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SÍNDROMES MIELODISPLÁSICOS.
Definición y clínica.
Los síndromes mielodisplásicos son panmielopatías, por probable mutación de
la célula germinal pluripotencial mieloide, que ocasiona una expansión
clonal con eritropoyesis ineficaz, dando lugar a citopenias en sangre
periférica, con gran frecuencia pancitopenia.
Una característica fundamental de los síndromes mielodisplásicos, conforme
indica su nombre, es la anomalía morfológica de los precursores de la médula
ósea (displasia medular).
Un porcentaje importante de estos síndromes mielodisplásicos son trastornos
en la biosíntesis del hem y las porfirinas, lo que ocasiona un incremento en
la captación celular de hierro y da lugar a precursores eritroides anormales
en médula ósea, como son los sideroblastos en anillo, que se pueden observar
con la tinción de Perls.
Generalmente son enfermedades que comienzan con un curso clínico indolente y
progresivo. Típicamente aparece en personas de edad avanzada. Aparece VCM
normal o aumentado, y una anemia progresiva que se caracteriza por ser
refractaria a la mayoría de los tratamientos.
En fases avanzadas, además de la anemia existen infecciones derivadas de la
leucopenia y trastornos de la hemostasia por la trombopenia.
Hasta en un tercio de los casos, la clínica final es de leucemia aguda
(metamorfosis blástica lenta), de peor pronóstico que las leucemias que
surgen “de novo”. Habitualmente son del tipo leucemia aguda mieloblástica y,
muy excepcionalmente, leucemia aguda linfoblástica.
CLASIFICACIÓN DE LA FAB:
1. Anemia refractaria simple.
2. Anemia refractaria con sideroblastos en anillo.
3. Anemia refractaria con exceso de blastos.
4. Anemia refractaria con exceso de blastos en transformación (la de peor
pronóstico.
5. Leucemia mielomonocítica crónica.
Diagnóstico.
Debe sospecharse síndrome mielodisplásico en aquellos casos de anemias que
no responden al tratamiento.
También debe considerarse el diagnóstico del síndrome mielodisplásico del
tipo anemia sideroblástica en aquellos casos en los que la anemia se
acompaña de un exceso de hierro en sangre y un aumento de la saturación de
transferrina.
En la sangre periférica, como datos característicos, nos encontramos:
• Respecto a la serie roja, anemia normocítica o macrocítica, con
reticulocitos disminuidos, o al menos, no elevados, junto con alteraciones
funcionales de dichos eritrocitos (trastornos enzimáticos del tipo de
deficiencia de acetilcolinesterasa, que también se veían en la
hemoglobinuria paroxística nocturna).
• Respecto a la serie blanca, nos encontramos con leucopenia, alteraciones
en la morfología de los leucocitos (leucocitos hipogranulares o anomalía de
pseudopelger, déficits enzimáticos como deficiencia de fosfatasa alcalina
leucocitaria y otras).
Ocasionalmente nos encontramos leucocitosis, como ocurre en la leucemia
mielomonocítica crónica.
• En la serie plaquetaria habitualmente hay trombopenia con
anomalías morfológicas y funcionales de las mismas (micromegacariocitos).
Existe una variante de síndrome mielodisplásico, asociado a un trastorno
citogenético, que es la deleción parcial del brazo largo del cromosoma 5
(síndrome 5 q-), en donde existe habitualmente trombocitosis.
MEDULA ÓSEA.
Nos podemos encontrar una médula normocelular, hipercelular o hipocelular
(relación con las aplasias).
Hasta en el 50% de los casos aparecen alteraciones citogenéticas en la
médula ósea, lo que confiere un mal pronóstico a la enfermedad.
RECUERDA Snd. Mielodisplásicos: edad avanzada, anemia refractaria a los
tratamientos, VCM normal o aumentado, reticulocitos no elevados, neutrófilos
hiposegmentados, hipogranu-lares, leucopenia (leucocitosis en LMMC),
trombopenia (trombocitosis en snd. 5q-).
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