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Existen muchas causas
posibles de infertilidad, algunas de ellas todavía por
determinar. La evaluación del problema debe ser completa
pues en ocasiones pueden coexistir varios factores
responsables de la infertilidad, tanto por la parte
masculina como por la parte femenina. Para ello se realiza
una serie de pruebas que intentan llegar a un juicio
diagnóstico y que forman parte de un protocolo desarrollado
para cada pareja en función de su problema.
El protocolo diagnóstico en ningún caso trata de delimitar
responsabilidades, ya que es una cuestión de pareja, y lo
que se pretende es determinar el mejor tratamiento posible y
una aproximación a las posibilidades reales de embarazo.
INFERTILIDAD EN EL
HOMBRE
Un hombre puede
ser infértil debido a que su semen no posea los suficientes
espermatozoides, que estos no sean lo suficientemente
móviles o su morfología sea anormal; que los vasos
deferentes estén bloqueados; o por problemas de eyaculación.
Esto puede ser causado y favorecido por diversos factores
como enfermedades de transmisión sexual, abuso de drogas
(incluidos el tabaco y el alcohol), fiebre e infecciones,
cirugía previa en el aparato reproductor, varicoceles,
ciertas enfermedades(diabetes,..), utilización de
determinados fármacos (antidepresivos,
antihipertensivos,..), fallos genéticos u hormonales, y en
general, cualquier traumatismo o exposición a altas
temperaturas en los testículos, así como el uso de prendas
ceñidas que no permitan la aireación.
INFERTILIDAD EN LA MUJER
Una mujer puede ser
infértil por desórdenes hormonales o problemas en el tracto
reproductivo.
Esto puede ser causado o favorecido por enfermedades ya sean
de transmisión sexual, genéticas o de cualquier tipo como la
diabetes o enfermedades tiroideas; endometriosis, o
cualquier tipo de alteración morfológica del aparato genital
(cicatrices, defectos, tumores, cirugía previa)que dificulte
la fecundación, producción de anticuerpos contra los
espermatozoides, alteraciones hormonales (que impidan la
liberación del óvulo del ovario o dificulten la implantación
del embrión en el útero), abuso de drogas y exceso de peso
(más de un 30% del peso ideal puede dificultar la
ovulación).
Para determinar en la
medida de lo posible que causa la infertilidad en la pareja,
se realizan una serie de técnicas, no necesarias de realizar
todas, ni en todos los pacientes, ya que cada protocolo de
diagnosis es específico y depende de muchos factores.
1. En
el hombre:
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Seminogramas:
se realizan con una abstinencia sexual de 3 a 5 días. Se
comprueba la calidad seminal tanto cualitativamente como
cuantitativamente (número, motilidad, morfología y test
de funcionalidad).
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Biopsia testicular: Se realiza en
aquellos casos en los que se encuentra una ausencia de
espermatozoides en el semen(azoospermia). Se lleva a
cabo bajo anestesia local y se intentan recuperar
espermatozoides en los casos en que no sean azoospermias
secretoras, es decir, no haya producción de
espermatozoides. Por lo que en azoospermias obstructivas
o vasectomizados, es posible una recuperación de
espermatozoides.
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Analíticas hormonales: Se trata de
detectar en sangre un posible nivel alterado de ciertas
hormonas sexuales que influyen en la capacidad
reproductiva.
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Cariotipo: análisis del número de
cromosomas para le detección de alguna anomalía
cromosómica.
2. En
la mujer:
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Ecografías: Técnica sencilla y
comúnmente realizada para seguimientos de los ciclos y
controles. Permite visualización de los órganos
reproductores via vaginal, mediante ecos.
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Analíticas hormonales:
Una de las pruebas de fertilidad menos
invasivas es el análisis de sangre, el cual podrá ser
utilizado para determinar la fertilidad en las mujeres
mayores de 30 años.
Un análisis de sangre será capaz de
determinar diferentes niveles hormonales, tales como:
los niveles de HL, FSH (hormona folículo estimulante), y
estradiol en diferentes etapas del ciclo menstrual, los
cuales podrían dar indicios de la reserva ovárica de la
mujer en cuestión y de su potencial reproductivo;
basándose en la cantidad de sus óvulos y en la calidad
de los mismos. Mediante un análisis de sangre llevado a
cabo 7 días después de haber ovulado se tratará de
comprobar los niveles de progesterona, los cuales se
elevarán cuando se libere un óvulo durante la ovulación
normal.
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Biopsia de endometrio: Biopsia de la
pared interna del útero para detección de alteraciones
en él. No requiere de anestesia.
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Citologías: Recogida de células
superficiales del tracto genital para la detección de
inflamaciones, alteraciones, etc.
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Histeroscopia: Requiere de anestesia
local y permite la visualización directa del interior
del útero en busca de alteraciones o enfermedades.
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Histerosalpingografía: También requiere
de anestesia local y consiste en la detección de
permeabilidad en las trompas, es decir, se comprueba que
no estén obstruidas, lo que impediría el paso tanto de
los óvulos como de los espermatozoides.
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Laparoscopia: Requiere de anestesia
general y consiste en la visualización directa de todas
las estructuras reproductoras para la detección de
alteraciones o anomalías estructurales.
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