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¿Qué pruebas son útiles para diagnosticar una enfermedad reumática?
La evaluación analítica constituye una ayuda eficaz en los pacientes con
enfermedades reumáticas. No existe un conjunto de "pruebas
reumáticas" que permitan realizar un diagnóstico definitivo de una
enfermedad, sino que este debe basarse en la historia clínica y la
exploración física. La analítica es útil para corroborar o excluir un
diagnóstico, facilitar el seguimiento de una enfermedad, determinar la
afectación de otros órganos o para valorar la eficacia de un tratamiento.
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Tabla 1.
Utilidad de los parámetros de laboratorio en las enfermedades reumáticas.
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Diagnóstico
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VSG
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PCR
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FR
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ANA
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Ac.úrico
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HLA B27
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L.Sinovial
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Artrosis
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-
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-
|
-
|
-
|
-
|
-
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Mecánico
|
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A.Reumatoide
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+
|
+
|
+
|
+/-
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-
|
-
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Inflamatorio
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LES
|
+/-
|
+/-
|
-
|
-
|
+
|
-
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Inflamatorio
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Gota
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+/-
|
+/-
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-
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-
|
+
|
-
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Cristales
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E.Anquilosante
|
+/-
|
+/-
|
-
|
-
|
-
|
+
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Inflamatorio
|
|
PMR/AT
|
+
|
+
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
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|
Artritis séptica
|
+
|
+
|
-
|
-
|
-
|
-
|
Purulento
|
|
Fibromialgia
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
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Tabla 2. Estudio de líquido
sinovial en las enfermedades reumáticas.
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L. Sinovial
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Normal
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Mecánico
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A. R.
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Gota
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Séptica
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Hemorrágico
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Color
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Transparente
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Transparente
|
Opaco
|
Opaco
|
Opaco
|
Hemorrágico
|
|
Viscosidad
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Alta
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Alta
|
Baja
|
Baja
|
Variable
|
Variable
|
|
Cultivo
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
-
|
|
R.celular
|
<200
|
200-2000
|
2000-10.000
|
2000-40.000
|
>50.000
|
200-2000
|
|
%PMN
|
<25
|
<25
|
>50
|
>50
|
>75
|
50-75
|
|
Cristales
|
-
|
-
|
-
|
+
|
-
|
-
|
Reactantes de fase aguda
Un fenómeno común a la mayoría de las enfermedades reumáticas es la
inflamación. Todo proceso inflamatorio determina un incremento de la
concentración en el plasma de diversas proteínas, sintetizadas en el hígado,
que se conocen como reactantes de fase aguda. La elevación de estas proteínas
es muy variable.
Las dos pruebas más utilizadas para la valoración de esta respuesta de fase
aguda son la Velocidad
de sedimentación globular (VSG) y la Proteína C reactiva (PCR).
VSG: Es la prueba inespecífica
más utilizada en la práctica clínica para valorar la inflamación. Su aumento
se debe al incremento de concentración de algunas proteínas de fase aguda,
que favorecen la agregación de los hematíes. Por su bajo coste y rapidez
forma parte del análisis general básico inicial que debe hacerse a todo
enfermo reumático, ya que permite separar las afecciones de origen
inflamatorio de las de origen mecánico y seguir la evolución de ciertas
enfermedades.
Elevación de la VSG:
la VSG se
encuentra elevada en enfermedades que cursan con inflamación (enfermedades
inflamatorias reumáticas o no, e infecciones) y en algunas neoplasias. Es
inespecífica, se eleva a las 24 horas de un estímulo inflamatorio y se
normaliza al cabo de 5-10 días de la resolución del mismo.
En la Artritis Reumatoide
(AR) está casi siempre elevada y se correlaciona con la actividad de la
enfermedad, con la remisión de la enfermedad puede descender o normalizarse.
La persistencia de una VSG elevada se correlaciona con un mayor deterioro
articular. Una VSG muy alta para el grado de sinovitis sugiere un proceso
intercurrente como: infección, amiloidosis secundaria, miositis o vasculitis.
En las espondiloartropatías suele estar elevada cuando existe artritis
periférica. En las conectivopatías
(LES) suele elevarse en fase de actividad, aunque no es raro que permanezca
elevada en periodos de remisión. En las vasculitis sistémicas la VSG está siempre elevada y
es un buen parámetro para valorar la respuesta terapéutica.
Un 5-8% de los individuos sanos tiene una VSG superior a 30 mm. Los pacientes con
una VSG mayor de 100 mm
suelen tener: infección, neoplasia o enfermedad reumática por este orden.
Disminución de la VSG:
Existen diversas situaciones que ocasiones disminución de la VSG y son:
síndromes de hiperviscosidad, poliglobulia, tabaquismo, insuficiencia
cardiaca y leucocitosis extrema.
PCR: Es una proteína que se encuentra en bajas concentraciones en
condiciones normales (<0.5 mg/dl) y que debe su nombre a que es
precipitada por el polisacárido C del neumococo. Su síntesis se realiza en el
hepatocito en respuesta a un estímulo inflamatorio y es inducida por
Citocinas (especialmente la interleucina 6).
Se eleva a las pocas horas de iniciada la inflamación o daño tisular y se
normaliza muy rápidamente, cuando estos cesan. Se consideran patológicos
valores plasmáticos de PCR >0.8 mg/dl. Es al igual que la VSG una prueba de actividad
inflamatoria totalmente inespecífica. Refleja más fielmente la actividad
inflamatoria de la enfermedad que la
VSG, ya que no sufre modificaciones por otros parámetros
como edad, sexo, variaciones del tamaño, número y forma de los hematíes, así
como de la concentración
plasmática de otras proteínas.
Se consideran valores notablemente elevados los mayores de 10 mg/dl y estos
valores corresponden a infecciones bacterianas, enfermedades reumáticas con
intensa actividad inflamatoria o neoplasias.
Pruebas inmunológicas
Durante el proceso inflamatorio en algunas enfermedades se produce de forma
frecuente la síntesis de determinados anticuerpos dirigidos contra
estructuras propias del organismo, lo que ha llevado a llamar a estas
enfermedades "autoinmunes". El clínico puede aprovecharse de su
determinación para aseverar un diagnóstico en unos casos y facilitar su
seguimiento en otros.
FACTOR REUMATOIDE (FR)
Son inmunoglobulinas dirigidas contra epitopos situados en la fracción
constante de la inmunoglobulina G. Pueden ser de la clase IgG, IgA e IgE,
aunque el más conocido es el de la clase IgM y el que con mayor frecuencia se
detecta por las técnicas habituales.
El FR constituye uno de los criterios de American College of Rheumatology
para el diagnóstico de la AR,
pero no es patognomónico de esta enfermedad, solo el 30% de las personas
seropositivas presentan AR y el 20-30% de los pacientes con AR son seronegativos.
Indicaciones: Está indicada su búsqueda en artritis de curso subagudo o
crónico, sobre todo si es poliarticular. Puede utilizarse para analizar la
respuesta a tratamiento. Su valoración debe realizarse siempre en el contexto
clínico de cada paciente.
La determinación en líquidos biológicos, como por ejemplo el articular,
carece de utilidad práctica por falta de especificidad.
Interpretación de los resultados: Entre un 70-80% de los pacientes con AR son
seropositivos. Al inicio el FR puede ser negativo positivizándose en el curso
de los meses siguientes. Suele existir correlación entre los títulos de FR y
la actividad de la enfermedad. En fases de remisión puede desaparecer. Los
títulos muy elevados se asocian con artritis muy erosivas y con manifestaciones
extraarticulares como nódulos y vasculitis.
La presencia de FR +, generalmente a títulos bajos, se ha observado además de
en la AR en
otras enfermedades de patogenia autoinmune y en infecciones crónicas. En
algunas enfermedades como el Síndrome de Sjögren y algunos tipos de
Crioglobulinemia los títulos de FR pueden ser mayores que en la propia AR.
Entre un 5-10% de personas normales tienen un FR positivo, cifra que aumenta
hasta un 20% en mayores de 65 años.
ANTICUERPOS ANTINUCLEARES
Son autoanticuerpos circulantes contra antígenos nucleares de las propias
células del organismo, presentes en diversas enfermedades autoinmunes
organo-inespecificas (LES, AR, ESP, etc.). Solo algunos son específicos de
una enfermedad y su papel patogénico no es bien conocido.
Su determinación en suero se efectúa en general por Inmunofluorescencia
indirecta (IFI), con ella pueden verse 4 patrones (homogéneo, periférico,
moteado y nucleolar), los cuales pueden verse en un mismo individuo, indican
ciertas especificidades antigénicas nucleares y no son diagnósticos de un
tipo específico de ANA.
Una vez detectada la presencia de ANAS se procede a la determinación de lo
antígenos nucleares a los que van dirigidos.
Anticuerpos anti-DNA
Van dirigidos contra el DNA nativo (doble cadena) o el DNA desnaturalizado
(cadena única). Los anticuerpos anti-DNA nativo son altamente específicos del
LES. Se pueden detectar por Radioinmunoanalisis (RIA) o por IFI sobre
Crithidia luciliae. Estos ANA parece que juegan un papel en la formación de
Inmunocomplejos en la etiopatogenia de las lesiones renales en el LES.
Los niveles de anti-DNA descienden coincidiendo con las fases de remisión de
la enfermedad, y son un buen parámetro para medir la respuesta terapéutica.
Este test nunca debe usarse de rutina para screening de enfermedad en un
paciente con artralgias.
Anticuerpos Anti-ENA
Los ENA son macromoléculas acídicas no histonas, extraídas de la fracción
soluble salina de los núcleos celulares. Estos antígenos son positivos en
algunas conectivopatias y algunos indican formas más severas de enfermedad.
ANTICUERPOS ANTICITOPLASMA DEL
NEUTROFILO (ANCA)
Son autoanticuerpos del isotipo IgG dirigidos contra antígenos situados en
los gránulos primarios de los neutrófilos y en los lisosomas de los monocitos.
Son uno de los marcadores serológicos de las vasculitis necrosantes sitémicas
y glomerulonefritis necrosante rápidamente progresiva. Su mecanismo
patogénico no se conoce, aunque parece que juegan un papel en las lesiones
vasculares.
La técnica más utilizada para su detección es la IFI, mediante la cual se
observan tres patrones principales: citoplasmático C-ANCA (tinción granular
difusa citoplasmática), perinuclear P-ANCA (patrón nuclear o perinuclear) y
no específica (patrón no granular citoplasmático).
Por ELISA se identificaron los anticuerpos frente al antígeno responsable del
patrón de IFI, que en el caso del citoplasmático es una serinproteína
denominada proteinasa 3, mientras que el patrón perinuclear, en el 80% de los
casos van dirigidos contra la mieloperoxidasa, aunque también puede estar
inducido por anticuerpos frente a antígenos como la lactoferrina, elastasa,
etc.
Indicaciones:
1. Sospecha clínica de vasculítis.
2. Glomerulonefritis necrosante rápidamente progresiva idiopática.
3. Seguimiento y monitorización terapéutica de todos estos procesos.
ANTICUERPOS ANTIFOSFOSFOLIPIDO (AAFL)
Constituyen un grupo heterogéneo de autoanticuerpos principalmente del
isotipo IgG dirigidos contra una variedad de fosfolípidos, especialmente la
cardiolipina. Son responsables de la falsa serología luética y de la
prolongación in vitro de los tiempos de coagulación fosfolípido dependientes.
Se ha demostrado su implicación en fenómenos trombóticos y en muertes fetales
en pacientes con LES, aunque también en el curso de otras enfermedades
sistémicas e incluso de forma aislada constituyendo el denominado Síndrome
antifosfolípido primario.
Su determinación está indicada en las siguientes situaciones:
1. Fenómenos trombóticos recidivantes (venosos y arteriales), en especial en
individuos jóvenes y sin factores de riesgo. La frecuencia de trombosis
parece ser mayor en pacientes con AAFL del isotipo IgG.
2. Muertes fetales o abortos de repetición (2º,3º trimestre de gestación. La
incidencia de pérdidas fetales en pacientes con AAFL oscila entre el 50-90%.
3. Trombocitopenia idiopática, con cifras de plaquetas entre 50.000 y 150.000
y no se asocian a sangrado.
4. En toda mujer con LES embarazada.
SISTEMA DEL COMPLEMENTO
Es el mecanismo efector más importante de la respuesta inmune Son un conjunto
de proteínas plasmáticas que interactuan entre si y participan en el proceso
inflamatorio, eliminando inmunocomplejos y microorganismos.
Su activación se produce en cascada por 2 vías, la clásica activada por
Inmunocomplejos circulante (ICC) que contienen IgG o IgM y la alternativa que
se activa por componentes de la pared celular del microorganismo. Ambas vías
confluyen y generan C3 convertasa y a través de una vía efectora común producen
por un lado lisis celular y por otro diversas actividades biológicas
proinflamatorias que facilitan la acción defensiva del sistema fagocítico,
como vasodilatación y aumento de la permeabilidad capilar
realizada por C1,C2,C4 activado, C3a y C5a, quimiotaxis e inhibición de la
migración de granulocitos y monocitos (C3a,C4a,C5a) y la opsonización (C3b y
C4b). Los niveles de Complemento pueden ser útiles para:
1. Orientación diagnóstica de procesos mediados por inmunocomplejos como el
LES, crioglobulinemia, vasculitis, etc.
2. Valoración de la actividad de estas enfermedades. En el LES existe una
estrecha correlación entre niveles bajos de C y actividad clínica,
especialmente renal.
La medición aislada del C sérico carece de interés diagnóstico y los resultados
deben interpretarse en el contexto clínico del paciente. Su determinación en
líquidos biológicos carece de interés práctico por su baja sensibilidad.
Hipercomplementemia: Todo lo que provoca inflamación como enfermedades
infecciosas o reumáticas, produce elevación del complemento sérico. La
hipercomplementemia es inespecífica y se acompaña de elevación de otras
proteínas de fase aguda como α 2 globulina, proteína C reactiva, etc.
Hipocomplementemia: Suele indicar enfermedad por depósito de inmunocomplejos,
en la que se produce consumo de complemento. En el LES un 70% de los
pacientes presentan hipocomplementemia, sobre todo cuando hay actividad y/o
nefropatía.
En el caso de la AR
la normo o hipercomplementemia es la regla, existe hipocomplementemia cuando
hay una afección sistémica más grave.
Los déficit congénitos de factores de C son raros, su asociación a diversas
enfermedades es controvertida y depende de la vía en la que intervenga la
proteína deficitaria. Los déficit de la vía clásica ocasionan problemas de
depuración de inmunocomplejos y pueden facilitar la aparición de enfermedades
autoinmunes, la mas conocida es el déficit de C2 y/o C4 con el LES en el 10%
de los casos. Los déficit de la vía alternativa y/o efectora final común
suele asociarse a procesos infecciosos por Neisseria.
INMUNOCOMPLEJOS CIRCULANTES
Es la unión entre antígenos exógenos y endógenos con sus anticuerpos con el
fin de eliminarlos. Su presencia en la circulación es frecuente en algunas
enfermedades infecciosas, neoplásicas y autoinmunes y de forma transitoria en
individuos normales. Se desconoce su papel patogénico pero pueden ser útiles
en el tratamiento y control evolutivo de determinadas enfermedades.
Su actividad depende de:
1. Cantidad y tamaño de los ICC.
2. Capacidad para fijar complemento.
3. Proporción (ratio) Ag-Ac.
4. Integridad del sistema mononuclear fagocítico.
Indicaciones: Su valor en la clínica está todavía por determinar. Muchas
enfermedades son mediadas por ICC, pero desconocemos si los ICC detectados
por técnicas habituales son en realidad los que provocan daño celular. El
prototipo de enfermedad mediada por ICC es el LES. Su detección aislada
carece de valor diagnóstico, aunque con otros parámetros clínicos y
biológicos es útil para el tratamiento y el control evolutivo de algunas
enfermedades.
Los niveles de ICC en el LES se correlacionan con la actividad clínica y
otros parámetros de actividad como la hipocomplementemia. Probablemente los
ICC formados por DNA y anti-DNA son los responsables de la nefropatía lúpica.
En otras enfermedades la determinación de los ICC carece de utilidad
práctica. Su búsqueda en líquidos biológicos, objeto de muchas
investigaciones, aporta pocos datos en la mayoría de las ocasiones.
CRIOGLOBULINAS
Son inmunoglobulinas (Igs) que precipitan con el frío. Clásicamente se
describen 3 clases:
• Tipo I formada por una única inmunoglobulina monoclonal.
• Tipo II mixta formada por 2 tipos de Igs una de las cuales es de carácter
monoclonal y prácticamente siempre con actividad de FR.
• Tipo III mixta pero policlonal que también presenta actividad de FR.
Las crioglobulinas pueden ocasionar sintomatología clínica en función del
volumen del crioprecipitado y del tipo de crioglobulina. En las de tipo I
predominan los síntomas de hiperviscosidad sanguínea y en las de tipo II y
III los síntomas relacionados con el depósito de ICC. Los síntomas más
típicos son los cutaneo-vasomotores como púrpura, urticaria al frío,
livedo-reticularis, fenómeno de Raynaud y acrocianosis. Puede haber además
afectación articular, neurológica, renal o pulmonar.
Diversos autores han observado una asociación importante entre infección por
virus C y crioglobulinemia mixta esencial tipo II.
URICEMIA
El ácido úrico es el producto final del metabolismo de las purinas. En los
tejidos y en la circulación plasmática se encuentra en forma de urato
monosódico. La presencia de cifras elevadas de urato en el plasma es un
factor de riesgo para el desarrollo de gota. La uricemia suele formar parte
del estudio de laboratorio básico que se practica al paciente reumático. Su
determinación debe realizarse en toda sospecha de gota y la práctica de
controles periódicos se debe realizar para objetivar la respuesta al
tratamiento hipouricemiante.
Se consideran normales valores inferiores a 7 mg/dl en el varón y de 6 mg/dl
en la mujer. En el niño es inferior a la del adulto y en la mujer
premenopausica las cifras se mantienen 1 mg/dl por debajo de las del varón,
para igualarse en la menopausia.
Hiperuricemia: Es frecuente, la presentan un 5-20% de la población adulta
masculina. Es el dato analítico característico de la gota (>98% de los
casos). Solo el 20-30% de los hiperuricemicos desarrollan gota, siendo muy
frecuente la hiperuricemia asintomática. Durante las crisis agudas, sobre
todo poliarticulares, pueden observarse valores normales de uricemia por una
movililización de uratos, que pasará a cifras elevadas una vez resuelta la
crisis.
Hipouricemia: Es rara (< 1% de la población). Suele ser secundaria a una
excrección renal aumentada de ácido úrico en respuesta a diversos fármacos y
trastornos del túbulo renal, nutrición parenteral y neoplasias.
SISTEMA HLA
Conjunto de glucoproteínas de la membrana celular de extraordinario
polimorfismo codificadas por una serie de genes localizados en el brazo corto
del cromosoma. El sistema HLA esta formado por 2 tipos de antígenos:
1. Antígenos de clase I: HLA-A, HLA-B y HLA-C. Están constituidos por una
cadena pesada dónde reside el polimorfismo y una ligera. Se expresan en la
membrana celular de todas las células nucleadas del organismo y en las
plaquetas.
2. Antígenos de la clase II: HLA-DR, HLA-DQ y HLA-DP. Formados por 2 cadenas
polipeptídicas (pesada y ligera), residiendo el polimorfismo en la ligera.
Solo se expresan en linfocitos B, monocitos y macrófagos.
Desempeñan un papel importante en el rechazo de injertos y en la respuesta
inmune. La función principal del sistema HLA es presentar antígenos a los
linfocitos T de forma que un antígeno determinado solo será reconocido si
está unido a una molécula HLA específica. Los antígenos exógenos (captados
por las células) se unen a moléculas HLA de clase II y los antígenos
endógenos (sintetizados en la célula) se unen a las de clase I. Las células T
citotóxicas (CD8) reconocen antígenos unidos a las moléculas de clase I y las
T colaboradoras (CD4) reconocen antígenos unidos a las moléculas de clase II.
Los antígenos de clase I desempeñan un papel decisivo en la interacción de
los linfocitos T citotóxicos con otras células y los de clase II regulan la
interacción de linfocitos B y macrófagos (células presentadoras de antígenos)
con los linfocitos T para la producción de anticuerpos.
El conocimiento del tipaje HLA es útil en:
1. Trasplante de órganos.
2. Investigación de paternidad.
3. Estudio de asociación con enfermedades.
Sistema HLA y enfermedad
Existen multitud de afecciones que se asocian a 1 o varios alelos HLA, lo que
sugiere que una persona portadora de un determinado fenotipo HLA está más
expuesta a ciertas enfermedades.
El tipaje HLA tiene interés en las siguientes situaciones:
1. Como ayuda diagnóstica. Asociación HLA B27 a Espondilitis anquilosante.
2. Valor pronóstico. Las uveitis anteriores asociadas a HLA B27 suelen tener
mejor pronóstico a largo plazo.
3. Estudio de la asociación con distintas formas clínicas de una enfermedad.
Diabetes insulino-dependiente está asociada a DR3 y DR4, mientras que la del
adulto no se relacionado a ningún antígeno HLA.
4. Estudio de las reacciones adversas a fármacos. La proteinuria por sales
de oro es más frecuente en los portadores de HLA DR3.
5. Investigación y establecimiento de hipótesis etiopatogénicas.
El valor diagnóstico depende de la frecuencia de la asociación HLA y
enfermedad y la frecuencia del antígeno HLA en la población general. Si la
primera es alta y la última muy baja (riesgo relativo alto) puede ser de
utilidad diagnóstica. En casi todas las enfermedades el riesgo relativo es
bajo. Unicamente existe un antígeno, el HLA B27, que por su estrecha
asociación con un grupo de enfermedades: espondiloartropatías y en especial
espondilitis anquilosante (95%) en comparación con un 5-8% de la
población general, al igual que en el Reiter cuya frecuencia es de 70-80%,
tiene interés en la práctica clínica diaria.
Está justificada su búsqueda en:
1. Pacientes con sospecha de espondilitis anquilosante.
2. Sospecha de síndrome de Reiter o artritis periférica seronegativa,
asimétrica y de predominio en extremidades inferiores.
3. Pacientes con uveitis anterior aguda de repetición.
ESTUDIOS MICROBIOLÓGICOS
El aislamiento de un microorganismo en la articulación, en la sangre o en un
foco a distancia es fundamental para el diagnóstico y tratamiento de las
infecciones osteoarticulares. La identificación de gérmenes directamente o
mediante la presencia de anticuerpos en el suero permite hacer el diagnóstico
de las artritis reactivas.
Cultivo de liquido articular: En las artritis subagudas o crónicas con
sospecha de artritis infecciosa se debe realizar la tinción de Ziehl-Nielssen
para la artritis tuberculosa y los métodos de PAS y Gomori para las artritis
por hongos. Los cultivos para micobacterias se hacen en medio
Lowestein-Jensen y requieren incubación de 6 semanas y los hongos deben
hacerse en medio Soboureaud.
Indicaciones: Todas las artritis agudas con sospecha de artritis séptica y en
las monoartritis u oligoartritis subagudas (>4 semanas) o crónicas (>6
semanas) de etiología no aclarada.
La tinción de Gram es positiva en el 50% de las artritis sépticas. La tinción
de Ziehl-Nielssen es positiva solo en el 20% de las artritis tuberculosas. El
cultivo de liquido articular es positivo en el 80% de las artritis sépticas
no tratadas incluidas las tuberculosas, este porcentaje disminuye al 30-40%
en las gonocócicas.
La identificación de cristales de pirofosfato sódico o urato monosódico en el
liquido articular no excluye el diagnóstico de artritis séptica, por lo que
siempre debe hacerse el cultivo si la clínica lo sugiere.
Cultivo de la membrana sinovial: Las muestras pueden tomarse mediante biopsia
percutánea con aguja, artroscopia o artrotomía. Las muestras se cultivarán en
los mismos medios que el líquido articular.
Indicaciones: Está especialmente indicada en todos los casos de artritis
subagudas o crónicas, en las que el cultivo de liquido fue negativo y exista
sospecha de artritis infecciosa. La positividad de los cultivos de membrana
sinovial supera el 90% en los casos de artritis tuberculosa.
Cultivo de otras estructuras: Lo mencionado para la membrana sinovial es
válido para el hueso y disco intervertebral ante la sospecha de osteomielitis
o espondilodiscitis.
Hemocultivos. Deben realizarse con 2 muestras de sangre venosa extraída de
dos puntos diferentes y con un intervalo de tiempo de 30’, antes de iniciar el
tratamiento antibiótico. Aunque el momento ideal para realizar la extracción
es en el pico febril, deben practicarse siempre incluso, si no hay fiebre, si
sospechamos un artritis séptica. Hay bacteriemia en el 25-80% de las artritis
sépticas no gonocócicas y en el 10-30% de las gonocócicas.
SEROLOGIAS
ASLO. Para diagnosticar las enfermedades reumáticas que aparecen tras una
infección estreptococica, debemos realizar el cultivo de estreptococos en un
frotis faríngeo que raramente se consigue, ya que cuando aparece la clínica
articular este suele ser negativo o bien detección de anticuerpos frente a
exotoxinas del estreptococo, siendo la más utilizada la determinación de
antiestreptolisinas O (ASLO).
Ante un ASLO elevado hay que considerar:
1. Fiebre reumática, hoy en franca decadencia. Para hacer este diagnóstico
deben cumplirse los criterios de Jones.
2. La elevación de ASLO puede deberse a infecciones orofaríngeas por
estreptococo B hemolítico.
3. En caso de sospecha de reumatismo postestreptocócico el valor predictivo
de una sola determinación de ASLO es nulo y son necesarias determinaciones
seriadas que demuestren una elevación progresiva.
4. Un 20% de infecciones estreptocócicas no producen elevaciones de ASLO.
Existen anticuerpos frente a otras toxinas estreptocócicas:
antiestreptocinasa, antihialuronidasa y antiestreptodornasa.
Otras serologías La demostración de anticuerpos frente a un microorganismo
determinado solo tiene valor si se hacen determinaciones repetidas y se
observa un aumento o disminución progresivas.
Clásicamente la seroaglutinación se usaba para el diagnóstico de fiebre
reumática, de brucelosis y de las manifestaciones articulares en el
secundarismo luético, y hoy han vuelto a ponerse de actualidad debido al auge
de las artritis reactivas. Los microorganismos implicados en las artritis
reactivas (clamydia, salmonella, shigella, yersinia, campilobacter) pueden
detectarse a través de cultivos,
visualización directa en el lugar de la infección o por estudio serológico en
el caso de manifestaciones tardías como son las articulares.
VIRUS Y ARTRITIS
Los virus no se aíslan en el líquido articular. Es la valoración del paciente
y de su entorno, la que nos alerta sobre una etiología vírica.
Los principales cuadros virales que incluyen artralgias y/o artritis son:
hepatitis B, gripe o influenza, mononucleosis infecciosa, sarampión,
varicela, parotiditis y rubeola. Se ha observado aumento de la incidencia de
síndrome de Reiter en portadores de VIH y que son HLA B27 positivos. Se han
descrito artralgias y artritis en pacientes VIH positivos con o sin criterios
de SIDA.
PARAMETROS BIOQUIMICOS Y HORMONALES DEL
METABOLISMO OSEO
En condiciones normales el esqueleto adulto sufre un continuo recambio, que
se lleva a cabo por los OSTEOCLASTOS que reabsorben la matriz ósea
mineralizada y los OSTEOBLASTOS que son las células formadoras de tejido
óseo. Cuando hay un trastorno en este recambio los marcadores de este
metabolismo mineral (Calcio, Fósforo y Fosfatasa alcalina) están alterados
como en el caso del Paget, sin embargo la osteoporosis se caracteriza por unos
parámetros dentro de la normalidad, ya que las
alteraciones del recambio óseo son más sutiles a lo largo del tiempo. Ello ha
conducido a la investigación y desarrollo de nuevos marcadores bioquímicos
que aumenten la sensibilidad y especificidad diagnóstica para tratar y
prevenir la osteoporosis de forma más adecuada.
Parámetros bioquímicos del metabolismo mineral
Calcio: En un individuo sano el calcio en el plasma se mantiene entre 9.5 + 1
mg/dl. De los cuales el 46% está unido a la albúmina, un 6% forma complejos
con sustancias difusibles y un 48% libre en forma ionizada, que es la forma
activa. Alrededor del 60% es ultrafiltrado en el glomérulo y el 98-99% es
reabsorbido. El calcio se absorbe en el intestino delgado por 2 mecanismos
que dependen de su contenido en la dieta: si es bajo, por mecanismo de
transporte activo saturable dependiente dela
vitamina D en el duodeno y en el yeyuno, y si es elevado, por transporte
difusible no saturable en el íleon.
La PTH y la Vitamina D
controlan la excrección de calcio. La
PTH inhibe la reabsorción en el túbulo proximal y la
favorece en el distal y la vitamina D aumenta la reabsorción tubular de
calcio. Además estimulan la absorción intestinal de calcio y facilitan la
reabsorción ósea.
Fósforo: El aporte diario en el adulto es de 1 gr. El 80% es absorbido en el
intestino delgado. Su concentración en el plasma es de 4 + 1 mgr/dl, de los
cuales el 12% unido a proteínas, el 53% ionizadoen forma libre y el 35% forma
complejos con Na, Ca y Mg. La fosfaturia es de 600-800 mg/día. La PTH disminuye su reabsorción
tubular renal y la
Vitamina D estimula su reabsorción en el túbulo proximal.
Magnesio: Su concentración plasmática es de 2+ 0.2 mg/dl.El 30% unido a la
albúmina y el resto ionizado. La dieta contiene 300 mg de magnesio de los que
se absorbe un 30% en el intestino delgado. Una dieta rica en calcio dificulta
la absorción de magnesio.
El magnesio ultrafiltrado por el glomérulo se reabsorbe en los túbulos y el
50-60% lo hace en el asa de Henle.
Marcadores bioquímicos de recambio óseo
El recambio óseo puede valorarse determinando la actividad sérica de enzimas
que provienen de las células que están formando hueso (osteoblastos) o
reabsorbiendo huesos (osteoclastos), como la fosfatasa alcalina y ácida o
mediante componentes de la matriz ósea liberados a la circulación sanguínea
durante el proceso de formación y reabsorción ósea.
Fosfatasa alcalina: Es un marcador de formación ósea poco específico, ya que
proviene de diversas fuentes: hígado, tracto gastrointestinal, placenta y
ciertos tumores. La elevación de la fosfatasa alcalina de origen óseo es
reflejo de la hiperactividad osteoblástica, las causas que la producen son
múltiples y las principales son: Paget, osteomalacia, metástasis óseas y
mieloma múltiple. En la práctica clínica diaria se usa como marcador de
actividad de la enfermedad de Paget.
Otros marcadores de formación ósea de menor importancia clínica dentro de la
atención primaria son:
Osteocalcina, propeptido carboxi terminal del procolágeno y la Isoenzima ósea de la
fosfatasa alcalina (se determina mediante anticuerpos monoclonales y parece
ser el marcador de formación ósea mas sensible y específico).
Excreción urinaria de hidroxiprolina: Es el marcador de reabsorción que se
utiliza con mayor frecuencia en la práctica clínica, aunque la correlación
con los parámetros de reabsorción medidos en la biopsia no es buena. Cuando
el recambio óseo intenso como en la enfermedad de Paget, sus niveles se
correlacionan con la extensión y la actividad de la enfermedad.
Fosfatasa ácida tartrato resistente: Enzima abundante en el osteoclasto y
marcador de reabsorción ósea. Es muy lábil y puede ser interferida por la
fosfatasa ácida de las células sanguíneas, por lo que su aplicación no está
todavía definida. El desarrollo de RIA con anticuerpos monoclonales
específicos puede ser de gran aplicación en el futuro.
Parámetros hormonales
El movimiento de los iones calcio y fósforo del compartimento óseo al espacio
extracelular (fase mineral) está bajo control de diversas hormonas que son la
hormona paratiroidea (PTH), la
Vitamina D y la Calcitonina.
Hormona paratiroidea: Hormona polipeptídica sintetizada en
las glándulas paratiroides que constituye el principal mecanismo regulador de
la homeostasia del calcio. Mantiene el nivel de calcio ionizado en el líquido
extracelular a través de:
1. Estimular la reabsorción ósea.
2. Aumentar la reabsorción tubular.
3. Aumentar la absorción intestinal de calcio a traves del estímulo del
metabolito activo de la vitamina D que es la 1-25 hidroxivitamina D.
El nivel de calcio regula la secreción de esta hormona, mediante un mecanismo
de retroalimentación negativa, de forma que los niveles de calcio inhiben la PTH y viceversa. Vitamina D:
La vitamina D una vez ingerida a partir de la dieta o sintetizada en la piel,
que es su fuente principal, sufre hidroxilaciones sucesivas en el hígado y el
riñón. La hidroxilación hepática la transforma en 25 hidroxivitamina D,
principal forma circulante y fiel reflejo del estado de vitamina D en el
organismo. En el riñón sufre una nueva hidroxilación a 1-25 hidroxivitamina
D, que es la forma hormonalmente activa. Este metabolito actúa sobre órganos
diana: intestino delgado, hueso y riñón para el mantenimiento de los niveles
circulantes de calcio y fósforo, necesarios para la mineralización
ósea, realiza esta función sobre todo incrementando la absorción intestinal
de calcio, movilizando los depósitos esqueléticos y aumentando la reabsorción
de calcio en el túbulo renal. Calcitonina: Hormona secretada por las células
C del tiroides con acción terapéutica hipocalcemiante. Su principal efecto es
la disminución de la reabsorción ósea a través de la inhibición de la
formación y
de la actividad de los osteoclastos. Su principal acción es prevenir las
pérdidas esqueléticas excesivas a lo largo de la vida.
Indicaciones de determinación de parámetros de metabolismo óseo
Calcio, fósforo y fosfatasa alcalina:
• Sospecha de enfermedad metabólica ósea.
• Sospecha de enfermedad ósea metastásica o tumoral.
• Insuficiencia renal crónica y enfermedad túbulo intersticial.
• Enfermedades granulomatosas (sarcoidosis).
• Malabsorción intestina.
• Enfermedades endocrinológicas como hipertiroidismo, enfermedad de Addison,
etc.
Determinación de nuevos parámetros de recambio óseo: No existen datos
concluyentes sobre su
utilidad, pero pueden utilizarse para definir el grado de recambio óseo. Su
uso está restringido a centros
especializados o en investigación.
Determinación de parámetros hormonales: La hormona paratiroidea se
determinará si existe alguna
anomalía de los niveles de calcio y la vitamina D si se sospecha
osteomalacia.
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