Las relaciones financieras entre España e Italia del siglo XV al XVI:
el modelo de la Colectoría
Juan M. Carretero Zamora
Universidad Complutense de Madrid
Congreso Fiscalidad y sociedad en el
Mediterráneo bajomedieval
(Málaga, 17-20 de mayo de 2006)
RESUMEN
Las Colectorías eran instituciones de naturaleza pontificia, cuya misión era a gestión, recaudación y envío a Roma de las rentas que el pontífice (a través de la Cámara Apostólica) poseía sobre las rentas y derechos situados en los reinos cristianos. Su mayor eficacia se alcanzó durante la Edad Media, cuando toda la Cristiandad se encontraba adscrita a esta institución.
He hecho, la importancia que durante
la Edad Media tuvieron las Colectorías trascendió de su dimensión económica y
hacendística, para convertirse en un instrumento de acción política integradora
de Europa, junto a otras instituciones como el Papado, el Imperio o la
universidad.
Ahora bien, en la transición de la
Edad Media a la Moderna el sistema de Colectorías se había reducido de manera
extraordinaria, limitándose a las Colectorías de España, Italia, Nápoles y
Portugal. No obstante esta disminución, el rendimiento financiero era
extraordinario debido al potencial económico de estas cuatro Colectorías,
singularmente las de España y Nápoles.
En el caso de la Colectoría de
España, ya en época de los Reyes Católicos, ésta había alcanzado una enorme
eficacia y rentabilidad para las arcas romanas, anticipando la significación
que tendrá durante los siglos XVI y XVII. Según algunas informaciones
archivísticas, se puede concluir que las Colectoría de España llegaba en
ocasiones a aportar dos veces la de Nápoles, 10 veces la de Portugal y 12 veces
la de Italia.
El estudio que presento analiza esta
institución entre las últimas décadas del siglo XV hasta aproximadamente
1512-1514, partiendo de fuente exclusivamente archivísticas procedentes de los
fondos romanos de la Cámara Apostólica, singularmente de las cuentas
depositadas actualmente en el Archivio di Stato di Roma, sección de Cameralia
Apostolica I (Collettoria).
El estudio de la Colectoría de
España es también interesante porque nos aporta un modelo de análisis para toda
la monarquía. En efecto, la Colectoría fue una de las pocas instituciones que
tuvo jurisdicción conjunta sobre las Coronas de Castilla y de Aragón, así como
sobre el reino de Navarra.
En síntesis, el estudio aborda los
siguientes aspectos esenciales:
1.
Reconstrucción de la series cuantitativas de la
Colectoría de España desde fines del siglo XV hasta 1512-1514.
2.
Análisis de la estructura administrativa
hacendística: colectores, subcolectores y tesoreros.
3.
Estructura de las rentas pontificias: frutos de
vacantes, expolios y otros ingresos.
4.
Sistema de recaudación de las rentas. Este
aspecto es fundamental porque la Colectoría reprodujo el mismo sistema
observado por la real hacienda: el arrendamiento de rentas, singularmente de
los frutos de las vacantes.
5.
Esta realidad conducirá a otra importante
reflexión: la identidad de los arrendadores introducidos en este negocio
financiero: italianos y castellanos (muchos de ellos de origen converso y
relacionados con la gestión de rentas de la monarquía). En el caso de los
italianos, es claro que los arrendadores estaban relacionados con los banqueros
que habitualmente trabajaban con la Cámara Apostólica de Roma (bien como
arrendadores de rentas pontificias en Italia, bien como gestores del patrimonio
pontificio, bien como prestamistas de la Cámara Apostólica).
6.
La relación financiera entre la Colectoría de
España y el negocio bancario italiano. De hecho, una parte apreciable de los
ingresos de la Colectoría se encontraban relacionados con el crédito del
pontífice; esto es, con cargo a futuros ingresos de la Colectoría de España se
estaban formalizando negocios de crédito en Roma, casi siempre en manos de
banqueros (florentinos y genoveses) bien relacionados con Castilla y Aragón.
Todo
ello se evidencia aún mejor a través de las cuentas que el colector y nuncio en
España enviaba a Roma a la sede de la Cámara Apostólica. Por ejemplo, durante
el periodo 1506-1512 el negocio financiero que generó la Colectoría de España
ascendió al menos a 26.333.000 maravedíes, de los cuales 22.305.000 fueron
remitidos a Roma y 4.027.000 de consumieron en gastos internos y pagos
realizados en España por el nuncio.
El grueso de los ingresos de este
periodo (1506-1512) procedieron de los arrendamientos de los frutos de las
sedes vacantes. Las principales fueron:
- Arrendamiento de la
vacante de Plasencia (1506) 1.500.000
- Idem, año de 1507 2.987.000
- Arrendamiento de la
vacante de Granada (1507) 1.256.000
- Arrendamiento de la
vacante de Segovia (1507) 1.500.000
- Arrendamiento de la
vacante de Oviedo (1508) 1.250.000
- Arrendamiento de la
vacante de Granada (1508) 2.000.000
- Arrendamiento de la
vacante de Plasencia (1508) 2.782.000
- Arrendamiento de la
vacante de Segovia (1509) 1.933.000
- Arrendamiento de la
vacante de Córdoba (1510) 420.000
- Expolio del obispo
de Córdoba (Juan de Deza) 350.000
- Arrendamiento de la
vacante de Salamanca (1510) 168.000
- Expolio del obispo
de Salamanca (Diego de Castilla) 1.125.000
Además de estos dos conceptos de
ingreso (frutos de sedes vacantes y expolios) las cuentas de este periodo
asientan numerosos pagos en concepto de annatas que, en ocasiones (1509),
podían ascender a casi un millón de maravedíes.
Ahora bien, quizá más interesante
que la mera descripción cuantitativa de las cuentas de la Colectoría de España
sea el análisis de los grupos financieros que trabajaban a la sombra de este
negocio. Me refiero en concreto a los arrendadores y a los banqueros encargados
de la gestión de los derechos pontificios en España.
En cuanto a los arrendadores, las
cuentas de los nuncios no siempre hacen constar el titular del arrendamientos;
ahora bien, para el periodo 1506-1512 destacan sobre todo el mercader genovés
Pedro Benedicto, que controló las vacantes de Segovia y Granada. También
consta, especialmente a partir de 1510, el famoso financiero de Valladolid
Galván Bounisegni; Buonisegni era un mercader genovés que trabajaba en las
ferias de Medina del Campo, de Villalón y de Rioseco; su especialidad era la
letra de cambio, aunque tampoco despreciaba el negocio del arrendamiento de
rentas de la Corona de Castilla. Este Buonisegni también efectuó negocios con
América.
Galván Buonisegni consta como
arrendador de la vacante de Salamanca en 1510. También aparece con frecuencia
en la contabilidad de los envíos de dinero a Roma (“Exitus”) girando letras de
cambio a favor de la Cámara Apostólica. En general (aunque aparecen
arrendadores castellanos) este negocio del arrendamiento de los frutos de las
sedes vacantes estuvo en manos de italianos (por lo común, genoveses y
florentinos). Esta tendencia se confirmará con la llegada a España del
emperador Carlos V.
Ahora bien, la segunda parte del
negocio financiero en torno a la Colectoría radicaba en los mecanismos para
hacer llegar el dinero a las arcas pontificias de Roma. En este punto, hemos de
hacer hincapié en dos fórmulas de enorme interés, aunque ambas coinciden en un
mismo punto: las ferias mercantiles y de crédito de Castilla. La primera
consistía en que la Cámara Apostólica liquidaba créditos contra la Colectoría
de España tomados en Italia (esto es, el pontífice obtenía dinero en Roma y
remitía su devolución a las rentas de las vacantes y expolios de España). La
segunda partía de un mecanismo muy simple: la letra de cambio; el dinero de la
Colectoría se remitía a Roma a través de estas letras de cambio, utilizando los
circuitos financieros que los italianos habían diseñado entre España y las
plazas financieras de Italia (Génova, Florencia y, sobre todo, la misma Roma,
que en mi opinión era una plaza de enorme importancia).
Todo ello está confirmado en las
cuentas de la Colectoría. Las principales casas bancarias que trabajaban para
la Cámara Apostólica en España eran las de Pedro Benedicto de Basignana, la del
citado Galván Buonesigni, la compañía de Pantaleón Lomellino y, sobre todo, la
de los Grimaldi: Lázaro, Ambrosio, Agustín y Jacobo. Estos Grimaldi eran
factores y agentes de la casa central que los Grimaldi poseían en Génova y en
Roma; además, según las cuentas de la Depositaría General de la Cámara
Apostólica, los Grimaldi también eran arrendadores de rentas situadas en los
Estados Pontificios y con frecuencia otorgaban créditos a la Cámara Apostólica.
En definitiva, la Colectoría de
España nos viene a confirmar que las relaciones financieras entre Italia y
España habían adquirido un volumen y densidad enormes a comienzos del siglo
XVI: un mismo banquero italiano podía al mismo tiempo prestar dinero al Papa y
al rey de Castilla, ser arrendador de rentas de Castilla y de los Estados
Pontificios, percibir las vacantes de España, etc.