DEDODEDIOS
EL
DEDO DE DIOS

El
espacio de Dios es la Nada, en él habita. Cuando
crea un Universo su naturaleza divina se inyecta en la existencia. Pero
Dios,
que es la Nada, no tiene manos ni dedos con que tocar lo real y
modelarlo. La
naturaleza divina Dios se agudiza en un punto de la nada hasta
invertirlo,
hasta hacer brotar lo real en un instante, inyectándose una
inmensa cantidad de
sustancia que explota de manera tremenda, pero llevando en sí misma la semilla creadora de Dios, su
propósito creador, su propio rostro. Dios no hace planos ni
construye paso a
paso un Universo. Pero su explosión creadora lleva desde el
origen el germen
constructor, la asimetría esencial que se desplegará en
formas y combinaciones
de materia y energía. El tiempo no cuenta para Dios, el tiempo
no existe para
Dios. El tiempo existe sólo dentro del Universo que cambia y se
despliega
constantemente, de manera lentísima para el hombre que lo
compara con el ritmo
de su propia vida individual, tan efímera. Para Dios la
creación del Universo
es un instante de la Nada, es simplemente creación.