Equipamiento: Prevención de eventualidades

Prevención

El frío:

Problema muy común en la nieve. Su origen es generalmente: mal equipamiento, alimentación inadecuada, permanencia excesiva sobre la nieve tras una caída o cansancio.

Hipotermia:

Enfriamiento general del cuerpo que hace descender su temperatura por debajo de los 35º; por debajo de 32º se cae en coma. Prevención: dosificar el esfuerzo para impedir el agotamiento; desabrigarse antes de realizar un esfuerzo y volver a abrigarse al finalizar. Síntomas: fatiga física y mental; y mala coordinación de movimientos. Tratamiento: cambiar las ropas húmedas por secas, suministrar bebidas calientes y alimento; en caso de que el enfriamiento esté por debajo de los 34º se precisará una fuente de calor.

La altitud:

La presión del oxígeno disminuye aproximadamente un 9% cada 1000 metros de altura. Cuando nuestro cuerpo se adapta a estas condiciones se dice que se ha aclimatado. Los problemas derivados de la incorrecta aclimatación son varios.

Mal de altura:

Se manifiesta en forma de cansancio, por lo que en ocasiones no es reconocido, confundiéndose con el cansancio típico del esfuerzo necesario para ascender. Prevención: adaptación gradual a la altura (ascenso no excesivamente rápido). Síntomas: náuseas, mareos, palpitaciones, dificultad para conciliar el sueño, dolor de cabeza y euforia. Tratamiento: Si es leve desaparecerá por sí solo sin necesidad de bajar; en casos graves deberá ser analizado por un especialista.

Edema pulmonar:

Si la aclimatación no es buena no se aumenta suficientemente la cantidad de glóbulos rojos y, en consecuencia, se envía a los pulmones más sangre de lo habitual, para compensar la escasez de oxígeno. Este flujo puede romper vasos capilares y producir encharcamiento en los pulmones. Prevención: adaptación gradual a la altura y no hacer ejercicios violentos hasta conseguir una buena aclimatación. Síntomas: dificultades respiratorias, tos persistente, espectoraciones mucosas. Tratamiento: con estos síntomas deberá descenderse inmediatamente.

Edema cerebral:

Manifestación aguda del mal de altura (a altitudes importantes). Prevención: adaptación gradual a la altura y nunca intentar sobrepasar el límite de nuestras posibilidades. Síntomas: cefaleas, alteraciones de la conducta, trastornos visuales, dificultad para hablar y moverse, y vómitos. Tratamiento: descender inmediatamente.

Problemas causados por el Sol

Los rayos ultravioletas (UV) perjudican los ojos y la piel. Los problemas causados pueden ser múltiples, desde irritaciones hasta la pérdida temporal de visión, conocida como la ceguera del esquiador. Un dato a este respecto muy revelador: mientras la tierra refleja el 10% de la luz y el mar el 25%, la nieve lo hace la el 85%, aumentando además su intensidad un 10% por cada 1.000 metros de altitud. Los problemas que pueden causar el sol son varios.

Quemadoras cutáneas:

El reflejo que produce el Sol sobre la nieve hace que el esquiador reciba los rayos desde cualquier situación, por lo que todas las partes del cuerpo descubiertas estarán en riesgo de sufrir una quemadura. Prevención: aplicación de cremas protectoras de alto factor, que incluyan protección total contra los rayos ultravioletas; renovar la aplicación de crema varias veces a lo largo de la jornada, de ser necesario, cuidando no dejar zonas sin proteger. Síntomas: enrojecimiento de la zona, sensación de escozor, hipersensibilidad al roce y aparición de ampollas. Tratamiento: impedir que el sol incida en la zona afectada.