PALABRA
PARA HACERSE  LA PALABRA UN LÍO

PALABRA

Dios es la palabra, el verbo, dicen los textos sagrados. Dios es el que existe sin cambios, el que es en sí mismo y no depende de nada para existir. Todo lo que existe en nuestro Universo, y el Universo en su conjunto, está sometido a cambios más o menos lentos o rápidos. Antes de que surgiera el Universo, en su lugar no había nada puesto que no existía su lugar, que se fue creando a medida que el Universo iba creciendo, a medida que iba creándose su propio espacio y tiempo. Si sólo existiera un Universo, el nuestro, antes de aparecer no habría nada, no habría espacio ni tiempo, sólo Dios. Y si no hubiese Dios todo sería simplemente la Nada. Pero eso es imposible, porque la Nada por propia definición no existe. ¿Por qué hemos podido poner un nombre, una palabra, a algo que no existe, cuando las palabras siempre designan cosas, seres existentes? Esto querrá decir que la Nada se define como negación de todo lo que existe y a esa carencia llamamos Nada. Pero por definición, esa carencia no puede existir, a menos que haya alguien para lamentarlo. Luego siempre nos tropezamos con el ser, con un ser en este caso que alberga la carencia del Universo. La Nada es el ser anterior al Universo, el ser “no Universo”, sin tiempo ni espacio, sin cambios ni atributos. La Nada es Dios, entonces. Dios es lo inmutable, lo innombrable en esencia, lo que antecede a cualquier creación. Cuando se crea un Universo la Nada desaparece puesto que ya existe algo que se despliega en espacio y sucesos, en fenómenos y cambios que conforman el tiempo.

Nuestras palabras, nuestra lógica de pensamiento, ha nacido dentro del Mundo y por tanto sólo vale para referirse a sus cosas, o como mucho a las cosas del Universo, ya que nuestro Mundo forma parte de él y de su estructura. Lo único que podemos percibir y entender por tanto es esta sustancia que llamamos fenómeno, cambio, el ser que cambia más o menos lentamente. Pero ese ser que nosotros percibimos y al que hemos puesto nombre de mil maneras según sus características, es algo inasible puesto que siempre está cambiando, es puro movimiento que nunca tiene atributos estables. Puramente, no existe, es una ficción, es una teoría aproximada, una imagen que manejamos para andar por el mundo más o menos orientados y con capacidad de acción. Podíamos decir con propiedad que no existe. Lo que cambia no existe, el Universo no existe, es un fluir hacia lo estable, hacia lo que no cambia, hacia la Nada, hacia Dios. Es un desequilibrio transitorio de la Nada que empieza a moverse  hasta volver a su estado inicial perfecto e inmutable. Cuanto más pasa el tiempo más se acerca el Universo a la perfección de la Nada, a la perfección de Dios. Dios fluctúa entre la Nada y el Universo. Dios es inestable, aparece y desaparece visto desde el Universo, desde la lógica del Universo, desde la mente del Universo: nuestra mente.  La mente del Universo es cambiante, evoluciona, no es fiable más que como orientación, y se aproxima a la perfección cuando el Universo está próximo a Dios, a la Nada.

Para hacerse la palabra un lío.


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