quienes somos

Quiénes somos

 

Foto: www.fotoagencia.com/luisvilarinho

   Uno de los astronautas de las misiones Apollo dijo que la línea de la evolución humana había sido doblada, refiriéndose a cómo hemos sobrevivido aun saliendo al espacio exterior. El tiempo transcurrido, desde que surgimos como especie en África hasta las misiones tripuladas a la Luna, ha sido breve si lo comparamos con la historia evolutiva de los hominoideos. 

Lo más asombroso de todo es que, en la actualidad, conviven en nuestro planeta seres humanos que, en la Era Espacial y de la Información, siguen viviendo como nuestros ancestros. Aceptar y valorar toda la idiosincrasia de los seres humanos es un reto que aún no hemos superado. Saber permitir el desarrollo y la vida de todos, los menos y más avanzados tecnológicamente, nos enriquece aún más como especie.  

Apesar de nuestra piel oscura o blanca, cabellos claros u oscuros, lisos y rizados, ojos achinados... todos nosotros, europeos, africanos, americanos, etc somos genéticamente iguales en un 99,8%. Lo que nos diferencia son los rasgos individuales y de grupo, según los ambientes a los que nuestros antepasados tuvieron que adaptarse.

   En la configuración de la vida en el planeta Tierra, nosotros, como los caballos, dinosaurios, pájaros, peces, etc, pertenecemos al Reino animal es decir, somos un animal más. La visión que tenemos del mundo y de nosotros mismos es producto de la interpretación que realizamos desde nuestro particular punto de vista. Pero  solo somos un animal con un antepasado común y lejano que vivió en África y que fue cambiando dependiendo de las condiciones del medio, el clima, los recursos disponibles  y que, por distintas circustancias, se hizo bípedo y aumentó el volumen de su encéfalo al igual que el antepasado de la ballena cambió volviendo al mar y desarrollando aletas.

¿Podemos considerarnos superiores por tener un lenguaje y pensamiento elaborado cuando desconocemos la complejidad de comunicación de los cetáceos?. 

  Si somos superiores en algo es en las características más desarrolladas que tenemos, al igual que los peces son superiores que nosotros para sumergirse a las profundidades sin tantos problemas de presión como nosotros. Nos vamos acercando poco a poco al misterio de nuestra propia existencia y comprendiendo la Naturaleza. Después de ponernos en pie, comenzar a hablar y pensar, nos distribuimos por todo el globo. Ahora hemos empezado a encontrar respuestas más o menos con una base demostrada sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea. 

Según el etólogo Richard Dawkins, en su libro "El gen egoísta", la vida inteligente sobre el planeta alcanza la mayoría de edad cuando resuelve el problema de su propia existencia. Mi humilde opinión es que para alcanzar la mayoría de edad hay que también comprender y respetar la vida de todos los seres del planeta y permitir que exista el equilibrio óptimo deseable que la naturaleza ha creado. Esto es algo que aún no se ha alcanzado. De todas formas, en los últimos años, a la vez que aniquilamos y destruimos tomamos también conciencia de estos excesos y nos esforzamos por ponerles fin.  Si antes no destruimos más es porque no teníamos ni el poder ni los medios para hacerlo, pero si influimos en la extinción de varias especies y en el éxito de otras que con anterioridad su existencia era bastante modesta. 

Estamos en un momento clave en la historia de la humanidad en que luchamos por un equilibrio roto, algo que a pesar de todo nos da esperanza.

Durante toda la historia documentada de la humanidad, y estoy segura que desde muchísimo antes, nos hemos preguntado quiénes éramos y, en cada época y lugar. Se ha intentado superar la ansiedad que provocaba esa pregunta desde muchos enfoques: mitológico, psicológico, médico, sociológico, filosófico, paleontológico, religioso, político... Desde esta web elijo el enfoque científico porque me resulta el más cómodo, aunque muchos de ellos se complementan.

¿Cómo podemos describir al ser humano?. Sin duda, el rasgo que nos caracteriza es nuestro cerebro.

  Otros animales han desarrollado otras partes de su anatomía más que otras especies que les hacen inigualables en su medio. Por ejemplo, los pájaros con sus alas se han extendido también por todo el mundo con una diversidad asombrosa. En nosotros ha sucedido con el cerebro, un gran desafío en sus aspectos biológico y psicológico que poco a poco va desvelando sus secretos. Lo más significativo de éste es el hecho de que poseemos consciencia. Llega un momento en nuestra infancia en el que nos damos cuenta de que somos diferentes a nuestros compañeros del colegio y nos preguntamos quiénes somos y porqué somos así y no de otra manera, en cómo seríamos si hubiésemos nacido en otra época y lugar... Pero, aunque presumamos de ello, no somos los únicos en poseer consciencia.

Tras superar tanta exaltación de superioridad como especie, el ser humano está comenzando a darse cuenta de que muchos animales tienen sentimientos y cierto grado de autoconciencia, de saberse individuos diferentes dentro del grupo, de reconocerse como tales. De alguna manera eso es bueno para la supervivencia del grupo,  dar cuidados, coordinar tareas y defenderse.

Foto: www.planetunderwater.com

Se conoce que los delfines se comunican llamándose por su nombre, es decir son consientes de ser individuos diferentes, y por otro lado los niños pequeños y los primates piensan de forma muy similar. Existen diferentes grados de consciencia, dependiendo del desarrollo cerebral. Tenemos que aprender aún mucho de los animales.

 Las neurociencias están investigando desde muchos campos todos estos aspectos de la mente que sin duda serán uno de los temas centrales de la ciencia del futuro.   Al considerar el cerebro lo más importante que tenemos hablaré más acerca del mismo.

 

  Todos sabemos que los niños necesitan muchísimos cuidados para sobrevivir, que no se levantan sobre sus piernas inmediatamente después de nacer como muchos otros mamíferos. No sobreviviríamos mucho tiempo sin la ayuda de nuestros semejantes, de otros seres humanos. El peso de nuestro cerebro es de entre 1.380 gr. en el hombre y 1.250 gr. en la mujer, y posee cien mil  millones de neuronas (cifra siempre comparada con la cantidad de estrellas existentes en la Vía Láctea). Pero lo más importante no es el número de neuronas ni su anatomía (muy similar esta última en todo el reino animal), sino las interconexiones que hay entre ellas. Se calculan éstas en cien trillones, es decir, que todo está conectado de tal manera que el pensamiento, el procesamiento de la información y las emociones confluyen en un todo homogéneo coordinado.

   La memoria, el aprendizaje, las emociones... son claves para cualquier mamífero, pero para nosotros son esenciales, sobretodo para nuestro desarrollo psíquico esencial para nuestro equilibrio mental. Procesamos  la información del mundo exterior y de nuestro propio cuerpo y emitimos respuestas ante esas sensaciones. Tres tipos de respuestas caracterizan el funcionamiento psíquico del ser humano: la cognitiva, la fisiológica y la motora. Es decir, respondemos con pensamientos, reacciones fisiológicas y movimientos. Así, ante un estímulo dado interpretamos la situación y actuamos en consecuencia. Algunos filósofos, desde la antigüedad, se han preguntado si lo que veíamos o sentíamos era real o provocado por nuestra mente, pero si fuera totalmente así no estaríamos vivos. La biología que arrastramos desde hace 4 millones de años así lo que seamos así. Pero para explicar todo esto sería necesaria otra web.

   En nuestro cerebro pueden verse claramente las huellas de la evolución. Su anatomía nos cuenta cómo nos hemos desarrollado. Nuestras neuronas son iguales a las de los demás animales y también la estructura básica del encéfalo. Desde que se desarrolló el primer sistema nervioso  éste se ha ido haciendo más complejo, pero basándose en una arquitectura principal. Todos los animales vertebrados poseen pues esa misma estructura:

  • cerebro anterior: bulbo olfatorio y gangio basal
  • cerebro medio: tectum, parte del sistema visual
  • cerebro posterior: cerebelo, bulbo raquídeo y médula espinal


   En los mamíferos se desarrolló es córtex a partir del bulbo olfatorio y en los pájaros se desarrolló más el ganglio basal. La tendencia evolutiva en este órgano ha sido aumentar el volumen del mismo, pero nuestro cerebro se diferencia cualitativamente del resto que existe en la naturaleza. Nuestra imaginación, innovación, curiosidad, capacidad para crear ideas y símbolos, así como darles forma, nos hace únicos en el reino animal.

   Para medir las diferencias en el desarrollo cerebral se utiliza el índice de encefalización. Se toma como referencia la proporción existente entre la proporción entre el peso del cerebro y el del cuerpo. Por ejemplo, la musaraña tiene índice 1, el chimpancé 11,3, el delfín 20 y el nuestro es de 28,7. ¿Qué quiere decir esto?, pues que una musaraña con tamaño de persona tendría un cerebro 28,7 veces menor y pesaría 46 gramos.

 

¿"Homo sapiens sapiens" o "Cro-Magnon"?

 

"Homo sapiens sapiens" es lo mismo que "Cro-Magnon", es decir, somos nosotros, aunque hay que decir que existe un pequeño matíz. Con el nombre de “homo sapiens sapiens” se hace referencia al nombre específico de nuestra especie, y con el de “Cro-Magnon” se denominan nuestros restos más antiguos encontrados en Europa. Cuidado, porque los neandertales no son de nuestra especie pero sí son "homo sapiens". Si os dais cuenta, nosotros tenemos añadido otro “sapiens” más a nuestro nombre, porque nos consideramos a nosotros mismos como el "humano que no sólo sabe sino que es consciente de ello", o lo que es lo mismo: sabemos que sabemos. En la actualidad somos la única especie de "homo" que existe en el planeta, aunque con anterioridad coexistieron varias al mismo tiempo.

¿Por qué a nuestros restos más antiguos en Europa se les llamó “Cro-Magnon”?. Bueno, le pusieron ese nombre a estos restos por el lugar donde los encontraron, que pertenece a la Dordoña (Francia), una zona riquísima en yacimientos de muchas épocas distintas. Encontraron 4 adultos y 3 niños, y con ellos industria lítica de tipo Auriñaciense. Tenían una altura media de 1,75 m (que no está nada mal) y las características craneales (que son la base a la hora de distinguir entre las distintas especies de homo) son totalmente diferentes a las de los neandertales, que ya vivían en el continente, e iguales a las nuestras.

Al igual que hoy en día las distintas razas humanas poseen diferencias en el cráneo (fijaos en la cabeza y cara de un asiático, africano o europeo) también en la antigüedad existían diferencias entre las personas de nuestra especie. Así, las características de los Cro-Magnon se encontraron también en los restos de otros individuos de Europa y norte de África, y hoy en día siguen vivas en el Magreb. Los guanches, primeros habitantes de las Islas Canarias, también poseían estas características. Por cierto, que en el Museo Etnológico de Madrid se pueden encontrar algunas momias de los mismos.

 

Madrid visto desde el Cerro de La Mica Hasta ahora sabemos que tendemos a vivir en grupos y formar ciudades, núcleos de comunicación e intercambio de ideas. Hacemos guerras, creamos arte expresado de mil maneras diferentes, múltiples religiones o sistemas de entender el mundo, tenemos una inagotable curiosidad por saber e investigamos cualquier campo, desde el Big Bang hasta nosotros mismos. Sabemos cómo somos, pero con todo este bagaje biológico y cultural...  ¿ hacia dónde nos dirigimos?.

 

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