Poco
o nada se ha dicho hasta hoy a cerca de otro importante escultor; Quintín
de Torre, del cual los manzanareños solo conocemos que fue el
autor de la más venerada y querida imagen de Manzanares, la de
su Patrón Nuestro Padre Jesús del Perdón.
Tal vez la lejanía -Quintín de Torre era bilbaíno-, quizá el tiempo -realizó la imagen en 1942-, o probablemente la sensación de que simplemente realizó una copia más o menos igual de la desaparecida primitiva imagen del Patrón destruida en los lamentables sucesos de la guerra civil, han hecho que en Manzanares solo se conozca su nombre, cuando en realidad se trata de un importante y reconocido escultor vasco de finales del s. XIX y principios del XX.
Quintín de Torre Berastegui nació en Bilbao en 1877 y falleció en 1966, experimenta precozmente su inclinación por el dibujo en un ambiente propicio por el despliegue de las Bellas Artes como consecuencia de la atracción que ejerce París en aquel Bilbao de finales del siglo XIX en que el desarrollo de la exportación lanera procedente de la meseta castellana y sobre todo la exportación de hierro y la pujante industria siderometalúrgica impulsan el intercambio comercial con países del Norte de Europa. Becado por la Diputación de Vizcaya, marcha a París, allí reforzó su amistad con el pintor Aurelio Arteta. Formó parte de una generación de grandes figuras en el campo del arte, una generación llena de ímpetu creador, como H. Basterra, Larrea, Moisés Huerta, Francisco Durrio y Nemesio Mogrovejo entre otros muchos. Fue un viajero incansable por Europa. Mantuvo una frecuente relación personal y epistolar con Miguel de Unamuno, el cual aseguraba que "la escultura es el arte más profundo y más entrañadamente humano; para ser intensa, para ser fuerte, para ser duradera tiene que ser honrada y sincera", cualidades perfectamente aplicables a la obra de Quintín de Torre.
Por
otro lado la escultura castellana de los siglos XV y XVI, encuentran
en Quintín de Torre un brillante continuador de la talla policromada,
con ese "realismo, expresividad y modelado vigoroso que la caracterizó".
Su producción artística está atravesada por los
rasgos de carácter vasco que imprimen a sus obras un espíritu
seco, fuerte, vigoroso, dotado de una obstinada y fuerte voluntad. A
los 18 años expone el "Héroe de los Mares".
En 1899, presenta en la Exposición de Bellas Artes de Madrid
la escultura ¡Hor Datoz!. En París, su admirado grupo titulado
¿Por Qué?, constituyó la revelación de un
temperamento de primer orden, siendo premiado en el Salón de
París de 1903. En 1911, en su estudio de Bilbao, se creó
la Asociación de Artistas Vascos, de la que fue presidente en
varias ocasiones.
Quintín de Torre llevó una vida infatigable, realizó retratos de encargo, temas costumbristas, temas populares y pasos de Semana Santa entre los que se encuentran esta Dolorosa y San Juan, que se pueden contemplar en el Palacio-Museo dedicado al escultor en Espinosa de los Monteros (Burgos), la imagen de Jesús en su Tercera Caída, que procesiona en la Semana Santa de Zamora y la actual imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón, la cual realizó en plena madurez y en la que conjugó perfectamente la representación de la primitiva imagen con los rasgos propios de su obra más auténtica.
Secretaría de la Hdad. de N. P. Jesús
del Perdón
Quintín de Torre Berástegui
(Escultor de la Imagen de N.P. Jesús del Perdón
de 1942)
Don
Quintín de Torre Berástegui nació en Bilbao en
1877 y falleció el 15 de Octubre de 1966. Era hijo de Tirso Torre
y Basozabal, pintor, amigo de Fortuny y de madrazo.
Quintín experimentó precozmente
su inclinación por el dibujo, estudiando en la Escuela de Artes
y Oficios Atxuri, y se aficionó a la escultura en el modesto
taller imaginero de Serafín Basterra. Pensionado por la Diputación
de Vizcaya y el Ayuntamiento de Bilbao, estudió en Barcelona
y más tarde en París, frecuentando el taller de Francisco
Durrio y reforzando su amistad con el pintor Aurelio Arteta. También
fue amigo de Picasso.
Viajó incansablemente por Francia, Alemania, Italia, Austria,
Bélgica, Inglaterra y Suiza, recibió las influencias de
Meunier, Rodín, Bourdelle, Mestrovic, que transformaban el academicismo
reinante en una aproximación a las inquietudes sociales de la
época, a la que unió la de los imagineros vallisoletanos
con los que tomó contacto al visitar la ciudad castellana. Es
de ese momento de donde arrancan sus bustos policromados, sus cabezas
de santos y vírgenes, etc., resucitando el arte imaginero clásico
español del siglo de Oro, con ese "Realismo, expresividad
y modelado vigoroso", según Bernardino de Pantorba.
Su producción artística en general, está atravesada
por los rasgos del carácter vasco, que imprimen a sus obras un
espíritu seco, fuerte, vigoroso, dotado de una hostinada y fuerte
voluntad.
Quintín de Torre llevó una vida de trabajo infatigable,
realizó retratos de encargo, temas costumbristas y populares,
panteones, pasos de Semana Santa, etc.
A los 18 años expuso su obra el "Héroe de los Mares".
En 1899, presentó en la exposición de Bellas Artes de
Madrid, la escultura "!Hor Datoz!". En París dio a
conocer su admirable grupo titulado "¿Pôr Qué?",
el cual, constituyó la revelación verdaderamente genial
de un temperamento de primer orden, siendo premiada en el Salón
de París de 1903.
Vamos a destacar algunas de sus obras: "El timonel"; "Cargador
de Bilbao"; "Dolorosa" y "Cabeza de San Juan";
"Monumento al poeta Ramón Basterra" (inaugurado en
1935); "Niña Pasiega"; "La Lanzada" y "La
oración del huerto", "Las tres cruces" y "El
descendimiento", realizada en 1942, en plena madurez; "Jesús
en su tercera caída", de 1947, para la Cofradía del
mismo nombre, de Zamora, inspirada en una escena del mismo tema, pintada
en una tabla que alberga el retablo del Santo Cristo de la S.I. Catedral,
de dicha ciudad.
Hay obras suyas en el Museo de Bellas Artes de Bilbao y otros sitios
como el monumento a Aurealino Valle, cerca del parque de la Villa; el
busto que le hizo a este músico y que guarda la Sociedad Coral;
el Sagrado Corazón de Jesús, que se puede ver en el Ayntamiento.
Otro lugar donde hay una obra de gran valor, es en el cementerio de
Bilbao, en Derio, con panteones como los de las familias Maiz y Ulacio,
que son extraordinarios. También en el Palacio-Museo de Espinosa
de los Monteros (Burgos), dedicado a él, entre otros.
Don
Quintín formó parte de una generación de grandes
artistas vascos como Basterra, Larrea, Moisés Huerta, Iturrio
y Nemesio Mogrovieja, siendo el escultor más sobresaliente que
tuvo Bilbao en los primeros cuarenta años del siglo pasado.
En 1911, en su estudio de Bilbao, se creó la "Asociación
Artistas Vascos", de las que fue presidente en varias ocasiones,
y en la que estaban Aureliano Areteta, los Arrúe, Ortiz de Urbina,
los Zubiarre, Maeztu, Echevarria, Guezala, Guinca, Regoyos, Martiarena,
Uganga, Rochelt (pintores), Durrio, Dueñas y él (escultores),
Guridi e Imasi (músicos), Sobrevila, Amasagasti, Guimón,
Esscondrillas y Zuazo (arquitectos), y Basterra, Roda y Meave (escritores).
Como introductor de las exposiciones, contaban con Don Miguel de Unamuno.
Quintín de Torre, como hemos dicho anteriormente, fue el autor
de la nueva Imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón,
y aunque ya conocido su proceso, vamos a reseñarlo brevemente
como final de estas lineas.
Terminada la Guerra Civil 1936/1939, el 14
de Enero de 1940 se reunió el Cabildo General de Hermanos, en
el Gran Teatro, bajo la presidencia de D. Dimas López G. Calero
(Párroco de la Asunción) y D. Carlos Serrano González
(Hermano Mayor), y entre los acuerdos tomados, figuraba en primer lugar,
la adquisición de una nueva Imagen, igual a la destruida en 1608.
Se formó una Comisión con el fin de hacer las gestiones
neesarias, formada por D. Carlos Serrano González, D. José
González Elipe, D. Antonio Fernández Pacheo y D. César
López López.
Visitaron a D. Manuel González de Jonte, que les puso en contacto
con D. Pedro Muguruza (célebre arquitecto), el cual, les reomendó
a D. Quintín de Torre, con estudio en Bilbao.
Se entrevistaron con él, por la recomendación del Sr.
Muguruza, portando fotografías de la Imagen destruida, cosa que
agradeció. Vio las fotografías admirando su grandeza,
asegurándoles poder realizar una imagen en madera tallada, por
unas 25/30.000 ptas., pero mediando el Sr. Muguruza, solo cobraría
14.000 ptas.
Terminada la nueva Imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón,
hizo su entrada triunfal en Manzanares de la Mancha, con su Patrón,
el 29 de Agosto de 1942, siendo bendecida por D. Dimas López
L. González-Calero, llorando emocionado el párroco.
Sin más que añadir a la gran biografía de D. Quintín
de Torre Berástegui, que tiene publicada el periodista Alberto
López Echevarrieta, bajo el título: "Quintín
de Torre, el último imaginero", de cuyo libro, son muchas
de las notas anteriores.
Teodoro Sánchez-Migallón Arias