
En
la noche de verano se abre el firmamento a la mirada del hombre.
Miríadas de
estrellas ocupan el cielo nocturno por todas partes. Miríadas de
soles como el
nuestro alejados distancias inmensas. Son átomos dispersos de
Dios convertido en
Universo. Uno de estos simples átomos es el que de cerca vemos
en todo su
terrible poder y cuyo influjo
benefactor nos da la vida. Sin embargo en el conjunto de todos esos
átomos no
somos capaces de entender más que una estructura de galaxias que
siguen separándose entre si todavía
por el impulso de la gran explosión inicial.
¿Habrá algo más en esta
arquitectura inmensa aparte de esas estrellas y galaxias que somos
capaces de
ver? Si un ser microscópico dentro de nuestro organismo pudiera
mirar nuestros
átomos, sólo vería eso, átomos y
quizás células o agrupaciones de un número
grandísimo de átomos, pero no sería capaz de
entender la compleja organización
y funcionalidad de esas células, y mucho menos la maravillosa
realidad de
nuestro organismo completo, dotado de inteligencia, sentimientos,
conciencia.
¿Nos pasará a nosotros algo parecido con el Universo? Y a
la vez, si somos
nosotros parte de ese Universo, ¿qué representamos en
él? ¿Quizás algo así como una simple
neurona divina capaz de captar una ínfima parte de todo el
cuerpo de Dios hecho Universo ?