseguir su presa,  algunas de ellas comunes a las utilizadas por otros animales cazadores como lobos y leones, por ejemplo, buscar un rastro,  la aproximación, el acecho, el camuflaje, la sorpresa y el ataque en sí mismo.

   Cuando se encontraba el rastro de un animal (huellas, excrementos, pelo enganchado en arbustos o paso por vía migratoria) se iba tras él. Según la presa y sus circustancias se planeaba la cacería y se organizaba una partida de caza. Si era una presa pequeña o eventual se intentaba cazarla en el momento sin más preparativos que la experiencia y habilidad adquiridas.

Al aproximarnos a la presa hay que seguirla cuidadosamente. Esto exige una gran conocimiento de sus costumbres y saber moverse con sigilo y cuidando la dirección del viento. La organización del grupo era vital para coordinar los movimientos y el momento del ataque. El camuflaje, el acecho y la sorpresa son los componentes perfectos para una emboscada, sobre todo si esta se realiza en pasajes estrechos naturales como provocados previamente. Las emboscadas exigían gran rapidez de movimientos y puntería al lanzar flechas o lanzas. Los cinco sentidos estaban puestos en la caza, pues cometer un error no solo podría hacer perder la pieza sino que una estampida, provocada por el miedo de los animales, pondría en grave peligro la vida del propio cazador.

Foto de su  galería personal en: www.fotonatura.org

Pero no era imprescindible tener que arriesgarse tanto. Recientemente se han descubierto restos de lo que podrían ser redes. Esta es una forma cómoda de cazar que no exige tantos esfuerzos ni riesgos. Se utiliza una red camuflada en la maleza como trampa y solo se esperaba a que cayera algo, y casi siempre tendría lo haría. Conejos, liebres, perdices y otros pequeños animales... era ir a lo seguro. 

También podrían utilizarse con animales más grandes que, enredados en ellas, eran presa fácil cuando llegaban a matarla a golpes. Se supone que al no requerir mucho esfuerzo físico realizaran esta actividad de forma habitual mujeres y niños. Aún así, avistar a una manada o animal y hacer ruido para espantarla la realizaría cualquier miembro apto de la tribu. Todos participaban de una u otra manera. Hasta hace poco, los aborígenes australianos tejían redes y unían sus fuerzas para matar a la presa capturada en ellas. 

La tribu de los mbuti utilizaban más las redes por considerarlas más eficaces que el arco y las flechas, tanto que tenían excedentes que vendían a sus vecinos o secaban y ahumaban la carne para tiempos de escasez. 

Sería normal la celebración de grandes festines el día de una gran cacería, como lo han hecho los pueblos naturales hasta hace poco. De todas formas, siempre se ha pensado en que la carne constituía el 90 por ciento de la dieta, pero en realidad lo eran las plantas, raíces y frutos. El consumo excesivo de carne conlleva problemas de riñón,  debilita los huesos e incluso puede acarrear la muerte. 

Taller de la caza en Altamira.

Aquí me teneís lanzando una azagaya con el propulsor. La práctica es crucial para conseguir hacerse a ello. Lástima que el tiro sea nulo :)

Las herramientas más comunes para dar caza a los animales eran las puntas musterienses, las lanzas, las azagayas de hueso y madera, arco y flechas, los propulsores (utilizado como en la foto de arriba). Estas dos últimas armas hicieron de la caza una actividad menos arriesgada y más eficaz, pues se realizaba a distancia. Atravesar las fuertes y gruesas pieles y alcanzar los órganos vitales era difícil si las lanzas o flechas no se arrojaban de forma adecuada.  Más que la muerte rápida se producía un debilitamiento del animal al perder progresivamente sangre. Seguir a una presa herida hasta su muerte es más fácil. 

Los propulsores aparecen en el auriñaciense y consisten en una prolongación del brazo, así éste hacía menos esfuerzo físico, la azagaya salía disparada con más potencia y llegaba a mayor distancia. El uso del propulsor exigía habilidad y mucha práctica. 

Pero, el invento decisivo fue el arco y la flecha. Cambió las técnicas y tácticas de caza, permitiendo una acción más rápida aún. Como puede deducirse, estas armas de caza también se convirtieron en armas de guerra. 

También la pesca en mar, ríos y lagos era una fuente de alimentos muy importante, aunque no tan llamativa como la caza. Se piensa que se utilizarían también aquí redes y sin duda lo que se utilizaban eran arpones. Pero hasta que éstos se inventaran había que pescar de pie o al acecho a lo largo de las riberas y costas y con muchísima habilidad. Hay pocos restos de peces encontrados en los yacimientos, pues las espinas son más  frágiles que los huesos, pero existen. Los salmones eran apreciados y abundaban en los ríos.  Es en el Paleolítico superior cuando aparecen los arpones y anzuelos. Tallaban la punta con uno o varios ganchos que tenían un doble efecto: por un lado quedaban unidos a la presa y por otro la herida que producían era más importante. Eran muy variados. Los anzuelos supusieron un gran avance. Estaban hechos de sílex, hueso, marfil o asta.  Pero es a partir del neolítico cuando las técnicas se hacen muy complejas. También los peces estás representados en el arte, como en la Cueva del Castillo (Cantabria) o en la de La Pileta (Málaga).

Azagayas

     Hace 10.000 años, cuando terminó el período glaciar, la tierra arrasada por las grandes masas de hielo comenzó a colonizarse con los líquenes, musgos y helechos, y a partir de ahí las demás plantas y árboles. Los grandes ríos como el Danubio proporcionaban grandes salmones y otros peces. Los animales de la estepa, como mamuts, bisontes, renos, alces..., se fueron adaptando a los cambios de estación y también a los interglaciares emigrando hacia el norte, y otros animales se fueron extinguiendo, como los leones, hienas, osos cavernarios, rinocerontes lanudos y los mamuts que habían emigrado. Existe mucha especulación sobre estas extinciones, ¿por qué no se adaptaron si los cambios eran semejantes al de otros períodos semejantes a los que sobrevivieron? Es lógico pensar en su extinción como un proceso natural, pero también se quiere ver una notable influencia de la actividad humana en estos hechos. Todo apunta a que fueron ambos factores los que pudieron haber provocado este cambio en la fauna de la época.