donde
De dónde venimos

 

Detalle de la Capilla Sixtina pintada por Miguel Ángel

Los primeros humanos eran básicamente como nosotros. Tenían algunos rasgos arcaicos, pero eran claramente homo sapiens sapiens. Nuestra especie es muy homogénea desde sus comienzos. Parece ser que procedemos de una población muy reducida, de hace entre 300.000 y 100.000 que pertenecía a otra más amplia y variada. Esta población tenía caras parecidas a las nuestras, cráneos menos robustos y volúmenes cerebrales superiores a 1.350 cc. 

Cuando nuestra especie salió de África convivió con otros homínidos, como el homo erectus en Asia y el neanderthal en Europa, pero poco a poco fue quedándose sola.

 Hace entre 90.000 y 120.000 años ya nos encontrábamos en Oriente Próximo (los yacimientos de Skul y Qafzeh así lo atestiguan)  y también en el sur de África.  Sin embargo no existen muchos fósiles de hace un millón de años en este continente de algún antecesor, pero si en Europa, donde el homo antecessor evolucionó al homo heidelbergensis y de ahí al neanderthal (según los científicos del Proyecto Atapuerca). Los antecedentes directos fósiles más antiguos encontrados en África tienen entre 600.000 y 250.000 años. 

    La búsqueda de fósiles depende mucho del azar y la suerte. En teoría deberíamos encontrar al homo antecessor en África, pero por el momento no ha sido así y habrá que seguir esperando para que se confirme la hipótesis de su orígen. A pesar de todo tenemos otra herramienta muy eficaz que nos puede ayudar mucho a encontrar nuestros orígenes aunque no tengamos fósiles que es la genética. Todos hemos oído hablar del ADN, la molécula que contiene de forma codificada toda la información sobre un ser vivo. Se organiza en unidades denominados cromosomas alojados en el interior del núcleo celular. Pero existe otro ADN, el mitocondrial, que se aloja no en el núcleo sino en las mitocondrias de la célula. Este ADN no sufre modificaciones, únicamente las propias de las mutaciones, por lo que se mantiene prácticamente intacto. De esta forma, podemos remontarnos en el tiempo por vía materna hasta la antecesora más remota, porque se transmite de madre a hija. Si una mujer tiene como hijos solo a varones, la transmisión del ADN mitocondrial se parará de golpe.

   Basándose en todo esto se realizó un estudio con 147 mujeres procedentes de cinco grandes grupos humanos diferentes: caucásico, africano, australiano, asiático y aborígenes de Nueva Guinea. La conclusión a la que se llegó con este estudio fue que existían dos grandes grupos según el parecido de este ADN:

  •   ADN de origen exclusivamente africano
  •   ADN del resto de las procedencias junto con el africano

El grupo africano era el más antiguo porque poseía mayor diversidad. Esto es así porque cuanto más antiguo es más tiempo ha tenido para acumular mutaciones. El tiempo transcurrido desde que se produjo la separación entre estos dos grupos se estimó en unos 200.000 años, fecha hasta la que se remontan las líneas llegando hasta una mujer que vivió en África. Por eso se conoce a este estudio como la hipótesis de la Eva Negra.

Pero se buscaron más pruebas, porque gran parte de los individuos que han existido (todos los varones) no están representados, por lo que se utilizó otra prueba que incluyera la vía paterna de la humanidad moderna utilizando el cromosoma masculino Y. Este estudio reveló que tuvimos un antepasado varón que que vivió en África entre hace 200.000 y 100.000 años, y señala a los bosquimanos como la población con mayores haplotipos primitivos. La salida de África, según el famoso genetista Luigi Cavalli-Sforza,  no se produjo de una vez sino que tuvo lugar en dos oleadas en diferentes momentos: la primera hace alrededor de 50.000 años, y que marchó hacia Asia y Australia, y la segunda a Europa, hace de 40.000 a 35.000 años.
 

 
(Fechas aproximadas)
Estos datos coinciden con los restos encontrados. Una de las diferencias más importantes entre los métodos del ADN mitocondrial y del cromosoma Y  es que el primero de ellos tiene sus variantes extendidas por todo el mundo mientras que el segundo está más limitado geográficamente en grupos locales. Es decir, que quienes han hecho circular los genes por todo el planeta han sido las mujeres, los hombres han permanecido en sus grupos.

   Se han hecho muchos más estudios genéticos y todos han corroborado que la humanidad actual proviene de una población africana ancestral de hace unos 100.000 años que estaba constituída por más de 600 individuos y menos de 10.000.

Lo ideal sería verificar estos estudios genéticos con otros homínidos. Los más cercanos y con mayor número de restos fósiles son los neanderthales. Pero el ADN no fosiliza y, aunque lo encontremos, en la mayoría de las veces estará contaminado. Aún así, se pudo extraer una muestra de ADN "sin contaminar" del interior de un hueso fosilizado de neanderthal y analizarlo. El resultado de este análisis demostró que su ADN es muy parecido al nuestro, pero distinto, somos dos especies diferentes.  Nuestro linaje y el de los neanderthales se separó hace entre 550.000 y 690.000 años (más lejos en el tiempo de lo que se pensaba) y nuestra diversidad actual surge entre hace 120.000 y 150.000 años. 

Con todo esto hay que decir que nuestro origen está en África. Los humanos que emigraron tienen poca diversidad genética debido a un fenómeno evolutivo por el cual una población parte de un número reducido de individuos  (en nuestro caso de 600 a 10.000) que solo aportan una pequeña parte de de la diversidad de la población original.

La superexplosión del Toba casi supuso al extinción de nuestra especie.

Casi desaparecimos del mapa y, seguramente, algún otro ser encontraría ahora nuestros huesos por ahí y se preguntaría cómo seríamos. Todo ocurrió a consecuencia de la erupción de un supervolcán, el Toba (Sumatra), que está calificada con las siglas VEI8, el punto máximo de la escala de erupciones volcánicas.

El Toba fue un supervolcán que se encontraba en Sumatra y hace 74.000 años su caldera explotó de la forma más violenta que ha existido. Esta caldera tenía aproximadamente la superficie que tiene ahora el lago que dejó en su lugar, unos 100 km de largo y 60 km ancho. ¿Qué consecuencias tuvo aquella superexplosión?. Pues todas las peores. El Toba emitió gran cantidad de partículas a la atmósfera, pero al mismo tiempo destruyó todo lo que había a su alrededor. Aunque sucedió hace mucho tiempo, esta explosión ha sido muy estudiada para conocer este fenómeno tan inusual y, sobre todo, para ver qué podría pasar en un futuro "próximo" con otra caldera de las mismas características existente en la actualidad (a punto de caramelo).

Para saber cómo fue la bestial erupción del Toba se recogieron muestras de los sedimentos acumulados en los fondos marinos, los llamados núcleos oceánicos, y así ver todos los acontecimientos climáticos sucedidos por aquellas fechas. Su análisis reveló que la caldera del Toba expulsó 3.500 kilómetros cúbicos de materiales, es decir, 10.000 veces más que el Monte Sta Elena en 1980. Varios centímetros de ceniza se acumularon por todo el planeta. Uno de estos núcleos oceánicos, a 2.500 km del Toba, reflejaba la acumulación de 35 cm de ceniza en el lecho marino. También se ha sabido que fue una erupción muy rica en azufre, así que se liberarían grandes cantidades de aerosoles de ácido sulfúrico y muchos otros gases a la atmósfera. Esto supuso un cambio climático en la Tierra durante muchos años. La radiación solar no podía llegar a la superficie porque la estratosfera estaba totalmente colapsada. La luz no penetraba para alimentar a las plantas y los animales (entre ellos nosotros) no podían alimentarse de ellas ni de otros animales porque escaseaban. Los veranos se hicieron más frescos, la nieve no se derretía y se acumulaba para el invierno siguiente, y así sucesivamente.

El geólogo Michael Rampino estimó, con los datos acumulados por explosiones conocidas y registradas en la actualidad, que tras la superexplosión del Toba la temperatura global del planeta descendió 5ºC, que es mucho. Eso supuso para Europa que sus veranos sufrieran un descenso de 15 ºC. La erupción de 1991 del Monte Pinatubo, supuso que descendiera la temperatura media del planeta medio grado centígrado. Pero, la verdad es que no se supo nada de la relación que tenía el Toba con el desarrollo de nuestra especie hasta hace poco. Los científicos muchas veces viven en su mundo sin fijarse en la globalidad de los conocimientos, ¡menos mal que alguno se salva! Lo cierto es que los genetistas andaban como locos intentando averiguar qué le pasó a nuestra especie para que ésta casi desapareciera hace entre 80.000 y 70.000 años.

Para remontarnos en nuestra historia evolutiva no hay nada como el ADN mitocondrial, es decir, aquel que vive alojado en las mitocondrias de las células y no en el núcleo. Este ADN mt se transmite únicamente por vía materna y, por su peculiaridades, es el único que nos habla de las mutaciones y cambios habidos en nuestra especie, es decir: si ha habido un aumento de la población y cuándo, si ha habido un descenso, si una población se ha mezclado con otra, etc. (hay un libro fantástico y fácil de leer sobre este tema, "Las siete hijas de Eva" de Bryan Sykes, os lo recomiendo).

El caso es que dos genetistas, Lynn Jorde y Henry Harpendin, estaban alucinados al ver nuestro ADN mt, pues era demasiado homogéneo para la edad de nuestra especie, que ya lleva ciento y pico mil años rodando por ahí. Según pasa el tiempo, la diversidad genética aumenta, y en nosotros no ha aumentado mucho, somos muy parecidos unos a otros (aunque parezca que no). Jorde y Harpendin averiguaron que en la historia de la humanidad hubo un momento en el que la población descendió de forma alarmante. Sólo sobrevivieron unos pocos miles, pero no sabían por qué. Fue un antropólogo, Stanley Ambrose, quien relacionó la explosión del Toba con la casi extinción de nuestra especie.

Con respecto a la glaciación de Würm, ésta ya había comenzado, así que me imagino que sí que realmente afectó a la entrada de los sapiens sapiens a Europa el hecho del Toba, pero no sé hasta qué punto, los antepasados de los aborígenes australianos ya andaban de camino hacia su actual ubicación (o por lo menos los pocos que debía de haber después de aquello).

Pero, lo más inquietante de todo esto es saber que existe otra caldera en la actualidad que ha rebasado ya su tiempo de formación. Se trata de la caldera que se encuentra bajo el parque Yellowstone (en Estados Unidos) y que ocupa toda la superficie del parque. La caldera tiene un periodo de formación-explosión de 600.000 años, y resulta que ya ha rebasado esta edad, así que imaginaos lo mosqueados que deben estar los geólogos que la estudian. En cuanto la cámara de magma de Yellowstone comience a ser inestable y se acerque a la superficie, habrá pequeños temblores que posiblemente abran grietas que precipiten el magma y todo explote a 1.500 km a la redonda. Pero, como no se ha conocido ninguna explosión de estas en vivo y en directo, los científicos no se atreven a decir que pasará. Aunque para mí, después de ver lo que pasó en Sumatra... yo no me imagino unos simples fuegos artificiales...

Aquí abajo os pongo algunos enlaces sobre el tema. 

http://www.bbc.co.uk/science/horizon/1999/supervolcanoes.shtml

http://www.innerx.net/personal/tsmith/iceciv.html

Hasta el momento esto es lo que sabemos acerca de nuestros orígenes, pero ¿quiénes somos? y ¿hacia 

dónde marchamos?

 

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