homoreligioso

EL HOMO RELIGIOSUS
homo


El hombre fue religioso desde el principio, desde la Prehistoria, cuando comenzó a ser sapiens, inteligente, plenamente consciente. La religión es innata en el hombre. La religiosidad o espiritualidad es una facultad anticipada con la que el hombre no ha sabido hacer nada más que soñar otra vida distinta, soñar la eternidad. Pero es una facultad como la inteligencia que algún día tendrá su propósito específico. La religiosidad hace la función de la inteligencia aplicada a lo que está fuera del mundo, del Universo. El hombre aparece pues conociendo de alguna manera que hay algo fuera del mundo; algo más allá de su propia vida. Es una nueva dimensión que surge sobre la animalidad y despierta una conciencia de espíritu en ciernes que reniega de la muerte y aspira a conocer lo que está más allá del Mundo. Ser religioso es ejercer de manera primitiva e incipiente esa nueva dimensión: es ser verdaderamente hombre en todo su potencial. Pero aún es pronto, aún la religiosidad es algo anticipado que no encuentra su objeto de manera clara. Esa dimensión humana, condenada de momento a la muerte, se ha anticipado en el camino hacia el Hombre.

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