Ermita del Calvario
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Ermita del Calvario


          Tuvo su origen en 1536, cuando un ermitaño pide licencia al Ayuntamiento "para hacer una celda, arriba de San Francisco". Se restauró en 1602 por los hermanos mayores de la Cofradía de la Vera Cruz.

          En 1708 se llevó a la ermita, con motivo de una plaga de langosta, la imagen de la Virgen de la Caridad. En 1773 la Venerable Orden Tercera de Penitencia de Seglares de San Francisco, pide licencia para hacer reparaciones de albañilería.

           Existía un Vía Crucis desde la calle Ancha de San Francisco, pasando por la calle de las Cruces hasta la ermita del Calvario. Las catorce cruces estaban labradas en piedra, en dos piezas y una vara de altura, en cuyo centro tenían tallados los símbolos de la Pasión.

Ermita del Calvario a principios del siglo XX
Aspecto de una de las antiguas cruces del camino de la ermita del Calvario

          La ermita, de una sola nave, puerta de entrada a poniente, de medio punto, bajo un porche con huecos laterales y, sobre ella, campanario en espadaña, altar en la cabecera, con cúpula; en el lateral izquierdo adosado a la ermita tenía habitáculo del ermitaño o santero y sacristía, con sendas puertas al interior de la ermita, todo de mampostería.

          Se veneraba en ella la imagen de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas, antigua, de muy buena factura y autor desconocido.

          Fue incendiada y destruida en 1936, en la actualidad su estado es de ruina.

          En el año 2.003, después de 67 años de abandono, gracias al trabajo desinteresado de un grupo de lojeños, se ha apuntalado la espadaña, se ha tapiado puerta y ventanas, y se ha techado la ermita. Esperemos que sea el principio de la restauración definitiva.