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TRANSFUSIÓN EN ANEMIA HEMOLÍTICA AUTOINMUNE
Las Anemias Hemolíticas
Autoinmunes (AHAI) se caracterizan por la presencia de autoanticuerpos que
reconocen anfígenos de los hematíes del propio individuo. Incluye la AHAI por anticuerpos
calientes, Enfermedad por crioaglutininas, Hemoglobinuria paroxística a
frigore y la
Anemia Hemolítica inducida por drogas.
La administración de hematíes
compatibles a pacientes con AHAI es uno de los problemas mas difíciles en
Medicina Transfusional.
Habitualmente la compatibilidad
no puede asegurarse debido al efecto de los autoanticuerpos sobre los tests
serológicos rutinarios.
La transfusión en estos pacientes
implica el valorar riesgo-beneficio: ¿La necesidad de incrementar la
capacidad de transporte de oxigeno justifica el riesgo de una posible
reacción hemolítica?.
Aspectos prácticos de la
transfusión en Anemia Hemolítica Autoinmune por Anticuerpos Calientes.
La transfusión es una medida
paliativa útil solo cuando las condiciones hemodinamicas y la anoxia
amenazan la vida del paciente. La mayoría de los pacientes se pueden
manejar con reposo en cama y estricta vigilancia de su anemia; de esta
forma pueden tolerar valores de hemoglobina de 5 a 6 gr./dl durante varios
días mientras se produce respuesta al tratamiento esteroideo. Sin embargo,
una minoría puede requerir de transfusiones por razones de su edad,
complicaciones cardiorrespiratorias, enfermedad cerebrovascular, desarrollo
progresivo de síntomas de anemia severa como angina, disnea,
descompensación cardiaca, isquemia cerebral... Estos pacientes deben ser
transfundidos con rapidez.
El mayor riesgo de la transfusión
lo causa la dificultad para detectar aloanticuerpos, debido a que pueden
estar enmascarados por los autoanticuerpos. Por esta razón y desde el punto
de vista transfusional los pacientes pueden ser clasificados en 3 grupos:
bajo riesgo, riesgo moderado y alto riesgo. EL primer grupo esta formado
por los pacientes que han recibido menos de 10 transfusiones; si se trata
de mujeres, las que han tenido embarazos sin que los niños hayan presentado
enfermedad hemolítica del recién nacido. Los de riesgo moderado son los
pacientes con antecedentes de más de 10 transfusiones, reacciones febriles
a la transfusión y mujeres con hijos con enfermedad hemolítica. Por último
el grupo de alto riesgo lo constituyen los individuos con evidencia de
reacción hemolítica transfusional previa y mujeres con antecedentes de
incompatibilidad fetomaterna evidente. Los pacientes que se transfunden por
primera vez generalmente están exentos de riesgo.
Los autoanticuerpos por si mismos
pueden causar descenso de la supervivencia de las células transfundidas.
Aunque las reacciones transfusionales sintomáticas agudas ocurren
infrecuentemente, el riesgo es particularmente significativo en aquellos
pacientes con anemia hemolítica muy severa y la transfusión puede asociarse
con empeoramiento de la hemólisis y deterioro clínico.
A menos que exista marcada
perdida de volemia, la sangre total esta contraindicada. Estos pacientes
generalmente están normovolémicos, pero también pueden tener una volemia
elevada si están en insuficiencia cardiaca congestiva. Por tanto los
concentrados de hematíes son más adecuados que la sangre total y no debe de
haber transcurrido mas de 10 días desde su recolección con el fin de
reducir la frecuencia de las transfusiones. Aunque esta dependerá mas del
rango de hemólisis y el grado de supresión de la eritropoyesis por la
transfusión.
La transfusión urgente puede ser
necesaria en pacientes con hemólisis fulminante aguda o progresiva anemia
severa. Cuando la función cerebral o cardiaca esta comprometida la
transfusión debe ser llevada a cabo sin demora antes de completar los test
serológicos.
Los síntomas y signos de la
anemia pueden ser reducidos con pequeñas cantidades de glóbulos rojos. La
meta de la transfusión debe ser suministrar la cantidad necesaria de
glóbulos rojos para prevenir la hipoxemia sin sobrecargar al paciente.
Si la especificidad del
autoanticuerpo no se puede demostrar y el paciente requiere transfusiones
se recomienda cruzar un gran numero de unidades de sangre y seleccionar las
que muestran menor reactividad. Puede ser también útil testar cierto numero
de unidades de sangre con diferentes diluciones del suero del paciente y/o
de un eluido preparado de los hematíes, junto con un autocontrol. Estas
diluciones son incubadas durante 30 minutos a 37°C con o sin albúmina,
seguida de una técnica de antiglobulina. Los resultados son utilizados para
seleccionar la unidad menos incompatible para la transfusión.
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