Los intercambios comerciales
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Los
intercambios comerciales durante la prehistoria se dieron y mucho. Quizás,
al principio eran poco frecuentes, pero existían, y hay pruebas de
ello. Valientes viajeros se aventuraban en otras tierras llevando
consigo objetos desconocidos que despertaban la curiosidad de los grupos
humanos con los que se encontraban. Tribus nómadas moviéndose de un
lado a otro, en busca de caza o mejores lugares para vivir, se
tropezaban e intercambiaban técnicas de trabajar la piedra, las pieles,
las conchas o el ámbar.
Por lo menos, esto es lo que se deduce de lo que se va encontrando en algunos yacimientos que presentan objetos traídos de lugares lejanos. Por ejemplo, el sílex que se extraía de las minas de Krzemionki (Polonia) se detectó a más de 200 kilómetros de distancia. |
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Pero, esto no es nada comparado con los
intercambios cáscaras de huevos de avestruz, marfil, cerámicas
campaniformes o útiles de cobre realizados desde el norte de África
hasta el sur de España (Los Millares), atravesando el estrecho de
Gibraltar. Son muchas las distancias recorridas para transportar multitud de
objetos por tierra y por mar. Muchos de ellos solo se pueden intuir pues
no quedan vestigios de las mismos. Si viajaba el sílex, el ámbar y el
cobre… ¿por qué no viajaban las pieles exóticas, alimentos,
personas, semillas, sal, animales e ideas?. Posiblemente también lo hacían
pero por ser productos perecederos no han llegado hasta nosotros. Si empezamos
por el principio, hay que decir que no tenemos idea de los intercambios
entre especies distintas a la nuestra. ¿Podrían los neanderthales
intercambiarse comida, información y personas entre unas tribus y
otras?, puede que sí o puede que no, lo que sí parece haber existido
es el intercambio entre ellos y humanos de nuestra propia especie. Una
"prueba" de ello sería la tecnología lítica clásica de los
neanderthales, Musteriense o de Modo3, que tuvo unas aportaciones nuevas
(por decirlo de algún modo aunque no es la mejor forma de decirlo), que
hacen sospechar el contacto con nuestra especie. Este modo nuevo de
trabajar se denomina Chatelperroniense. |
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Foto: www.xarxamuseus.com |
En primer lugar debemos de partir de la idea de que, aunque la población
era reducida y estaba semiaislada, sabía que existían otros lugares
lejanos habitados por tribus exóticas. Las historias de viajes y
aventuras tenían que ser comunes y los productos traídos de lejos
despertarían la imaginación de aquellas gentes. Piedras brillantes o
de mayor dureza, el arco y las flechas, cuencos de cerámica… todo
ello fue incorporándose paulatinamente en las vidas de nuestros
antepasados. Según pasaban los años y aumentaba la población, las técnicas
de labranza, la ganadería y los metales fueron llegando cada vez más
lejos, los contactos eran más amplios y frecuentes. Los conflictos
entre pueblos cada vez fueron más habituales para conseguir mayores
productos, como los metales, o más tierras que cultivar porque el
hambre acechaba al existir más bocas que alimentar. |
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El estudio del
intercambio y el comercio durante la prehistoria se basa en el análisis
de la composición del material del que se componen los objetos
encontrados. Con este análisis se puede determinar su lugar de origen y
su distribución geográfica, sobre todo de los considerados "de
lujo" como el ámbar, la obsidiana, las hachas pulimentadas y el
oro. Existiría un
mayor control de todos los objetos importados, elaborados con materiales
valiosos, que únicamente los poseería la clase dominante para mantener
su prestigio y dominio. Por último, el mercado sería la forma de
comercio propiamente estatal, donde existe un lugar especial donde se
compran y venden los productos negociando los precios de los mismos. |
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La obsidiana se
transportó a Grecia desde épocas remotas para la realización de
hachas y cuchillos. Con este material se conseguían piezas muy
elegantes y eficaces, que seguro distinguían al que las poseía. También
el sílex viajó, el que se obtenía de las minas de Krzemionki
(Polonia), por ejemplo, se ha detectado a más de 200 kilómetros de
distancia.
El ámbar, aparece documentado desde el Paleolítico superior como objeto intercambiable cuya finalidad era el adorno, sobre todo en forma de collares. Venía del norte de Europa y su comercio abrió vías de comunicación cada vez más amplias que conectaban el Adriático, el Báltico a través de centroeuropa. |
| También se intercambiaban conchas
para adornos, sobre todo de la Spondylus gaederopus, que provenía del
Mediterráneo y se han encontrado tierra adentro, en Bulgaria,
Yugoslavia y Rumanía. El norte de Grecia fue uno de los puntos de
distribución de estas conchas, lotes de pulseras y anillos realizados
con ella se han encontrado en Sitagroi. En la actualidad está concha
mediterránea está prácticamente extinguida. También los alimentos se intercambiaban entre grupos locales cercanos para atenuar los efectos del mal tiempo o la mala caza y recolección (y posteriormente cosechas). |
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Por
otro lado, si hablamos de la que se piensa que fue uno de los primeros
sistemas de creencias" en Europa, hay que decir que las famosas
figurillas denominadas venus, se intercambiaron a lo largo del tiempo y
de muchos kilómetros. Por lo menos eso piensa la investigadora Sarah
Nelson (Universidad de Denver), que se percató de que la superficie tan
pulida de dichas estatuillas podía deberse a que circulaban de mano en
mano, quizás como objetos de intercambio.
Tomando como base esta idea se podría interpretar que las figurillas representan a mujeres, y que se daban como "prendas de matrimonio" sin que importara su identidad, por ello su ausencia de rostro. Así, las estatuillas serían un símbolo reconocido en toda Europa, en sociedades pequeñas en las que el contacto y la comunicación entre comunidades eran esenciales para sobrevivir. |
El desarrollo de los pueblos y su comercio dependió mucho del clima y de los accidentes geográficos que debían sortear. Oriente medio y el entorno del mediterráneo oriental fue más rápido y avanzado que en otros lugares, el mar era un vehículo de comunicación más rápido, aunque también peligroso. La navegación se fue perfeccionando y la misma se realizaba a lo largo de las costas y no mar a través, así las comunicaciones fueron cada vez mayores entre estos pueblos. Estas
sociedades desarrollaron antes que nadie la agricultura, ganadería, el
comercio de metales, la escritura y otros saberes, y todo ello derivó a
la creación de incipientes culturas cada vez más complejas, lo que
llamamos las antiguas civilizaciones, que a lo largo de toda su
existencia fueron las que han influido en la historia posterior de gran
parte de la humanidad. Las vías marítimas estaban muy desarrolladas. A través de los naufragios de los barcos existentes en aquella época se han podido descubrir cómo viajaban algunos de estos productos, que se transportaban en grandes cantidades. La isla de Chipre era clave para todas estas actividades .Es más difícil averiguar el intercambio de productos en la Europa continental aunque se puede estimar mediante los "lingotes" circulares en los que se piensa se transportaba el cobre. Por el número que se ha encontrado se han podido ver las amplias redes por las que viajaba. Cuando se descubrió el cobre y sus aplicaciones todo cambió. Este metal abundaba en los Alpes austriacos, Chipre, Transilvania, los Balcanes y en las Islas Baleares y Península Ibérica. El estaño vino después para producir aleaciones que dieran al cobre mayor dureza, llegando a la Edad del Bronce. El estaño provenía de Cornualles (Bretaña), España, Turquía y Afganistán. Entre otras cosas, estos metales fueron utilizados en mayor medida para fabricar armas. La
cerámica fue otro producto que se transportaba y a su vez servía para
transportar vinos, cereales, aceites, etc. La cerámica ha permitido
seguir la pista a muchos pueblos en su deambular por amplios territorios
comerciando o guerreando. Por ejemplo, los vasos campaniformes delatan
los movimientos e influencia de una cultura desde España al centro de
Europa e islas británicas. |
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El
trasporte de semillas y animales es más difícil de constatar, pero se
tiene más o menos como aceptado que además del comercio de materiales
se llevaron ideas nuevas sobre cultivos y domesticación de animales. En
un mundo que cambiaba cada vez más había que adaptar nuevas plantas a
territorios distintos, y aprender a obtener lanas y leche de animales y
así tener comida asegurada.
Las ideas religiosas también viajaron de un lado a otro con cada
pueblo, a veces de forma pacífica y otras veces como resultado de
invasiones. El ejemplo más característico es el de la cultura megalítica,
que abarcó varios puntos de Europa, pero que su conexión está clara
por toda la costa atlántica de la Península Ibérica, Bretaña y gran
parte de Irlanda y Gran Bretaña. |